Partido Polish Boyfriend: Un histórico polaco hundido y un club modesto en la cima

Aficionados del Piast Gliwice (Foto: Groundhopping Merseburg)

El Piast Gliwice sigue soñando con ganar la liga polaca. Sería una sorpresa mayúscula. Ahora mismo es segundo, dos puntos por detrás del Legia de Varsovia. Pese a la irrupción de nuevos clubes, algunos sin demasiada historia, la Ekstraklasa, la liga polaca, siempre la ganan clubes con peso social e histórico. Las últimas temporadas ha sido así: Legia, Lech Poznan, Slask Wroclaw, Wisla de Cracovia, Zaglebie Lubin… La última sorpresa grande fue la victoria del Polonia de Varsovia en 2000, aunque siempre había sido el segundo equipo de la capital. Un Polonia que ahora juega en cuarta, después de la quiebra, en el mismo grupo del LKS Lodz, campeón en 1958 y 1998, también afectado por una bancarrota.

La irrupción del Piast es una revelación en una liga que vive con sorpresa como el histórico Wisla puede bajar, como le sucedió en 1994. Sería histórico. En negativo. Como sería histórico, en positivo, si el Piast alza un título. Pese a los trompazos de entidades centenarias y la irrupción de nuevos clubes, escenario común en el este de Europa, sería una sorpresa mayúscula si el Piast gana la liga. Quizás, la sorpresa más grande desde la liga ganada por el Szombierki Bytom en 1980, club de una ciudad minera ahora en Tercera. Gliwice es una ciudad de unos 185.000 habitantes en la histórica región de Silesia, zona de fuerte personalidad disputada entre alemanes, checos y polacos durante siglos. Es una ciudad más, a la sombra de Katowice, Zabrze o Chorzow, grandes ciudades cercanas, con gran tradición industrial y deportiva.

El equipo revelación

La región de Silesia siempre ha sido rica culturalmente. Más de medio millón de personas de la región tiene como primera lengua el silesio, lengua según muchos, dialecto del polaco según otros, mientras que otras minorías hablan alemán o eslovaco. En Gliwice se habla mayoritariamente polaco, ya que parte de la población es descendiente de los polacos expulsados de zonas actualmente en Ucrania durante los años 40. Hace unos 90 años, Silesia pertenecía a Alemania. Después de 1945, pasó a Polonia, y se repobló con polacos expulsados de una zona que se anexionó la URSS. Se movieron las fronteras y se movieron poblaciones.

Y esos refugiados fundaron el Piast en 1945 asumiendo un nombre que dejara clara su identidad polaca justo cuando llegaban a una región que Alemania sentía como suya. El nombre de Piast se inspira en el Piast Kołodziej, una figura legendaria de la historia de Polonia que fundó una dinastía de Reyes. El Piast, pues, nació con un marcado componente nacionalista. Y no gozó de demasiadas ayudas durante la era comunista, jugando siempre en segunda, tercera o cuarta. Solamente ascendió a Primera en 2008.

En la temporada 2012-13, el Piast volvió a Primera y se metió por primera vez en la previa de Europa League, aunque otro club con una historia de refugiados detrás, el Qarabağ de Azerbaiyán, los eliminó. Y este año, la sorpresa: lucha por ganar su primera liga, su primer título. Ya contamos en su momento algunos de los nombres claves en este éxito, como Martin Nespor, Kamil Vacek o el español Gerard Badia.

Cuando faltan cinco jornadas para el final de la fase regular, el Piast aguanta arriba. Después de la jornada 30, la tabla se divide en dos y los primeros ocho clasificados compiten por el campeonato en una liguilla, mientras que los ocho últimos luchan por la permanencia. En esos últimos 7 partidos se decidirá el futuro de este equipo que juega esta semana contra un equipo destinado a jugar entre los últimos 7. O sea, esos 7 equipos que lucharan después de la jornada 30 para evitar ser uno de los dos descendidos: el Wisla de Cracovia.

El histórico hundido

Sí, el histórico Wisla, uno de los tres equipos junto al Górnik Zabrze y el Ruch Chorzów con 14 ligas, más que los demás, ahora mismo es penúltimo y bajaría. Considerado uno de los equipos más grandes del país y el club con más hinchas de la preciosa Cracovia, el Wisla, bautizado así en honor del Rio Vístula (Wisla en polaco), vive una crisis sin precedentes. Si en el año 2011 ganaba ligas y jugaba en Champions, ahora juega en un estadio vacío.

El Wisla sufre una crisis económica brutal, pues la empresa de telefonía del propietario Bogusław Cupial pierde dinero. Nada ha salido bien. La llegada de Cupial en 1998, tres años después del último descenso del club, debía asegurar el futuro del Wisla, y ahora lo pone en riesgo. Las últimas temporadas el Wisla pierde dinero y se marchan los jugadores. Este año, la plantilla no tiene nivel y se puede bajar.

El estadio del Wisla (Foto: Michal)
El estadio del Wisla (Foto: Michal)

Además, el club invirtió dinero en la remodelación de su viejo estadio, el Miejski, en una operación desastrosa. La ciudad no fue elegida para ser sede de la Euro 2012 y el club no recibió la ayuda económica esperada para poder hacer las obras. O sea, empezaron las obras antes pensando que serían sede… y no lo fueron. El nuevo estadio, rebautizado con el nombre de Henryk Reyman, exjugador del club, cuesta demasiado dinero, pues se crearon muchos espacios debajo las gradas que no se han alquilado. La idea era alquilar espacios a empresas, gimnasios o hoteles. Y nadie ha picado. El estadio está lleno de salas vacías (más de 14.000 metros cuadrados) y, al final, lo gestiona el ayuntamiento. O sea, el Wisla lo alquila los días de partido, pues no tiene dinero para gestionar una instalación que costó más de 200 millones. El Ayuntamiento tiene un estadio de 33.000 espectadores vacío y vive enemistado con el Wisla. Nada ha salido bien.

Y como la hinchada está enfadada con la gestión, está vacío. La mayor parte de peñas y el principal grupo de ultras (unos angelitos famosos por su violencia) boicotean la gestión de Cupial y esta temporada el Wisla ha batido récords negativos de poca afluencia, con un partido de liga con solamente 4.198 hinchas. Antes, solía llevar 25.000 de media. Los problemas económicos incluso han provocado la sanción al club de un punto en la tabla por impagos.

Con la hinchada y el ayuntamiento enfadados, el Wisla suma 9 partidos de liga sin ganar pese a los goles del haitiano Guerrier. Y se hunde. El fantasma del descenso se pasea por las salas vacías de su estadio. Y la visita de un equipo pequeño como un Piast crecido aún duele más entre una hinchada orgullosa. Además, el vecino de la ciudad, el Cracovia, con su estadio al otro lado del parque, lucha por jugar en Europa. Aunque esa es otra historia. Y la contamos aquí.

Foto de portada: Groundhopping Merseburg

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1 comments

Espectacular texto! Felicidades
Como anécdota contar que en la ekstraklasa esta el equipo de la localidad con menos habitantes de toda Europa.
Termalica bruk-Net del pueblo de nieciecza de solamente 750 habitantes.
Ganaron al legua de Varsovia está semana por 3-0.
Jugadores ‘interesantes ha seguir de la ekstraklasa.
Kapustka,adamczyk-Cracovia
Jozwiak,Linetty,kownacki-lech Poznan
dragowski-jagiellonia
Stepinski-ruch chorzow
Kapustka,Linetty y stepinski con muchas papeletas ha ir a la euro.

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