Partido Polish Boyfriend: El renacer de un derbi siciliano

Stadio Angelo Massimino Catania -  Leandro Neumann Ciuffo

Pietro Lo Monaco se dejaba ver siempre que podía por la Ópera de París. Como orgulloso tío de Eleonora Abbagnato, palermitana que brillaba sobre el escenario, se sentía feliz en la ciudad de las luces. Exjugador de equipos de la zona de Nápoles, había iniciado una carrera de entrenador modesta, hasta que descubrió que, si quería ser rico, debía dejar la ropa deportiva y usar corbata en los palcos. Se convirtió en director deportivo. Después, en director general de clubes. Y en Sicilia encontró un espacio ideal para poder trabajar. En solamente cinco años, Lo Monaco pasó por los tres clubes grandes de la isla, los tres que han jugado en Serie A: Catania, Palermo y Messina. En Catania, como director deportivo. En Palermo, como administrador delegado y director deportivo del polémico presidente Zamparini. En Messina, entonces hundido en cuarta división, directamente como propietario, invirtiendo dinero y buscando inversores. Cuando en 2015 decidió vender el Messina, volvió como dirigente al Catania. Y este fin de semana, Catania y Messina, dos gigantes del fútbol siciliano, se ven las caras en Lega Pro. O sea, en Segunda B. Lo Monaco, pues, se enfrenta como dirigente al club del que fue propietario hace pocos meses.

Catania-Messina, domingo 9 de octubre a las 16:30h.

Sicilia solo ha visto a tres de sus equipos en la Serie A. El Palermo aguanta como puede. Los otros dos, Catania y Messina, se han hundido. El Messina, por ejemplo, se ha refundado un total de 10 veces. Aunque sus hinchas lo consideran siempre el mismo club, técnicamente tiende a desaparecer y renacer con una facilidad pasmosa. En los últimos 10 años se ha llamado “Football Club Messina Peloro”, “Associazione Calcio Rinascita Messina” y ahora, “Associazioni Calcio Riunite Messina”. Si no hace tanto los tres llegaron a enfrentarse en Serie A y el Palermo jugó en Europa, ahora Messina y Catania son sombras de lo que fueron. El Messina se hundió tanto en sus deudas que acabó en la quinta división jugando un humillante derbi contra el Citta di Messina, otro equipo de la ciudad, en la temporada 2012/13. Ese Citta de Messina, con pocos hinchas y jugando ahora en cuarta, era, cómo no, consecuencia de la refundación de otro club, el USD Camaro Messina.

Después del descenso a los infiernos, llegó Lo Monaco. La hinchada, triste pues en 6 años pasó de visitar San Siro a jugar derbis con equipos de ciudades próximas, no lo entendía. Un tipo vinculado a Catania, uno de los grandes rivales, llegaba como salvador afirmando seguir “una elección del corazón”. En dos años, consiguió dos ascensos. De quinta a tercera, a la nueva Lega Pro. Cuando se recuperó el derbi del estrecho con la Reggina, se llegaron a reunir 20.000 hinchas. Aunque Lo Monaco se acabó marchando afirmando que la ciudad no le acababa de apoyar. Entre la crisis económica y jugar en el equivalente de la Segunda B, la pasión se había enfriado un poco. Así que vendió y cuando se jugó un Catania-Messina, afirmó que no miraría el partido pues no tenía ni idea de las plantillas. “Estos últimos meses he desconectado”, dijo. Poco después, fichaba por el Catania.

Mejor no le ha ido al Catania durante estos años. En 1993, por ejemplo, la justicia envió al fútbol amateur al Catania por impagos y un empresario aprovechó para traer de la ciudad vecina de Lentini un club, el Atético Leonzio, rebautizado como Atlético Catania. La ciudad pasó a tener dos equipos y se llegó a jugar el derbi en la temporada 2000/01. Tanto Catania como Messina han jugado humillantes derbis con otros clubs de la ciudad. Luego llegaron los ascensos a Serie A, las victorias sobre equipos grandes, el paso de hombres como Simeone. Aunque después de descender de la Serie A en 2014, el equipo no levantó cabeza en la Serie B. Colista durante buena parte de la temporada, evitó el descenso sumando 7 victorias en las últimas 8 jornadas. Se salvó por los pelos, aunque la gente, en la ciudad, decía que seguramente la salvación había llegado comprando a los rivales. Y sí, era cierto. Ese verano del 2015, el presidente Pulvirenti y otros directivos fueron detenidos. Y el Catania, con la plantilla confeccionada pensando en ascender a la Serie A, fue descendido en los despachos a la Lega Pro. Allí anda, en la Lega Pro. Con una sanción de 9 puntos, se encuentra colista y acaba de perder un derbi menos sentido, contra el Akragas, el equipo de Agrigento, por 0-1. Menos sentido en Catania, claro, pues en Agrigento se ha celebrado con locura.

Renacer es un arte, en Sicilia. En 1787, Johann Wolfgang von Goethe visitó Sicilia cuatro años después de un terrible terremoto que destrozó Messina y pudo ver como la gente “deambula entre tremendos escombros, en medio de gente prendida de una enloquecida euforia vitalista”. En 1908, Messina fue destrozada por otro terremoto que provocó más de 70.000 muertos en la ciudad, y más de 100.000 en la región. El británico D.H.Lawrence observó el mismo vitalismo posterior a la tragedia de 1783. Traumas que han marcado una ciudad que debió ser reconstruida casi en su totalidad, dejándola sin el esplendor elegante de Catania o Palermo, con edificios más antiguos en pie. ¿Y Catania? Ella vive a la sombra del Etna. Las piedras volcánicas que recuerdan lo efímero de la vida sirven para levantar preciosas casas. En las laderas, se produce vino. Hasta que el volcán recuerda a los sicilianos que no todo dura para siempre. Toca gozar de los placeres efímeros, y por eso los hinchas, de forma cíclica, vuelven al campo. El derbi llega en un momento muy bajo. Aunque no dudamos que este derbi se jugará en Serie A otra vez.

El Catania fue el primer club europeo en el que entrenó Simeone. Foto: Focus Images Ltd.
El Catania fue el primer club europeo en el que entrenó Simeone. Foto: Focus Images Ltd.

Anda incluso más deprimido el Catania, arrastrando de nuevo una sanción de puntos, esta vez por impagos. La gestión del presidente Pulvirenti dejó al club roto. Pulvirenti, fundador y presidente de la compañía de vuelos lowcost WindJet, compró los partidos contra Varesa, Trapani, Latina, Ternana, Livorno y Avellino usando diferentes trucos. En sus conversaciones telefónicas, hablaba de “trenes que llegan o parten”, en código. No funcionó. Los pillaron y la historia acabó en arresto domiciliario. Declaró delante el juez con un rosario en las manos y pactó una sanción de cinco años alejado de los terrenos de juego. En esta ocasión, el Catania no pudo evitar el descenso a la Lega Pro, como sí lo consiguió en 2003, cuando el club llevó a la justicia la alineación indebida de un jugador del Siena (sancionado en la liga juvenil) y provocó tal caos que la Serie B pasó de tener 20 equipos a ser un campeonato con 24 clubes. Ese verano del 2003 fue histórico. El Catania, usando como excusa la presencia de un jugador que podía jugar en Serie B aunque no en la liga juvenil, intentó evitar el descenso en los despachos. No lo consiguió, aunque luego llegó a la justicia ordinaria y el resultado fue la anulación de todos los descensos esa temporada.

Así pues, sin presidente, el Catania pasó a ser gestionado por una directiva fantasma, pues el propietario no puede oficialmente mandar y gestionar las cosas desde las sombras. Cuando Lo Monaco volvió al club, negoció con él. Pese a la sanción. Ahora, el nuevo administrador delegado, en su retorno a casa, aspira a sacar polvo a las viejas fotos de los jugadores de Serie A, esas que crían telarañas mientras se juegan derbi menores. El Catania-Messina es un buen derbi, aunque no el mayor. Catania, ciudad orgullosa, siempre ha querido rivalizar con Palermo y ese es su gran derbi. Messina prefiere mirar a la ciudad más grande que le pilla cerca: Reggio di Calabria, al otro lado del estrecho. El derbi del estrecho, que también se juega este año, es pura pólvora. Messina en ocasiones mira más hacia el continente que hacia el interior de la isla, como lo hacen tantos sicilianos, pueblo emigrante. En Sicilia el reto es poder vivir bien, con estabilidad. Y ni los ciudadanos ni los equipos de fútbol lo consiguen.

Con el Catania colista y el Messina en mitad de la tabla, dos de las tres principales ciudades sicilianas esperan el renacer con paciencia. Saben que el renacer llegará. En la temporada 2000/01, Palermo, Messina y Catania, en este orden, fueron los tres primeros clasificados de su grupo de Segunda B. En la 2002/03, los tres jugaron en la Serie B y en la 2006/07, en Serie A. Los tres. Ahora, dos de tres se encuentran en la Segunda B italiana. Seguro que vuelven, algún dia. Siempre se renace, en Sicilia.

Foto de portada: Leandro Neumann Ciuffo.

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2 comments

me encantan las historias de toni padilla,aunque esta me ha resultado muy caotica y enrevesada…como la propia sicilia…

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