Un fichaje estratégico

Granit Xhaka Borussia Mönchengladbach Focus

Es un hecho: en Europa escasean los mediocentros puros más que ninguna otra posición. El continente entero se pelea tratando de rastrear el poco talento TOP que germina en esa parcela del campo. Como se ha podido comprobar esta temporada con el caso de Julian Weigl, se trata de todo un acontecimiento mediático fascinante cuando parece que uno saca la cabeza entre la élite, como cuando una familia de osos panda tiene gemelos en el zoo de la ciudad. En Mönchengladbach llevan tiempo cocinando uno a fuego lento. Llegó a Alemania siendo un jovencísimo mediapunta habilidoso reconvertido y, tras un comienzo difícil y tres años y medio al calor de Lucien Favre y su rígido sistema defensivo donde evolucionó hasta acabar siendo el capitán del equipo, se ha ido convirtiendo poco a poco en un pivote con todas las letras: sería raro que vuelva a ocupar en su carrera una posición más adelantada. Ha experimentado un desarrollo físico y táctico bajo el relajado foco mediático de Renania del Norte que le ha permitido convertirse, a sus 23 años, en algo cercano a un producto terminado. Como no podía ser de otra manera, se trataba de una pieza codiciadísima y el Gladbach era perfectamente consciente de ello: hasta que no le han pagado los 45 millones por los que tasaban a Granit Xhaka (el verano pasado Pep hizo todo lo posible por traérselo según publicaron varios medios alemanes), han ido rechazando ofertas una tras otra. Salvo sorpresa con la adaptación, el Arsenal resuelve su problema con la posición para la próxima década. El suizo de origen albanés es una adquisición estratégica.

No me extrañaría nada que Granit Xhaka, como Wilshere, haya pasado largas tardes visualizando cortes de Xabi Alonso, que Lucien Favre le haya obligado a tomar como referencia a uno de los mediocentros hegemónicos de la última década en el fútbol europeo. A día de hoy, visualmente es completamente idéntico. Salvando que uno, el tolosarra, es diestro y el otro, Granit, es zurdo, comparten gestos, virtudes y defectos. Su particular forma de trotar sin balón, su pase raso tenso y veloz, su manejo de las dos piernas para darlos, su tendencia y precisión para el cambio de orientación, su agilidad para ejecutar, su lentitud pero a la vez su forma de disimularla con gestos técnicos, su gran juego aéreo… El primer pase del Arsenal queda blindado por el suizo, que pese a haber jugado en un equipo que no está plenamente orientado a la posesión de balón suele acabar con cifras de pases dados propias de futbolistas del Bayern. De hecho, una de las 10 plusmarcas históricas de la Bundesliga en este aspecto le pertenece a él. Su presencia y talento para sacar el balón desde atrás le convierten en un centrocampista monumental.

El defecto más evidente de Granit Xhaka es su agresividad. De innegable sangre caliente balcánica, es conocido por su capacidad para perder los nervios. Él mismo reconoció en una entrevista que le había llegado que los entrenadores rivales incitaban a sus jugadores a que le provocaran. No es para menos: es el jugador más joven de la historia de la Bundesliga en ser expulsado cinco veces. En 86 partidos en la competición doméstica alemana, ha visto la friolera de cinco tarjetas rojas y veinticinco amarillas. El reto de Wenger consistirá en domar su personalidad para que le sea útil: si lo consigue, puede dotar a un equipo habitualmente tachado de blando de una carácter competitivo muy útil.

Foto de portada: Focus Images Ltd

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