18 años de espera compensan 45 minutos de sufrimiento

Bolivia -  nell haynes

Al descanso todo parecía demasiado fácil. El encuentro era demasiado plácido para una selección habituada a perder y que acumulaba casi 18 años sin conocer la victoria en la Copa América, desde el subcampeonato de 1997. Como un examen de preguntas tan obvias que te hacen dudar si hay gato encerrado, sucedía algo fuera de lo común en Valparaíso: Bolivia se marchó al descanso con un cómodo 0-3 a favor ante una selección de Ecuador que venía de competir contra Chile en la jornada inaugural. Sin embargo, en la Copa América pocos progresos se logran sin sufrimiento y la segunda mitad se le hizo tan larga al Verde que estuvo cerca de dejar escapar un botín histórico para el fútbol boliviano.

Bolivia hizo méritos para anotar en la primera mitad, pero Ecuador puso mucho de su parte para que el Verde se llevara más de una alegría en los compases iniciales del encuentro. A los cinco minutos ya ganaba gracias a un cabezazo de Raldés a la salida de un córner defendido de forma pésima por la zaga ecuatoriana. Fidel Martínez no siguió al capitán boliviano, que remató demasiado solo. Aunque peor fue la pérdida de Ayoví que precedió el segundo tanto. El capitán del Tricolor, ingenuo, regaló la pelota en la frontal de su propio área y Smedberg-Delance no desaprovechó la oportunidad de clavar el balón al fondo de la red con un preciso golpeo desde la frontal. El extremo nacido en Suecia pero internacional con Bolivia ya había avisado de lo peligrosos que son sus tiros con una falta directa que obligó a Domínguez a lucirse en el primer minuto de partido.

No obstante, también reaccionó Ecuador tras los dos tantos encajados. El Tricolor empujó y se volcó en ataque, pero lo hizo de forma alocada, sin plan ni orden alguno y con demasiada precipitación en todas sus decisiones. El combinado ecuatoriano fue incapaz de mantener la calma con el resultado en contra y pese a cargar el área con muchos futbolistas apenas conectó con sus atacantes en situaciones de peligro. Zenteno se mostró especialmente sólido despejando balones en este tramo del duelo. Eso sí, Ecuador dispuso de un penalti, pero lo desaprovechó. Enner Valencia lo transformó en primera instancia, el árbitro lo mandó repetir y en la segunda ocasión Quiñónez leyó bien las intenciones del delantero del West Ham. Apenas unos minutos después, Erazo cometió una torpeza en su área y arrolló a Lizio después de dejar botar el balón. La grosera acción del central ecuatoriano fue el preludio del 0-3, pues Moreno Martins convirtió un penal que castigaba la primera mitad de Ecuador.

Jefferson Montero Ecuador -  Agencia de Noticias ANDES
Jefferson Montero apenas apareció en la primera mitad. Foto:  Agencia de Noticias ANDES

El rumbo del choque cambió en la segunda parte. Se marcharon Fidel Martínez y P.Quiñónez y en su lugar entraron Ibarra y Cazares. Fue el segundo, centrocampista de Banfield, el que lavó la cara de la selección ecuatoriana. Cazares se ubicó cerca de Noboa y dinamizó el juego de su equipo: se movió entre líneas, se ofreció como una opción de pase, asistió a sus compañeros, abrió la pelota a ambas bandas y encontró a los compañeros más adelantados. Hasta amenazó con disparos lejanos. Con él Ecuador ganó metros, aunque fue Jefferson Montero quien puso el miedo en el cuerpo de Bolivia cuando le regaló el 1-3 a Enner Valencia después de una acción individual notable.

Respondió Bolivia al empuje ecuatoriano introduciendo a un tercer central, Coimbra, y encerrándose de forma descarada en su área. El botín era demasiado valioso para dejarlo escapar, por lo que Bolivia se protegió con empeño. A cambio, renunció a salir con peligro y asustar a una defensa ecuatoriana que había mostrado señales de fragilidad. En ningún momento pudo respirar a través de alguna acción de un delantero que ganara metros, aguantara el balón y permitiera que sus compañeros salieran de la cueva. Como consecuencia, terminó aculada cerca de Romel Quiñónez. Tampoco le ayudó el fuerte viento en contra, aliado con el empuje ecuatoriano, pues repelió varios de los despejes bolivianos, que difícilmente superaban la línea del centro del campo, e impulsó aún más los disparos lejanos del Tricolor, su principal arma en el tramo final. Así marcó un golazo Bolaños a falta de 8 minutos para el final y así estuvo cerca de empatar Noboa cuando estrelló la pelota en el larguero del arco boliviano. Hasta Cazares se atrevió a intentar sorprender a Quiñónez con un disparo desde el centro del campo.

Juan Cazares Banfield - (clubabanfield.org)

Cazares, en un partido con Banfield. Foto: clubabanfield.org.

Ecuador lo intentó todo, absolutamente todo, para intentar igualar la contienda en la segunda mitad tras el ingreso de Cazares, pero le faltó tiempo. O le sobró la primera parte, repleta de errores groseros, pues supuso una enorme carga que no pudieron superar. Sufrió mucho Bolivia, que necesitó de un inspirado Romel Quiñónez para que el buen juego desplegado en el primer tiempo se tradujera en tres puntos de gran valor para el fútbol boliviano, con muchísimas opciones de acceder a los cuartos de final. Y si Ecuador no vence a México el próximo viernes ya llevará 14 años sin ganar un partido en la Copa América. Pronto alcanzará a Bolivia.

Foto de portada: Nell Haynes

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1 comments

A Ecuador le hubiera venido mejor que ganara Chile, pero con una victoria en la última jornada aún puede aspirar a ser uno de los mejores terceros de grupo.

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