Partido ‘Polish Boyfriend’: Una herida soviética que no se cerró

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La Unión Soviética murió hace mucho tiempo. Para las nuevas generaciones es una cosa lejana. En 1990 cayó al suelo y se rompió en añicos. En 15 añicos, concretamente, los 15 estados nacidos en esos años. Pero si rompes un recipiente de porcelana o cerámica, siempre quedan trozos pequeños, escondidos debajo las alfombras. Un día los pisas y recuerdas que siguen allí.

En los territorios de la vieja URSS aún existen territorios políticamente confusos, herencia de esos años traumáticos. Territorios como el Nagorno-Karabaj, Abjasia o Osetia del Sur. Se han vivido guerras y su soberanía no queda clara. Territorios como Transnistria, una franja de terreno pequeña entre Moldavia y Ucrania, reconocida como estado oficial solo por los territorios citados anteriormente. Cada uno tiene su historia.

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(Fuente del Mapa: Wikipedia)

Transnistria se ubica entre el río Dniéster y la frontera con Ucrania. En 1991, Moldavia, una de las repúblicas soviéticas más pequeñas, se proclamó independiente. Los moldavos son un pueblo unido con el rumano: la misma bandera, la misma lengua, casi la misma identidad. El nacionalismo rumano y moldavo más radical pide que se unan en un mismo estado. Así, se calcula que el 15% de la población moldava sueña aún con ser rumana. El problema es la zona entre el rio Dniéster y Ucrania, donde el 65% de la población es eslava: rusos o  ucranianos. Fue aquí, en esta zona de 4000 km2, donde en esas fechas se proclamaron independientes pues querían seguir mirando hacia Moscú, y no hacia Bucarest. Se produjo una guerra donde los separatistas, con el apoyo ruso, resistieron. Desde entonces, Transnistria es un Estado no reconocido. Un agujero diplomático en Europa. Moldavia lo considera suyo y ellos se consideran un estado independiente no reconocido por nadie. Aunque Moscú los mira con buenos ojos. Lo más curioso es que en esta zona aún mantienen vivos los símbolos soviéticos: mismos escudos, banderas, hoces y martillos. Este estado goza de su propio gobierno, ejército, policía y moneda. Aunque no goza de su propia liga de fútbol o selección nacional. Así, de la misma forma que los ciudadanos pueden tener el pasaporte moldavo, los equipos de Transnistria juegan la liga moldava. ¿Juegan? ¡La ganan!

Llegamos al fútbol. Perdón por el rodeo. La capital de Transnistria es Tiraspol. Y hoy, por ejemplo, los dos primeros clasificados de la liga moldava son el Tiraspol y el Sheriff Tiraspol. No necesitamos un máster en relaciones internacionales para saber que la situación es curiosa. Los equipos de una región donde no manda el gobierno de Moldavia ganan la liga moldava. Los policías moldavos no pueden controlar el aeropuerto de Tiraspol y por eso no está operativo. Los futbolistas moldavos, sí pueden. Un caso curioso.

El principal club local goza del apoyo de la empresa Sheriff, que controla gasolineras, supermercados, grupos de comunicación, distribución de automóviles, etc. Sheriff también fundó su club de fútbol en 1997 y levantó su estadio, el más moderno de toda Moldavia. En 1998 el Sheriff llegó a la Primera moldava. Y entre los años 2001 y 2011, ganó la liga siempre. En 2012 la perdió, pero en 2013 la recuperó. El Sheriff es un club joven que poco a poco sumó hinchas y barrió al histórico equipo de Tiraspol, el que amaban los ancianos: el Tiligul-Tiras Tiraspol, desaparecido en 2009 después de días de gloria en los tiempos soviéticos.

Con el músculo económico de Sheriff detrás, este club se ha metido en la fase de grupos de la Europa League tras eliminar a la Voivodina y fichar a africanos y brasileños de cierto nivel. Este año los entrena el español Juan Ferrando, un joven entrenador con mucho futuro. De momento, el club ha igualado los resultados de las temporadas 2009/10 y 2010/11 al llegar a la fase de grupos de la Europa League. En 2010 y 2011 derrotó a equipos como el Dinamo de Kíev y el Twente, aunque no se metió en la siguiente fase. En la liga moldava, el Sheriff anda segundo y juega con el Dacia de Chișinău. ¿Qué tiene de especial este partido?

Chișinău es la capital de Moldavia. Aunque el club histórico es el Zimbru, en Chișinău ahora manda el Dacia. Como en el caso del Sheriff, este club no tiene ni 20 años de vida y es el único que ha conseguido ganar la liga últimamente, en 2012. Con empresarios locales detrás, el Dacia se bautizó así en homenaje a la histórica región de la Dacia, territorio que ocupaba la actual Rumania y Moldavia. O sea, es un nombre relacionado con el nacionalismo rumano. El Dacia, con sus aficionados de extrema derecha con banderas mostrando una gran Rumania unida, es el club que mira hacia Bucarest y sueña con recuperar Transnistria . El Sheriff es el club que gana a los moldavos en su liga, y no quiere formar parte de su estado. Las dos realidades, cara a cara en un partido.

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3 comments

Magnífico, Toni, un grandísimo trabajo y una perfecta extensión de lo que explicasteis en MI. Historia, política, fútbol… la vida. Enhorabuena y gracias por poner vuestros ojos en el fútbol del este de esta manera.

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