El año de Mali

Mali Mundial sub-20

2015 ha sido un año especial para el futuro futbolístico de Mali. Si bien es cierto que no empezó demasiado bien en enero cuando un sorteo definió que la selección maliense se quedaba fuera de la Copa de África a las primeras de cambio (después de dos ediciones alcanzando las semifinales), la noticia más positiva reside en las categorías inferiores del país africano. Mali ha cosechado éxitos tanto en la categoría sub-20 como en la sub-17 y renueva así el optimismo de una selección sin grandes referentes una vez superada la plenitud de los Kanouté, Seydou Keita y Mahamadou Diarra.

Por fin parece que dos nuevas generaciones pueden nutrir la selección absoluta a medio y largo plazo con nuevas figuras que refuercen la competitividad del país africano. El primer ejemplo lo encontramos en la actuación de Mali en el último Mundial sub-20 de Nueva Zelanda, torneo en el que Mali alcanzó las semifinales gracias al liderazgo de Adama Traoré. El ahora futbolista del Monaco fue el futbolista más destacado de su selección y gracias a sus actuaciones se hizo con el Balón de Oro del campeonato, galardón individual que lo sitúa en los libros de historia de los mundiales de categorías inferiores. El extremo Gbackle y el centrocampista Samassekou, recién captado por el Red Bull Salzburgo, fueron dos de los nombres que también gozaron de un protagonismo importante en la cita neozelandesa en la que Mali dejó más de un choque memorable, en especial el partido ante Ghana de octavos de final.

Aficionados al fútbol siguen un partido de Mali por televisión en un pub de Wellington durante el pasado Mundial sub-20.
Aficionados al fútbol siguen un partido de Mali por televisión en un pub de Wellington durante el pasado Mundial sub-20. Foto: MarcadorInt.

Pero el futuro de Mali no solo depende de lo que hagan los chicos que ganaron la medalla de bronce en el Mundial sub-20. A inicios de año también asomó la cabeza una nueva generación de futbolistas bastante prometedora a la que todavía le queda un recorrido mucho mayor para alcanzar el profesionalismo, por lo que tampoco hay que descartar que varios de sus futbolistas se pierdan por el camino. Sin embargo, el pasado mes de marzo Mali ganó por primera vez el campeonato de África en categoría sub-17. Para poner en perspectiva el logro, la selección maliense no jugaba la final de dicho torneo continental desde 1997 (con un tal Seydou Keita en la plantilla que participó en el Mundial posterior) y no se clasificaba para el Mundial de la categoría desde 2001. Algo especial tendrá este equipo.

De momento, el inicio de Mali en el Mundial sub-17 de Chile es casi inmejorable. El campeón africano ha sumado 7 puntos de 9 posibles en la fase de grupos y ha estado muy cerca de ganar los tres primeros partidos, pues no derrotó a Bélgica de milagro en la primera jornada. La primera posición labrada en la fase inaugural del torneo les permitirá afrontar un cruce a priori más asequible en octavos y será a partir de las rondas eliminatorias cuando apreciaremos el verdadero potencial de esta generación, tanto en lo técnico como en lo anímico y físico. Aunque, a diferencia de la referencia en la categoría sub-17, Nigeria, el perfil del futbolista maliense es algo distinto. Su apariencia es la de un jugador algo más ágil y escurridizo, quizás más frágil y menos potente, pero explosivo y dinámico. Como Adama Traoré en Nueva Zelanda o Sékou Koita en Chile.

Mali necesita referentes Seydou Keita. Foto: Focus Images Ltd.
Mali busca líderes que hereden el liderazgo de Seydou Keita. Foto: Focus Images Ltd.
Foto de portada: MarcadorInt.

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