Partido ‘Polish Boyfriend’: El pueblo austríaco que desafia a la poderosa Viena

Prater Viena Ulf Liljankoski

Viena fue por momentos la capital del fútbol. Bueno, muchos piensan que fue la capital de Europa, casi del mundo. Durante algunos años, a finales del siglo XIX e inicios del XX, nadie podía competir con Viena. La capital del Imperio Austrohúngaro era una metrópolis que atraía gente de diferentes lenguas, religiones y tradiciones. Se convirtió en una ciudad moderna que siguió brillando después de la caída del Imperio. En cada café te encontrabas un músico, un científico o un escritor famoso. Filósofos, pensadores, industriales. Viena supo dejar de ser la ciudad de palacios e historias de hadas, para ser por momentos la ciudad más apasionante de Europa, por delante de París o Berlín. Luego, la historia le pasó por encima y la dejó en una esquina de los mapas cuando antes estaba en el centro.

Mucho se ha escrito sobre esa Viena y la cultura danubiana. Sobre esa Mittleeuropa. Pues esa Viena también fue la capital futbolística de Europa. Los ingleses se cerraban sobre sí mismos, orgullosos de su invención deportiva, y fuera de las Islas el fútbol se iba modernizando superando a los maestros. Y el triángulo formado entre Viena, Budapest y Praga fue clave en la evolución táctica y organizativa del deporte rey. Nacieron los primeros torneos, se ideó la Copa Mitropa, se llegó a imaginar una Eurocopa antes de los años 20 y se perfeccionaron tácticas. Se cuidó la técnica hasta que el mundo gozó con el Wunderteam austríaco de los 30, con Sinderlar bailando con el balón atado al pie. Y un tal Hugo Meisl se convirtió en el director de orquesta, presidiendo federaciones, entrenando equipos, escribiendo en periódicos e ideando competiciones. Como suele suceder en Viena, todos eran hijos de bohemios, moravos, judíos, polacos o húngaros. Todos eran vieneses brillantes.

Viena MrD789

A finales del siglo XIX e inicios del XX nadie podía competir con Viena. Foto: MrD789

La magia de Viena creó equipos de larga tradición. Este fin de semana se juega el Rapid-Austria, el gran derbi local, el segundo derbi más disputado del mundo sólo por detrás del Celtic-Rangers. Más de 300 partidos oficiales se han jugado entre los dos clubes (80 más que el Barça y el Madrid, por ejemplo). En su momento, estos dos equipos fueron de los mejores del planeta, realizando giras por media Europa y precedidos por su fama. Ahora, los hinchas del Austria son felices si se pueden meter en la fase de grupos de la Champions sacando algunos puntos. Los de Rapid disfrutan con superar algunos turnos de la Europa League. Poca cosa para dos equipos con finales europeas (el Rapid perdió las finales de la Recopa en 1985 y 1996 y el Austria, la de la misma competición en 1978).

Se suele contar que los hinchas del Rapid eran en su origen los obreros de la ciudad. El nombre con que se fundó el equipo así lo indica: “Erster Wiener Arbeiter-Fußball-Club” (Primer club de los obreros de Viena). El Austria era el club de la burguesía. Con el tiempo todo se ha difuminado un poco y los dos equipos tienen hinchas en todos los estratos sociales, barrios y ciudades de Austria. Aunque cierto es que el norte y el oeste de Viena son territorio del Rapid. Y el sur, del Austria. La idiosincrasia con que se fundaron los dos equipos se puede deducir en detalles. Por ejemplo, el Rapid sigue perteneciendo a sus hinchas. Mientras que el Austria pertenece a inversores. La fama de los hooligans del Austria también conectaría un poco con la tradición de un equipo fundado por empresarios conservadores, pues militan en la extrema derecha

Convertidos en los dos equipos con más títulos de Austria (el Austria 28 ligas y el Rapid, 32), últimamente los dos gigantes, símbolos de los tiempos que vivimos, viven a la sombra del Red Bull Salzburg, campeón de 4 de las últimas 7 ligas.

Red Bull Salzburgo campeón Steindy

El Red Bull Salzburg ganó la liga de Austria por última vez en la temporada 2011-12. Foto: Steindby

Salzburgo normalmente no podía competir con Viena en deportes. Pero en los años 90 el equipo de la ciudad ganó tres ligas y se metió en una final de la UEFA. Era un gigante en construcción, una entidad fundada en los años 30 con diversos cambios de nombre en el camino. Hasta que en 2005 la empresa de bebidas isotónicas austríaca Red Bull compró la entidad y le cambió el nombre y los colores. La decisión generó una gran polémica, pues se abandonó el color violeta del equipo para vestir con los colores de Red Bull. Durante meses los hinchas se manifestaron enfadados sin conseguir nada. Así que los más fieles a los viejos valores fundaron el Austria Salzburg, equipo que milita en categorías inferiores y no puede ver ni en pintura al Red Bull. En el escudo del Austria Salzburg aparece la fecha 1933 pese a que se fundó en 2005. Es la manera de conectar con el pasado. Curiosamente, el Red Bull Salzburg es considerado por la federación como el sucesor del club fundado en 2003, pese a que la empresa de bebidas considera que nació en 2005. De locos.

Este año el Red Bull Salzburg ganará la liga. Lidera la tabla con 49 puntos, 18 más que el segundo. El brasileño Alan, el español Jonathan Soriano y el senegalés Mané marcan los goles y el equipo se pasea como quiere. Además, aún compite en la Europa League. Y justo el fin de semana que se juega el gran derbi Rapid-Austria, el Red Bull recibe en casa al Grödig. Difícil de digerir para los hinchas vieneses es ver a sus equipos muy lejos del equipo de Salzburgo, pero ver cómo el Grödig anda segundo ya es casi humillante. El Grödig es un equipo debutante en Primera. Y en su primer año va segundo, le saca cuatro puntos al Rapid y sueña con jugar en Europa. Sería un éxito para este equipo de un población en la frontera con Alemania de 7.000 habitantes, en la región de Salzburgo. Jugando en un modesto estadio, el SV Grödig tiene dos canarios en el equipo (Tomi Correa y el capitán Ione Cabrera) y con un grupo de jugadores sin demasiado historial en Primera se permite el lujo de superar a los vieneses. Aunque no es oro todo lo que reluce, pues esta temporada el Grödig ocupó titulares después de que la policía investigara al club por unos partidos amañados. El equipo expulsó a dos de sus jugadores, Thomas Zundel y Dominique Taboga, y uno de ellos acabó en el cuartelillo.

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Pese a todo, el sueño del Grödig no se para. El equipo de la población más pequeña en Primera austríaca visita al líder. Este año, incluso un equipo de un pueblo de la región de Salzburgo triunfa más que los equipos de la capital. Quién te ha visto y quién te ve, Viena.

Foto de portada: Ulf Liljankoski
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Red Bull 6-0 Grodig. Hat tricks de Soriano y Alan. Aún así el sueño del Grodig sigue vivo. Gran artículo y entrevista (la que se hizo hace casi 2 meses a uno de los canarios).

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