A Croacia se le torcieron las cosas

República Checa afición - Michał Kowalski
A Croacia se le torcieron las cosas y no pudo celebrar su segunda victoria en la fase de grupos. Lo tenía todo a su favor el combinado croata: su dominio del juego se veía reflejado en el marcador, pues ganaban por 2-0, y la República Checa apenas les generaba peligro. No obstante, el encuentro acabó siguiendo un curso inesperado y finalmente hubo reparto de puntos. Este empate les permite a los checos seguir soñando con el pase a octavos.
Croacia tomó las riendas del partido desde los primeros compases del mismo. Los hombres de Ante Cacic llevaron la iniciativa frente a una República Checa que estuvo expectante. El técnico croata repitió el mismo once con el que vencieron a Turquía en la primera jornada. Milan Badelj fue el escudero de Luka Modric, que una vez más lideró el juego de su equipo. Tanto en el plano defensivo como en el ofensivo, el futbolista del Real Madrid volvió a firmar una actuación formidable. Lo mismo Luka robaba balones que cubría la posición del lateral Srna si era preciso. Pero también bajaba a recibir para construir las jugadas desde atrás y enlazar con los de arriba. Hizo más pases que nadie en el primer tiempo, entre ellos varios de sus envíos con el exterior marca de la casa. Como viene siendo habitual, él fue el motor del fútbol croata y cuando no estuvo, el equipo lo notó. Por delante estaba un inspirado Ivan Rakitic y en las bandas su tocayo Perisic y Marcelo Brozovic. Sobre el papel, el del Barça ocupada una posición más centrada y los extremos del Inter se situaban, respectivamente, en el costado izquierdo y derecho, aunque realizaron varias permutaciones a lo largo del encuentro. En punta, Mandzukic. Al nueve se le resistió el gol, pero estuvo activo en los ataques de los suyos. Las ofensivas fluían y llegaban las ocasiones.
A pesar de su dominio, los dos goles croatas no fueron fruto de jugadas muy elaboradas, sino que surgieron de rápidos contragolpes. El primero llegó poco antes del descanso. Badelj le robó la posesión a Plasil y se la cedió a Perisic, que avanzó varios metros, hizo una bicicleta ante su par y seguidamente disparó con su zurda batiendo la meta defendida por Petr Cech. A partir de ese momento, el escenario del partido debía cambiar, la República Checa estaba obligada a dar un paso adelante. Pero le costó mucho al conjunto dirigido por Pavel Vrba ganar protagonismo. En el minuto 59, Croacia presionó exitosamente la salida de balón de su rival. Brozovic robó en tres cuartos y asistió a Rakitic. La selección balcánica rozaba el triunfo. El 3-0 parecía mucho más probable que un gol checo y sin embargo, el partido cambió por completo.
Unos instantes después del segundo gol comenzaron los problemas para Croacia. Luka Modric se retiró con molestias musculares y en su lugar entró Mateo Kovacic. La República Checa, ahora sí, comenzaba a despertar. Adelantaron sus líneas y Vrba realizó un doble cambio: Josef Sural por Jiri Skalak y Milan Skoda por David Lafata. A falta de quince minutos para el final, Skoda recortó distancias rematando un centro de Tomas Rosicky. Los checos se vinieron arriba, el empate parecía factible. Debido a unos altercados causados por una sección de la grada croata, el encuentro se tuvo que parar durante unos minutos. Tras la reanudación, a Croacia se le escapó la victoria. Clattenburg vio la mano de Domagoj Vida en el área y señaló penalti a favor de la República Checa. Tomas Necid, que había entrado desde el banquillo, anotó desde los once metros el 2-2. Acabó teniendo un sorprendente desenlace este partido del Grupo D, uno de los pocos encuentros de esta Eurocopa que parecía estar claramente decidido.
Foto portada: Michał Kowalski

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