Derlis elimina a Brasil

Derlis ya había brillado en la pasada UCL con el Basilea. Foto: Focus Images Ltd.

Derlis González hace que lanzar un penalti parezca fácil. Es una de las cualidades menos comentadas de este joven mediapunta o extremo paraguayo que cumplió 21 años hace pocos meses. Se le conoce por su personalidad, por su descaro, por su decisión y por su técnica; aptitudes que pone de manifiesto cuando recibe la pelota y avanza con ella para superar a los rivales. Sabe brillar cuando conduce por dentro y también cuando sirve centros desde la banda. Precisamente, uno de sus centros desde el flanco derecho cambió el partido de Cuartos de Final de Copa América de su Paraguay ante Brasil, que ganaba 1-0 por el “efecto Robinho“. Habían pasado ya 70 minutos de juego y la Albirroja le estaba dando a la canarinha serios avisos de que su veterano revulsivo no iba a ser suficiente en la noche de Concepción. Entonces, Derlis recibió el balón. Evitó encontrarse con Filipe Luís y sirvió un centro al área para que alguno de los delanteros puros que siempre coloca Ramón Díaz rematase a portería. Pero ese balón servido por Derlis acabó en la mano de un Thiago Silva que revivió aquel momento aciago (pero pasajero) del último Chelsea-PSG. Mano dentro del área equivale a penalti. Y Derlis demostró que se debe hablar también de su faceta de lanzador de penaltis, en la que no deja de aplicar las cualidades ya mencionadas solo que concentradas y transformadas en un solo disparo. Golpeó fuerte, duro, potente, a media altura y con una carrerilla y una ejecución que denotó máxima confianza y seguridad. Derlis se siente seguro y hace que todos los que confían en él se sientan igual, porque logra mostrarse fiable en cada disparo. Paraguay le agradeció la técnica de golpeo y el gol que puso las tablas en el marcador.

Ese tanto condujo, por el desgaste de ambos contendientes, a la tanda de penaltis. Como en 2011, solo que distinto. Era poco probable que se repitiese el desatino generalizado de los lanzadores de hace 4 años. Porque, a diferencia de aquella tanda en La Plata, anoche jugaba Derlis. Y a Derlis le tocó tirar el quinto y decisivo penalti. Se llegó tan lejos porque Roque Santa Cruz no sentenció antes a una canarinha en la que ya habían fallado Everton Ribeiro y Douglas Costa. Derlis miró a Jefferson y volvió a disparar con la misma potencia, seguridad y estilo para volver a marcar, como había hecho solo unos minutos antes. Derlis rara vez fallará desde el punto de penalti. Es de esos jugadores que demuestran que los penaltis no son solo lotería sino que, al igual que el resto del balón parado, se pueden trabajar y utilizar como escaparates del talento innato en el golpeo. Las intervenciones de Derlis, decisivas para el marcador, han provocado que Paraguay acceda a las Semifinales de la Copa América y que la Brasil de Dunga decepcione al caer en su primer mata-mata.

Brasil avanza con Robinho

Tras sus buenas sensaciones ante Venezuela en el día 1 después de Neymar, Brasil repitió el once, el esquema y la distribución de roles del partido frente a la Vinotinto en su duelo ante Paraguay. Dunga repitió el 4-2-3-1 que tiene a Robinho como falso ‘9’, a Willian y a Philippe Coutinho como volantes en las bandas y a Elias junto a Fernandinho en un doble pivote cuya disociación implica problemas para Jefferson. Por su parte, la Paraguay de Ramón Díaz sorprendió al cubrir las bajas de Ortigoza y de Ortiz con Eduardo Aranda, un jugador ofensivo y muy diferente a los rocosos pivotes con los que había jugado la Albirroja en toda la Copa. A mayores, Derlis y Édgar Benítez eran los atacantes de banda elegidos en detrimento de los delanteros con sacrificio defensivo que habían ocupado esos puestos en lo que iba de torneo. Esta decisión suponía, sobre el papel, exponerse ante Dani Alves, Willian y Coutinho. En el primer tiempo, los cambios ofensivos –especialmente el de Aranda– supusieron solo un matiz en el ideario conservador paraguayo: en lugar de destruir, el centro del campo guaraní procuró evitar la construcción brasileña. El resto de la puesta en escena ante Brasil fue la habitual en la Paraguay de esta década. La Albirroja cedió la pelota a una canarinha que quería manejarla, se replegó a una altura media-baja para frustrar la salida de balón brasileña.

Las recepciones del tándem Elias-Fernandinho eran posibles, al igual que el avance hasta la divisoria de Filipe Luís y de la principal vía de escape brasileña en la Copa: Dani Alves. Sin embargo, la disposición de los guaraníes sin pelota le generaba problemas a Brasil a esa altura, en la que Paraguay empezaba a presionar. Elias y Fernandinho, que hoy por hoy deben estar juntos para que Brasil no pierda solidez sin balón, se topaban con el doble ‘9’ paraguayo, formado por Santa Cruz y Nelson Haedo Valdez. Filipe se encontraba con Derlis. Alves, con Benítez. Y si el ‘2’ brasileño se escapaba del delantero adaptado a su costado, se topaba con que Iván Piris, lateral zurdo, y Víctor Cáceres, el único pivote puro de la medular, ejecutaban un achique lateral para reaccionar y tapar al azulgrana. En ese escenario de atasco brasileño, provocado también por Perú en el primer partido de la Copa, es cuando son necesarios los ofrecimientos del falso ‘9’ de Dunga.

BRAPAR1Infografía: Share My Tactics.

Ante Perú, Neymar recibió cerca de Filipe y resquebrajó por su cuenta hasta provocar un gol. Ante Paraguay, Robinho, más humano que el astro azulgrana, se acercó a la zona del menos pivote del doble pivote paraguayo (Aranda) y consiguió establecer una línea de pase menos extraordinaria; más normal. Una vez habilitado, Robinho recibió la pelota y la soltó. El balón le llegó a Elias, quien tenía cerca a Aranda al ir este a ayudar a Cáceres frente a Robinho. Aranda llegaba tarde y no pudo corregir su rumbo cuando vio que Elias pasaba en diagonal y en dirección contraria hacia Alves. El lateral recibió en situación de desventaja porque estaba no solo ante Piris sino también ante un Benítez que, como todo jugador paraguayo, había retrocedido para ayudar. No obstante, Robinho había conseguido en ese momento que Alves apareciese donde más daño estaba haciendo en esta Copa América. El jugador más regular de Brasil, lleno de confianza, sirvió un buen centro pese a la inferioridad numérica y la pelota le llegó al mismo Robinho, que marcó el 1-0 después de eliminar a Cáceres de la jugada y de avanzar hacia el área a la chita callando, como si por su nombre y por su edad (31) no mereciese la atención de unos distraidos Pablo Aguilar y Paulo da Silva.

Una recepción de Robinho entre líneas fue lo que permitió a Brasil marcar y tener un toque de balón dentro del área; el único del primer tiempo según Opta. Y fue un toque y un gol de Robinho porque Robinho, a partir de su ofecimiento, había conseguido activar en la mejor zona posible al segundo máximo argumento ofensivo de Brasil en la Copa: un Dani Alves que se la devolvió a Robson. Como ante Venezuela, Robinho acentuó la colectividad en Brasil e hizo más corales sus ataques. Pero a diferencia del fin de semana pasado, el efecto Robinho duró poco porque Robinho, mucho más humano que Neymar, padeció un desgaste físico impropio de unos Cuartos de Final de una Copa América. Robinho fue demasiado humano. Aparecía cada demasiado tiempo, lo cual implicaba que Brasil sobaba la pelota en campo propio hasta pequeños chispazos cada demasiado tiempo. Paraguay no sufrió en exceso y vio cómo se hacía más fácil la misión de evitar la construcción brasileña. El seleccionado de Ramón Díaz pudo recuperarse anímica y tácticamente del gol de Brasil. Aún iban 1-0 cuando entraron en el vestuario. El argentino preparó una buena arenga en el tramo final del primer periodo para emitirla en la caseta. Aún quedaba partido.

Robinho Brasil Andrés PérezRobinho marcó y ayudó a que Brasil hiciese útil sus posesiones, pero se desgastó pronto pecando de la normalidad que no tiene Neymar. Foto: Andrés Pérez.

Aranda y Derlis activan a Paraguay

En la segunda mitad, el escenario cambió. Paraguay mostró muchas más ganas de proponer que Brasil. Los de Dunga, que tienden a imitar al que juega como referente ofensivo, se contagiaron del ritmo de Robinho y sus posesiones fueron estériles al no encontrar ofrecimientos entre las lineas guaraníes. Consecuentemente, Paraguay empujó buscando el tanto del empate. Presionó más y aumentó su volumen de posesión. También se hizo valer de Eduardo Aranda, la arriesgada apuesta de Ramón Díaz. La puesta en escena cambió respecto al primer tiempo, pues Paraguay fue poco afín a su naturaleza conservadora toda vez que no tenía sentido mantenerla con un 1-0 en contra. En lugar de atacar solo a partir de los balones rifados por Brasil o de los robos de pelota, Paraguay empezó a construir aprovechando que la verde-amarela, por su voluntad posesiva y su estructura, no presionaba en fase defensiva. La pelota se mandaba por el carril central a Aranda y este era el encargado de habilitar a los jugadores diferentes que acababan de completar la apuesta ofensiva de Díaz: Édgar Benítez y, sobre todo y por proximidad, Derlis González. Ambos buscaban al doble ‘9’ de formas distintas. Benítez buscaba recibir y conducir en la zona de Fernandinho, punto débil de Brasil. Sin embargo, Alves, en una nueva muestra del gran nivel con el que acaba esta temporada, fue capaz de corregir y de minimizar al delantero paraguayo. En la derecha, Derlis era profundo recorriendo el costado y acababa sus conducciones sirviendo centros. En ocasiones, Miranda salía de su zona para evitarlo, pero Derlis consiguió escaparse varias veces de Filipe y encontrarse sin más oposición.

Las acciones de Benítez y de Derlis no siempre acababan como pretendían, pero eso no implica que siempre acabase controlando la situación Brasil. Muchas veces, esos movimientos de los volantes provocaban córneres y faltas; jugadas que Paraguay sabe aprovechar bien. A la hora de juego, Paulo da Silva remató de cabeza un córner que dejaba claro a Dunga que Paraguay estaba acercándose al gol y que su amenaza era real. Por ello, el técnico brasileño intentó potenciar las principales vías y fórmulas de ataque de su equipo para encontrar el 2-0. En primer lugar, el costado derecho, donde quitó a un Willian sorprendentemente liviano para introducir a Douglas Costa. En segundo lugar, el falso ‘9’, donde Robinho ya no podía lucirse por su desgaste físico y donde introdujo a un Diego Tardelli que, aunque ‘9’ natural, se mueve como si fuese falso. Justo tras la entrada del ariete del Shandong Luneng por un desaparecido Roberto Firmino llegó la jugada descrita en la introducción del texto; la del gol de Paraguay. Brasil se había adelantado pese a lo plano de su propuesta y Paraguay había marcado sin corregir más que su mentalidad. De hecho, Paraguay había marcado por un error brasileño y no por el éxito de un plan ofensivo “impropio” o extraordinario de un equipo que es más bien defensivo. Ramón Díaz hizo cambios hombre por hombre para refrescar a la delantera, pero no acabó de volcarse del todo sobre el arco de Jefferson. Nelson Haedo Valdez le dejó el sitio a Raúl Bobadilla y Aranda fue sustituido por un mediapunta como Osvaldo Martínez en un intento de que el de América ejerciese la función del de Olimpia solo que a una mayor altura (pese a partir como interior en el esquema). Eso provocó algún disparo lejano y alguna jugada de ataque tan peligrosa como puntual, pero no una oleada de ocasiones que hiciese probable el 1-2. Consecuentemente, se llegó a los penaltis en Concepción y Paraguay, sin el elemento Tatamartinista de tandas pasadas (Japón 2010, Brasil y Venezuela 2011), aprovechó el talento de Derlis y los fallos brasileños para avanzar a Semifinales.

Paraguay - Agencia AndesParaguay celebra un gol. Foto: Agencia Andes.

Serán las segundas Semifinales consecutivas para unos guaraníes que no lograron alcanzarlas en las 8 ediciones de la Copa América comprendidas entre 1989 y 2011. Brasil dice adiós decepcionando por la falta de planes ofensivos de Dunga. El preparador gaúcho perdió a Neymar en el momento decisivo, como le sucedió a Scolari el año pasado. Pero su revulsivo, Robinho, mejoró lo que no funcionaba bien para hacerlo funcionar normal. Solamente normal. Demasiado normal en comparación con la rica historia de Brasil y con sus opositores continentales. La pentacampeona del mundo vuelve a dudar y a decepcionar por enésima vez en poco tiempo. Mientras, Paraguay se prepara para enfrentar a Argentina en la Semifinal del próximo martes.

Foto de portada: Focus Images Ltd.

Related posts

5 comments

¿Enésima vez en poco tiempo? Campeones Copa América 2007, Confederaciones 2009, salida totalmente injusta del Mundial 2010, Copa América 2011 sí, fracasaron, campeones Confederaciones 2013, 2014 volver a semifinales luego de varios Mundiales , y ahora caer eliminados en penaltis sin tu figura en el plantel y medio equipo titular lesionado (Diego Alves, Danilo, Marcelo, Gustavo, Oscar) y otros como Lucas o Hulk dejados fuera por decisión técnica. ¿No estamos exagerando?

Y en juveniles no están nada mal. Han disputado tres de las últimas cuatro finales de Mundial sub 20 y la generación de su mejor jugador (Neymar) lo ganó sin él. Ni Lucas Moura, que fue con el paulista a la Copa América. En los pasados Juegos Olímpicos disputaron la final por primera vez en este siglo.

Deja un comentario

*