Partido Polish Boyfriend: Una batalla del año 545 antes de Cristo en un estadio

Esparta - Duncan Hull

Bueno, seré sincero. Me cansa mucho esta moda de usar la palabra “Esparta”. Que si Esparta, que si os espartanos, que si 300. Nunca me ha gustado. Cuando estudiaba historia siempre era más ateniense. Cosas mías.

Sea como sea, entre el film 300 y algunos videojuegos, en los últimos años encontramos Esparta hasta en la sopa. Y, cómo no, la realidad no se parece demasiado a la imagen del film. Sí, los espartanos fueron buenos guerreros. Sus habitantes nacían mayoritariamente para ser buenos soldados. Y así crearon su pequeño imperio, denominado ‘Lakeidamon’, que tuvo que hacer frente a Atenas, Tebas, Argos… y los persas, cómo no.

Esparta, con su imagen guerrera, se presta a la admiración o el uso de su imagen. Por eso muchos clubes de fútbol se inspiraron en Esparta, hablando de entrenamiento, lucha, sacrificio. El Sparta de Rotterdam, como ya contamos en su momento, se inspiró en esta ciudad griega en una época en que muchos equipos holandeses eligieron nombres helenos, como el Ajax o el Heracles. Si los fundadores del Sparta eligieron como inspiración la ciudad de Esparta, como si quisieran que la famosa “actitud espartana” inspirara sus partidos, otro club de la ciudad se bautizó como Leonidas, el nombre de su monarca más famoso. Tenemos otros clubes bautizados en honor de Esparta, como el Sparta de Praga, el Spartans de Edimburgo o el Hamrun Spartans, de Malta.

El Sparta de Rotterdam. Foto: FaceMePls.
El Sparta de Rotterdam es uno de los equipos inspirados en esta ciudad griega. Foto: FaceMePls.

¿Pero qué sucede en la actualidad con la vieja ciudad de Esparta? Pues no existe. Después de ganar sus batallas y su gloria, perdió otras. Y en los últimos años del Imperio Romano fue saqueada por Alarico I, rey de los visigodos (¿Estos nos suenan, verdad?) en el 395. La ciudad quedó abandonada y aunque en zonas cercanas nacieron otras urbes, la vieja Esparta quedó convertida en ruinas hasta que los arqueólogos empezaron a trabajar en el sitio.

En 1834, después de la Guerra de independencia de Grecia, llegó el rey Otón I de Grecia, un bávaro al que habían puesto delante del nuevo estado griego cuando no tenía nada de griego. Otón tenía que levantar un estado. Los griegos no tenían nada de griegos clásicos entonces, aunque buscar en el pasado inspiración no era mala idea. Atenas, casi una aldea llena de ruinas entonces, empezó a crecer. Y Otón propuso erigir una nueva ciudad en el antiguo lugar ocupado por la Esparta clásica. La ciudad fue diseñada a partir de tres ejes principales con bulevares y parques, siguiendo planes de arquitectos alemanes, cómo no.

Actualmente, Esparta es la capital administrativa de la prefectura griega de Laconia. No sería la ciudad más bella de Grecia. Tiene su museo, sus calles ordenadas, aunque no tiene el atractivo de otras urbes. Rodeada de campos, la nueva Esparta no tiene épica ni en los estadios de fútbol. Sus equipos nunca han conseguido grandes cosas. Hasta ahora, quizás.

El AS Sparti, el club local, lidera su grupo de Tercera y podría conseguir el ascenso este año a una categoría profesional, la Segunda División. El club se fundó solamente en 1991, después de años con equipos de la ciudad que se turnaban como principal entidad. La Península del Peloponeso nunca ha destacado a nivel futbolístico. Su mejor club es el Asteras Tripolis, único club en Primera. En segunda juegan dos clubes de la costa norte. Así que el Sparti se puede convertir en la principal potencia sureña del Peloponeso superando al vecino, el Kalamata, que llegó a jugar en Primera.

Lo curioso de esta temporada es el principal rival del Sparti. El club de Esparta lidera el grupo C de Tercera por delante de su rival esta jornada, el Panargiakos de Argos. Este club no tiene demasiada historia, como el Sparti. La curiosidad es que sea el club de Argos, una de las ciudades con las que la vieja Esparta luchó hace 2500 años. La llamada “Batalla de los 300 Campeones”, por ejemplo, fue una batalla en el año 545 a.C. entre Argos y Esparta, cuando las dos urbes acordaron enfrentar 300 de sus mejores hombres (de nuevo, la cifra de 300). Y cuenta la leyenda que después de una sangrienta batalla sólo tres hombres sobrevivieron, dos argivos y un espartano. Los argivos alegaron que debido a la superioridad numérica habían ganado la batalla y volvieron a casa. El espartano solitario, sin embargo, declaró la victoria de Esparta pues fue el último soldado en mantener su puesto en el campo de batalla y construyó un santuario a la victoria de Esparta. Argos no tomó este gesto amablemente y envió a todo su ejército de hoplitas, que se encontró con una fuerza espartana de igual magnitud. Los espartanos obtuvieron una victoria decisiva.

También se cuenta que Argos pidió la revancha a la vieja Esparta, sin suerte. Ahora se puede cobrar esa revancha en un campo de fútbol. Cómo no, los hinchas de los dos equipos usan banderas con viejos escudos y cascos. Como si fueran los herederos de esas urbes.

Foto de portada: Duncan Hull, bajo licencia Creative Commons 2.0.

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