Partido Polish Boyfriend: Un derbi en medio de una situación explosiva

Shakhtar - Timon91

Seamos sinceros. Que la liga de fútbol se juegue con normalidad mientras sucede todo lo que está sucediendo en Ucrania no deja de ser sorprendente. Esta semana vimos el derbi de Crimea entre el Tavriya Simféropol y el Sebastopol. Un derbi de la liga de Ucrania de una región que se ha proclamado rusa, con el parlamento de Moscú admitiéndola dentro de su territorio… de locos.

Este fin de semana tenemos el derbi de Donetsk. O sea, se ha jugado el derbi entre el Shakhtar y el Metalurg, el derbi de la capital de la región que estos días vive un auténtico caos. Nunca es sencillo contar estas cosas, así que intentaremos ser didácticos. En Ucrania mandaba el Partido de las Regiones, partido muy fuerte en el este y el sur, zonas donde parte de la población se considera rusa. Era un partido que trazaba alianzas con Moscú. El antiguo presidente, Víktor Yanukóvich, era acusado de garantizar la impunidad de muchos oligarcas, mientras prefería mirar hacia Rusia que negociar la entrada en la Unión Europea.

Que la liga de fútbol se juegue con normalidad mientras sucede todo lo que está sucediendo en Ucrania no deja de ser sorprendente.

Yanukóvich no ganaba las elecciones en la capital, Kiev, ni en el oeste del país, donde casi no hay rusos. Hartos de corrupción y de alejarse de Europa, activistas ocuparon la plaza Maidan y después de días de violencia, consiguieron deponer al presidente. El papel de grupos de extrema derecha en estas manifestaciones añadió tensión al proceso que acabó con el gobierno de Yanukóvich. Ahora Ucrania se prepara para unas nuevas elecciones en las que podría ganar Yulia Timoshenko, la política que el antiguo presidente encarceló.

Después del cambio de gobierno, la región de Crimea vivió una revuelta con activistas pro rusos pidiendo dejar de ser ucranianos y unirse con Rusia. Con el apoyo de Moscú, lo consiguieron y aunque nadie lo reconoce, ahora de facto Crimea pertenece a Rusia. Este tipo de acciones se han repetido los últimos días en el este de Ucrania, en la región de Donetsk.

Activistas pro rusos han ocupado la mayor parte de los edificios oficiales de Donetsk y diversas ciudades de la zona, proclamando la llamada República de Donetsk. República que no reconoce el nuevo gobierno de Kiev y pide el derecho de unirse con el estado ruso, siguiendo el ejemplo de Crimea. Como en ese caso, el apoyo de Moscú resulta evidente. En una ciudad donde se viven manifestaciones de los dos signos y donde tipos con metralletas han ocupado las comisarias y el parlamento, se jugará un partido de liga. ¿Normal, no?

donetsk

La situación es muy compleja. La Cuenca del Donéts (conocida también como Donbas) pasó a formar parte de Ucrania hace menos de 100 años. Antes era rusa. Es una región minera, muy industrializada. O sea, clave. También es la región con mayor densidad de población de Ucrania, con un porcentaje alto de población rusa, por eso siempre gana las elecciones el partido del depuesto Yanukóvich. Aunque la zona del Donbas siempre ha sido un feudo pro ruso, cierto es que muchos jóvenes prefieren el gobierno de Kiev a Moscú, como se evidencia con el nacionalismo ucraniano de los hinchas radicales del Shakhtar Donetsk, el club grande de la ciudad. Es un mosaico complicado, con parte de la población urbana de la región mirando hacia Moscú, y la gente del campo mirando a Kiev. Con los ancianos mirando a Moscú. Y muchos jóvenes mirando a Kiev. Una zona de división.

Y el personaje tipo en todo este embrollo es el propietario del Shakhtar, el oligarca Rinat Akhmetov, uno de los hombres más ricos del país. Akhmetov es todo un misterio. Los últimos días, sus oficinas de Kiev han sido atacadas por activistas que lo consideran el responsable del levantamiento pro ruso del este (vídeo). En Donetsk, radicales pro rusos lo insultaron y quemaron banderas del Shakhtar al considerar que ayuda al gobierno de Kiev. O sea, en los dos bandos genera dudas. Akhmetov, siempre misterioso, habla poco. Y cuando habla, los expertos coinciden que no es necesario escucharle, pues lo que tiene valor es lo que hace. No lo que dice. La última semana se encontró con los manifestantes pro rusos en Donetsk y les pidió calma pues “Donetsk forma parte de Ucrania”. Muchos pensarían que era una clara declaración de fidelidad al nuevo gobierno contrario a Rusia. Pero en Kiev atacan sus oficinas pues creen que por detrás, se ha reunido con Putin y ayuda a los rusos. Todo sería estrategia. Todo es misterio.

En Ucrania todo sería estrategia. Todo es misterio.

Según muchos expertos, Akhmetov juega a dos bandas. Con el antiguo presidente gozaba de impunidad, así que ahora busca aliados pues se quedó sin protección. El relato sería este: él fue quien ayudó al depuesto presidente de Ucrania, Yanukóvich. Paisano suyo de Donetsk. Ponía el dinero en el Partido de las Regiones y luego se beneficiaba con ayudas estatales. Cuando vio que Yanukovich caería, lo abandonó y buscó alianzas con sus antiguos enemigos. Ahora, Yanukóvich y Akhmetov se odian y luchan por controlar las calles de Donetsk. Una guerra fría con muchos bandos.

Akhmetov, criado en una familia tártara modesta, controla más de 100 empresas. Dispone de su propio canal de televisión, un apartamento de lujo en Hyde Park considerada la residencia más cara de Londres y afirma controlar 300.000 trabajadores, a los que puede orientar en el voto si toca. Desde la década de 1990, Akhmetov utilizó su proximidad a Yanukóvich para sacar tajada de las ofertas de privatización de empresas. A Akhmetov le interesaba ayudar a su paisano en las elecciones. Y Yanukovich lo premiaba.

Ahora, el nuevo gobierno afirma que quiere acabar con la corrupción de tipos como Yanukovich, así que Akhmetov se distancia de él recordando que dos de sus principales filiales fueron incluidas en una lista de empresas más transparentes de Ucrania en 2011. Akhmetov prefiere salvar su cabeza, aunque esto implique jugar a dos bandos. Por ejemplo, Akhmetov defendió que el nuevo presidenciable del Partido de las Regiones fuera el antiguo gobernador de Kharkov, Mykhailo Dobkin, un tipo acusado de organizar el asesinato de manifestantes. Akhmetov es así. Un día negocia con Kiev, el otro defiende a un tipo que mató personas en Kiev.

Los últimas días, Akhmetov estaría negociando con los dos candidatos con más opciones de ganar las elecciones, sus antiguos enemigos Petro Poroshenko y Yulia Tymoshenko. Les garantizaría votos y estabilidad en el este, zona que no controlan. ¿Qué pide a cambio? Inmunidad. Akhmetov quiere aparecer como el pacificador, así que negocia con los activistas pro rusos. Les pide calma con cámaras de televisión delante. Si luego él consigue que todos hagan las paces, podría pactar como condición una constitución que garantice una federalización del estado. Así, Donetsk gozaría de privilegios que le permitirían controlar sus negocios sin pasar cuentas a los nuevos gobernantes de Kiev. “La federalización sería una forma de salvaguardar el estado de las oligarquías del este y el sur de Ucrania” comenta un ciudadano de Donetsk que trabaja para Akhmetov.

Según Taras Kuzio, investigador del Instituto Canadiense de Estudios Ucranianos, “Akhmetov no sabe qué puede suceder con su dinero. Y esa incertidumbre le obliga a esconderse en Donetsk y jugar en ambos lados . Estoy seguro de que está negociando con Putin y con Kiev en este mismo momento”. Kuzio no descarta que Akhmetov ofrezca Donetsk a quien lo ayude más: ya sea Kiev o Moscú. Que el jefe de seguridad de sus empresas haya sido fotografiado con los manifestantes pro rusos añade más madera al fuego. Como resume Kuzio, “ha sido un error creer que la gente como Akhmetov son los patriotas de Ucrania. Son patriotas de sí mismos”.

Teixeira SHAKHTAR FocusAlex Teixeira, uno de los mejores jugadores de este Shakhtar (Foto: Focus Images Ltd)

Así vive estos días el propietario del Shakhtar. Hoy, en el derbi, los hinchas del Shakhtar han insultado de nuevo a Putin y han pedido formar parte de Ucrania, cantando el himno. Otros sectores del estadio han respondido cantando “Rusia, Rusia”, como ha sucedido en otros partidos del Shakhtar esta temporada.  El partido se jugó con normalidad, como ha sucedido hasta la fecha en la liga, pese a que a sólo 500 metros, unos tipos con metralletas afirman haber proclamado una república independiente. Y sobre el césped, ganó el Shakhtar, como sucede siempre, pues el Metalurg nunca ha ganado un derbi en liga (en copa, sí). Al Shakhtar tenía que ganar como sea, pues con un partido menos, la liga esta en manos del Dnipro de Juande Ramos.

Por cierto, el propietario del Metalurg, un club con pocos hinchas, es Serhiy Taruta, otro oligarca. No tiene ni el dinero ni el poder de Akhmetov, pero el nuevo gobierno lo ha nombrado gobernador de Donetsk. Aunque de momento, no controla demasiado la situación, dependiendo en parte de lo que decida Akhmetov. El derbi de Donetsk resume bien la situación: el Shakhtar tiene mejores jugadores, mejor entrenador, mejor palmarés y más hinchas. Y un oligarca con más poder que el mismo presidente de la región.

Foto de portada: Timon91

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2 comments

He escuchado el programa y he leído el texto, aunque vengo a aportar unos matices, el texto anterior y este me parecen de los más rigurosos que he leído al respecto en español (aunque es que he leído cada cosa…).
El primer matiz es que, aunque es cierto que hay gente que «se siente» (esto de los sentimientos es algo muy difuso) rusa, el descontento principal viene porque no se acepta el resultado de la votación de la destitución del presidente anterior; pero, al menos, según he leído, la mayoría no es partidaria de unirse a Rusia. El hecho de que la autodenominada República Popular del Donbass pida unirse se debe (opinión personal) a que sus dirigentes son, más que prorrusos, rusos venidos de Bélgorod y otros lugares (o, al menos, de que cuentan, como bien dices, de apoyo directo -muy directo- de Moscú).
El segundo, que la deposición, aunque espiritualmente (digamos) pueda atribuirse al Maidán, formalmente tuvo lugar en votación en el Parlamento (Verjóvna Rada).
Tercero, parece (espero, deseo) que las elecciones no las ganaría Timoshenko, sino Petro Poroshenko.
En cuanto a Ajmétov, de acuerdo en todo, sin matices. El análisis es excelente.
Solo añado, en esa línea, este análisis que leí ayer (sobre oligarcas, caciques y demás, y los motivos de sus comportamientos), que me cuadra bastante con lo que viví y leí por aquellas tierras…

http://pressimus.com/Interpreter_Mag/press/2369

Poner fronteras. Una estepa fronteriza es absurdo, racialmente todos son eslavos, simplemente los intereses occidentales , y la megalomanía alemana, crean divisiones como la provocada entre serbios y croatas.Ucrania es una estepa fallida .

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