Partido Polish Boyfriend: Una final de Copa en medio del caos griego

El AEK fue fundado por... Foto: MarcadorInt.

El histórico AEK de Atenas puede ganar su segundo título en 15 años. Sería la segunda copa, después de la lograda en 2011. Ya sin Gustavo Poyet en el banquillo, el AEK juega una final de Copa y además, lucha en el play-off final para poder ser segundo por delante de Panathinaikos, PAOK y Panionios. Seis partidos entre estos cuatro equipos con una plaza en la previa de la Champions en juego. Sería un sueño para el AEK, aunque antes toca jugar la final de Copa contra el todopoderoso Olympiakos, ganado de 10 de las últimas 11 ligas (6 consecutivas) y de tres de las últimas cuatro copas. Una final sin fecha. Ya se jugaba sin hinchas por miedo a incidentes. Y la Polícia ha pospuesto la final pues las huelgas de diferentes sindicatos han dejado a la Polícia sin efectivos para la final.

En espera de la fecha, el AEK sueña. El AEK ha vuelto fuerte a Primera, pues las dos últimas temporadas ha jugado en Tercera y en Segunda. Con 10 ligas y 11 copas, el AEK acumuló deudas y pérdidas de dinero. A la crisis griega se unió una mala gestión y el AEK se encontró luchando por no bajar en 2013. En el partido clave, perdió en casa con el Panthrakikos Komotini, rival directo, y los hinchas no dejaron acabar el partido, saltaron al campo persiguiendo a todos: jugadores locales, visitantes y el colegiado del partido. El club fue sancionado y bajó a Segunda. Y ese mismo verano, el histórico club ateniense, fundado per refugiados griegos expulsados de Estambul, sufrió una bancarrota. La directiva del club se largó y una asamblea provisional aprobó el descenso administrativo a Tercera para dejar de ser una entidad profesional, aunque fuese por un año, para sanear finanzas. Un escenario planificado por el empresario Dimitris Melissanidis, que llegó poco después a la presidencia del club para salvar al AEK. Así, el AEk sufrió dos descensos en pocos días.

Gustavo Poyet es el actual entrenador del AEK. Foto: Focus Images Ltd.
Gustavo Poyet abandonó el AEK en la recta final de la temporada. Foto: Focus Images Ltd.

El AEK se apuntó al grupo 5 de la Tercera división griega jugando contra 14 equipos de barrios atenienses, de la periferia de la capital, de Creta y un equipo de la turística isla de Naxos. Contra equipos de barrio, el AK llenó estadios con más de 30.000 hinchas, jugando como local en el Olímpico, pues el AEK no tiene estadio. Aunque Melissanidis lo quiere cambiar.

Melissanidis ya presidió el AEK entre 1992 y 1995, cuando el club ganó su última liga, la 1993-94. Considerado uno de los hombres más ricos de Grecia, Melissanidis piensa en grande: sueña con reconstruir el estadio del club, demolido en 2003 después de quedar dañado por el terremoto de 1999. El AEK ha jugado últimamente en el Estadio Olímpico, aunque Melissanidis ha constituido una empresa llamado “Difefalos 1924” que se encarga del proyecto del nuevo estadio, que se llamará, por cierto, “Hagia Sophia”. “Hagia Sophia” es el nombre de la Basílica de Santa Sofía de Estambul en griego. O sea, es una manera de recordar quiénes fundaron el club: griegos de Estambul que llegaron a Atenas como refugiados después de la guerra contra los turcos.

Melissanidis pone el dinero. Y el AEK ha vuelto a Primera con un buen equipo. Stelios Manolas entrena a un equipo con los españoles Dídac Vilà, César Arzo y Miguel Cordero. El venezolano Vargas ha metido 9 goles y el AEK ha sido el único equipo capaz de derrotar al Olympiakos en la liga 1-0. Olympiakos ganó la liga con 28 victorias, un empate y esta derrota. Y en ese partido acabó con 9 hombres.

Olympiakos, pues, es el favorito en la final de Copa. Aunque su periplo ha sido duro. En las semifinales, al Olympiakos le tocó jugar contra el PAOK. Durante los últimos años, el PAOK ha soñado con ser la alternativa al Olympiakos gracias al dinero del empresario Ivan Savvidis. Savvidis es miembro de la comunidad griega en Rusia y preside la Asociación de griegos de Rusia. Además, es miembro del partido político presidido por un tal Vladimir Putin. Antiguo militar del Ejército soviético, Savvidis presidió el Rostov (el club que ahora lucha por ganar la liga, como contamos) antes de comprar el PAOK en 2012 con la promesa de títulos. Durante estos años, AEK o Aris han descendido. Y Panathinaikos ha luchado sin dinero. Así que la única alternativa al Olympiakos con dinero era el PAOK. Pero no han ganado ni una copa. Nada de nada. Por eso, el duelo de semifinales fue muy tenso. Además, esta temporada el PAOK no anda fino en la liga (solamente fue cuarto en la fase regular). Así que el club soñaba con dar el zarpazo en la Copa. En la ida, en su feudo, el temible estadio Toumba, el eslovaco Mak marcó primero: 1-0. Luego, Olympiakos sacó su casta con dos goles, del argentino Cambiasso y el español Fuster. A los 86 minutos, una decisión arbitral provocó el caos: invasión de césped de los ultras del PAOK, batalla campal y partido suspendido. Lo que vino después, fue caos a nivel institucional.


Primero, el Ministro de deportes Stavros Kontonis decidió suspender, por motivos de seguridad, la Copa griega. Aunque la Federación le recordó que eso era intromisión política, y por tanto, la FIFA podría sancionar al fútbol griego. La UEFA y la FIFA pidieron a los griegos una solución y Kontonis permitió que se jugara el partido de vuelta, aunque antes se decidió que Olympiakos era declarado ganador del partido de ida por 0-3. El problema fue que Ivan Savvidis dijo que el PAOK no jugaría si no se mejoraba la seguridad del estadio del Olympiakos (petición curiosa de quien no ha podido evitar invasiones de campo en su estadio). Es más, añadió que solo jugarían si ponían un colegiado extranjero, ya que, según dijo, el Olympiakos compra los árbitros.

En Grecia muchos cuentan que detrás de la decisión de Savvidis de sacar a su PAOK de la Copa (alguna sanción se impondrá al club) se encuentra una voluntad política de crear problemas, ya que Savvidis, como medio griego y medio ruso, fue uno de los encargados de liderar unas negociaciones para garantizar la llegada de capital ruso a la maltrecha economía griega. Y como al final se rompió la operación, Savvidis y Putin tendrían la voluntad de dañar (aún mas) la imagen griega. Puede parecer rebuscado, cierto. Como puede sorprender que el presidente del PAOK diga que Olympiakos compra los árbitros. Bueno, Melissanidis, el del AEK, dijo directamente que el Olympiakos es un club mafioso. Y lo peor de todo: tienen parte de razón.

En 2010 el empresario Sokratis Kokkalis dejó de ser el Presidente del Olympiakos. Hijo de un comunista que se refugió en la RDA, Kokkalis volvió en los 80 a Grecia convertido en un hombre de negocios que luego se supo que espiaba para la Stasi, la Policía Secreta de la Alemania Oriental. Kokkalis ganó su dinero, aunque diferentes problemas con la justicia significaron que dejó el club en manos de Evangelios Marinakis.

Marinakis es nacido en el Pireo. Y cómo no, ama al Olympiakos. Su padre fue un conocido empresario que ganó dinero con empresas de transporte naval. Una historia 100% del Pireo: barcos, buscar la fortuna zarpando y amar al Olympiakos. Su hijo estudió en buenas universidades y como hacía su padre, se gasta el dinero en el equipo de su corazón. En plena crisis griega, el equipo vive sus mejores años ahora gracias al dinero de Marinakis. Compra jugadores, entrenadores, periodistas y pone dinero, de forma oculta, en el partidazo fascista Amanecer Dorado. Sus matones han servido para ayudar al partido. Y los matones del partido, a Marinakis.

Además, su nombre ha aparecido en el sumario de tres casos diferentes de compras de árbitros, directivos y rivales. Usando teléfonos comprados en Pakistán, compraba colegiados y otros presidentes. La justicia y la FIFA siguen investigando los casos de corrupción y compra de partidos en un caso que empezó en 2010, con Marinakis en el centro de las sospechas. Las pruebas son claras, aunque Marinakis impugna cómo se consiguieron. Así, nadie se puede sorprender que una reunión de la Federación acabara con Marinakis lanzando una botella a otro presidente. O que el presidente del AEK acuse a Marinakis de estar detrás de la paliza al presidente del colegio de árbitros.

Este es el triste contexto de la final de Copa. Muchos temen que el partido, como otros, no se pueda acabar por incidentes.

Foto de portada: MarcadorInt.

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