El proyecto España

David de Gea of Spain saves a shot  from Emanuele Giaccherini but then looks back as Giorgio Chiellini scores during the UEFA Euro 2016 match at Stade de France, Paris
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27/06/2016

La selección española fue apeada de la Eurocopa tras un encuentro en el que Italia le superó tácticamente en todas y cada una de las facetas del juego. Nadie puede considerar que el hecho de perder en los octavos de final ante una histórica como Italia sea un fracaso rotundo, siendo este un juego tan relacionado con el azar y tratándose de una competición igualada en la que las diferencias son cada vez más escasas, pero es el cómo lo que incita a la reflexión. No fue una eliminatoria marcada por la mala suerte, ni un partido parejo en el que los detalles se decidieron en su contra: fue un encuentro en el que España prácticamente no pudo comparecer, aterrizar, siquiera hacer pie. No pudo mostrar nada. Fue tan descomunalmente barrida en cada aspecto del juego que solo pudo limitarse a observar la exhibición rival. Sólo la imperial actuación de David De Gea evitó sufrir una goleada de escándalo que hubiera recordado a la debacle de Brasil 2014. Las sensaciones fueron parecidas.

No se pretende señalar con el dedo ni realizar una caza de brujas ventajista, pero sí servirnos de esta experiencia para reflexionar. Los tres últimos revolcones sufridos por la selección de Vicente Del Bosque en las dos últimas competiciones oficiales son un ejemplo de hacia dónde camina el fútbol moderno de selecciones. Holanda, Chile, Italia. Van Gaal, Sampaoli, Conte. Tres entrenadores metódicos que desde el primer día ofrecieron a su combinado una visión analítica, una estructura, una ruta muy definida. Vertebraron a un colectivo de futbolistas con una identidad claramente reconocible, apostaron por un grupo de jugadores capitales independientemente de momentos de forma y llegaron a las competiciones teniendo muy claro cuál iba a ser su camino competitivo, pues dedicaron años a diseñarlo con mimo, a perfeccionarlo y entrenarlo. Concibieron su estancia en la selección como un proyecto largoplacista, un camino hacia la competición oficial en el que cada oportunidad de reunirse con ellos debía ser exprimida al máximo para fortalecer una estructura táctica definida de cara a llegar tan engrasada como fuera posible. Todo ese trabajo se reflejó sobre el campo de manera transparente: los futbolistas se sentían seguros pues sabían muy bien qué debían hacer en cada momento. Habia proyecto Van Gaal, proyecto Sampaoli y proyecto Conte.

Alvaro Morata of Spain celebrates scoring their first goal with team mates during the UEFA Euro 2016 Qualifying match at Estadio Ramón Sánchez-Pizjuán, Seville Picture by Daniel Hambury/Focus Images Ltd +44 7813 022858 27/03/2015
España no tuvo grandes patrones distintivos durante su fase de clasificación. Foto de portada: Focus Images Ltd

España ha llegado a Francia 2016 siendo un melón por abrir: más allá de una alineación predefinida y conceptos muy superficiales y vagos como el toque y la posesión, nadie sabía cómo iba a jugar esta selección. ¿Cuál era el proyecto Del Bosque? ¿Qué mecanismos colectivos había? ¿Cómo presiona esta España? ¿Cómo saca el balón? ¿Por qué lado ataca? Los amistosos y partidos de clasificación no habían revelado nada. No habían sido aprovechados para construir algo tangible ni para hacer evolucionar al colectivo, sino que habían sido utilizados en muchas ocasiones para sumar internacionalidades y fueron protagonistas futbolistas como Isco, Thiago, Casillas o Koke que luego han sido residuales a la hora de verdad. En cambio, a última hora fueron incluidos jugadores como Bruno, Lucas Vázquez o Aduriz que sin ninguna experiencia ni adaptación a la dinámica colectiva han disputado minutos capitales. Y la selección italiana lo ha desnudado cruelmente: cuando el rival les ha ofrecido un escenario que individualmente no podían superar, los futbolistas españoles no han podido acudir a una estructura que los vertebre porque simplemente no la había. No han podido agarrarse a un sistema en busca de soluciones. Se han visto solos y sin saber qué hacer.

Hubo una época en la que España no necesitaba dotarse de complejas estructuras tácticas porque contaba con futbolistas tan dominantes que por sí solos imponían una forma de jugar muy definida. Xabi Alonso y Xavi Hernández, dos de los centrocampistas más hegemónicos que han visto los tiempos, teñían a su equipo de un barniz estilístico inconfundible, dotaban con su mera presencia a España de un sistema sólido y reconocible. Además, la columna vertebral de aquel equipo pertenecía al FC Barcelona y había sido educada durante años en torno a unas ideas troncales similares que dotaban de automatismos colectivos a la selección. Del Bosque fue consciente de ello y con una gestión de grupos acertadísima supo manejar aquel periodo de forma prácticamente perfecta. Sin embargo, aquello finalizó en Brasil como quedó claro tras el resultado de aquel Mundial y estos dos años no han sido utilizados para construir nada nuevo, para cimentar un nuevo proyecto. España ya no goza de una plantilla de una superioridad técnica tal que le permita poder renunciar a ello. Hace falta alguien con ideas frescas, con la valentía y energía como para ofrecer a España un rumbo metódico y definido sobre el que caminar hacia Rusia 2018. Si no lo hace, volverá a competir en condiciones desiguales.

Foto de portada: Focus Images Ltd

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4 comments

Bien dicho. Del Bosque se podría haber ido, fíjate lo que te digo, como un dios tras la Eurocopa 2012 y habríamos tenido que aguantar a sus fans de por vida. Aquel año, la selección ya dio muestras de flojera incluso más evidentes que los problemas mostrados en el Mundial 2010, pero Del Bosque se debió creer que podía seguir ganándolo todo o se creyó su propio “bombo” mediático. No conozco a muchos entrenadores a nivel de selecciones que no elijan irse en su momento cúspide, y ahora se han visto las consecuencias, se ha visto lo que realmente es CON RESULTADOS que es lo único que convence a las masas, y se ha visto que este “gran gestor de grupos” sabe lo mismo que yo de táctica moderna. De motivar a un grupo (¿eso no es gestión?) ya ni hablemos, porque en fases finales, cuando a España le han hecho un gol, se ha desmoronado impresionantemente. Resultados recibiendo gol:

0-2 USA (Confederaciones 2009). Desesperación y sin respuestas.
3-2 Sudáfrica (Confederaciones 2009). Ganamos, en la prórroga, un partido amistoso básicamente. No creo que cuente mucho.
0-1 Suiza (Mundial 2010). Desesperación y sin respuestas.
2-1 Chile (Mundial 2010). Nos recortan con 10 y nos quedamos en shock, pero por fortuna le valía a Chile el resultado.
1-1 Italia (Euro 2012). Baño táctico de Prandelli y aquí sí, pudo haber una reacción.
2-1 Uruguay (Confederaciones 2013). Uruguay marca en el último minuto.
0-3 Brasil (Confederaciones 2013). Gol tempranero y más de lo mismo con goleada incluida.
1-5 Países Bajos (Mundial 2014). Nos empatan antes del descanso (tuvimos para el 2-0 jugando bien) y el equipo se derrumbó.
0-2 Chile (Mundial 2014). Sin respuestas. Del Bosque encima dijo en una entrevista que tras la primera jugada sabía que “no era nuestro día”. Y se cruzó de brazos, supongo.
1-2 Croacia (Euro 2016). Nos empatan un poco por confiados y vamos desesperados a ganar un partido que había que empatar.
0-2 Italia (Euro 2016). Salimos cagados, nos pasan por arriba, nos meten y algunos jugadores parece que quieren echarse a llorar.

Algún día se hablará de la fragilidad mental de la España de Del Bosque. Un señor cuya charla táctica en 2010 antes del partido ante Chile consistía en “si perdemos no pasa nada, es solo fútbol, hay cosas peores en la vida”. No me extraña que jugadores expertos como Casillas (así lo reconoció Arbeloa en el documental) estuvieran cagados antes del partido con semejante “gestor de grupos”.

Qué se acabe este secuestro, qué se vaya ya por fin, y aunque el que venga sea un técnico de cuarta, al menos será alguien de esta era que tiene un poquito más de idea en todo. Los ridículos de Del Bosque con España no los conocí ni cuando éramos los perdedores de Europa, la eterna promesa, vamos, cuando éramos Inglaterra. Y los ha hecho con el mejor equipo del mundo.

Hablas de Del Bosque como si fuera un mindundi. Para nada ha estado acertado en estas dos últimas grandes citas, pero quitarle mérito en el mundial de Sudáfrica… Pones el partido de Suiza como que no hubo ideas, lo que no hubo fueron goles. Se te olvida decir que contra Portugal metió a Llorente, que ni abrazándose Pepe ni Bruno Alves pudieron con él, o cómo salió Pedro contra Alemania cuando nadie se lo esperaba e hizo estragos. Ningún partido mereció perder España en ese torneo, ni por ocasiones ni por juego.

En estas dos últimas citas sí hemos estado flojos futbolística, táctica y mentalmente, pero “al César lo que es del César”, no conviertas en fallos de Del Bosque lo que fueron aciertos.

Lo que le falta a España es carácter. Evidentemente Xavi y Xabi Alonso eran geniales y dos entrenadores a pie de campo, pero cuando el tiki taka no funcionaba y había que tirar de carácter ahí estaba Villa. La fase de grupos del mundial de Sudáfrica la pasamos gracias a él, porque no era sólo el gol en esa selección (que metía muchos), era el que incitaba a sus compañeros a seguir corriendo. En este último partido contra Italia no vi a ningún jugador que tuviera ese punto de chispa, todos jugaban andando

Perfecto Guillermo coincido con tu análisis al 100%, solo hay que ver como De Gea mandaba pelotazos a Morata vs los 3 centrales italianos y como los centrales españoles ante la presión se quitaban el balón de encima para ver que España no sabe a qué quiere jugar, la España de 2010 tenía automatismos que esta no ha trabajado

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