Giménez define un empate en cielo y tierra

Giménez Uruguay - jikatu

Un Uruguay-Paraguay es, desde hace ya más de un lustro, un duelo igualado por las identidades de ambos contendientes. Un Uruguay-Paraguay es, desde hace cuatro años, la reedición de la Final de la última Copa América, la que convirtió a la Celeste en el equipo más laureado de Sudamérica. Y el Uruguay-Paraguay de La Serena era, desde anoche y por el formato del torneo, un trámite clasificatorio sin apenas la mitad de trascendencia que el del Monumental de 2011. Pero, a posteriori, el Uruguay-Paraguay jugado al pie del Faro Monumental ha sido mucho más que todo eso. El resultado final, 1-1, era previsible por todo lo mencionado y porque así habían acabado los dos últimos duelos directos. Pero lo que no se esperaba era ver en el Estadio de La Portada una escenificación del reparto del “testamento futbolístico” de Diego Lugano, emérito zaguero charrúa. Cuando ‘la Tota’ dijo adiós a la Celeste repartió su esencia entre los dos primeros zagueros de su línea sucesoria. Es muy visible que a José María Giménez le dejó el dorsal 2, un intangible de mucho valor para la 2 veces campeona del mundo. Se lo dejó por su impresionante eficacia en el fútbol que se juega a más de 2 metros del césped. Giménez domina el aire con solo 20 años y apunta a convertirse en uno de los mejores escudos antiaéreos del mundo gracias a su salto de anuro, propio de un muelle, el cual le vale para rematar de cabeza como pocos. Cuando un partido se atasca y con el juego directo no basta, el equipo que tiene a Giménez sale ganando con sus remates en acciones a balón parado, como la asistencia ante Jamaica o el gol de hoy a Paraguay. Sin embargo, ‘la Tota’ no le dejó todo a Giménez. Diego Godín heredó su influencia a ras de césped. Se llevó la capacidad de influenciar y atemorizar al rival que conduce o pelea y se encuentra con la garra charrúa usada para anticiparse o robar balones. Eso no lo tiene (aún) Giménez, como ya demostraron Mattocks, Agüero y, en el Uruguay-Paraguay de hoy en el que Godín estaba sancionado, también Lucas Barrios.

Giménez le dio a Uruguay cuando el partido se jugaba en el aire. Pero Giménez le quitó a Uruguay cuando no frenó a Barrios sobre la tierra y este remató desde su asaltado cielo. Esa es la esencia del 1-1 que clasifica a Cuartos de Final a charrúas y a guaraníes.

Empate en el cielo

La naturaleza del juego de uruguayos y de paraguayos hacía pensar que, de inicio, ambos equipos se contrarrestarían por sus propuestas y sus esquemas. La previsión se convirtió en realidad plausible tras solo unos pocos minutos, pues los 4-4-2 de Óscar Washington Tabárez y de Ramón Díaz se neutralizaron entre sí. Paraguay, que amaneció clasificada y que presentó rotaciones, mantuvo la esencia de sus esquemas en esta Copa: al menos tres delanteros (hoy 4) de los cuales dos se sacrifican en los costados y al menos dos mediocentros puros. Édgar Benítez y Raúl Bobadilla fueron los atacantes caídos a banda, Nelson Haedo Valdez y Barrios compartieron frente del ataque y Osmar Molinas y Néstor Ortigoza se pararon juntos en la medular. Esta pareja sufrió sus carencias creativas cuando Uruguay optaba por replegarse con dos líneas de cuatro y dejarle la pelota a la Albirroja. Los laterales guaraníes, Iván Piris (por la lesión de Samudio) y Marcos Cáceres, intentaban sacar la pelota jugada por los flancos, pero se encontraban con que la móvil pareja de atacantes charrúa formada por Abel Hernández y Edinson Cavani no les permitía movilidad con su vigilancia defensiva. Paraguay tenía que rifar la pelota en saques largos, como también acababa necesitándolo una Uruguay que veía cómo Benítez y Bobadilla impedían que los laterales Pereira (Álvaro y Maxi) saliesen desde atrás. No solo lo requirió por eso sino porque los arietes paraguayos obstaculizaban las conexiones con el tándem Egidio Arévalo RíosÁlvaro González, poco prometedoras de principio por la naturaleza defensiva de ambos pivotes.

Los intentos de hacer algo distinto a jugar en largo llegaban por la misma banda. En la derecha de Uruguay, Carlos Sánchez (titular en el costado como Diego Rolán) se ofrecía en zonas inesperadas para Molinas y Ortigoza y sus recepciones inquietaban el orden guaraní. En ese mismo sector, el izquierdo de Paraguay, Benítez realizaba movimientos aparentemente caóticos para que Piris o algún mediocentro lo encontrase a la espalda de González. Pero ambas medidas no fueron potenciadas por dos selecciones destinadas a marcar diferencias en el juego aéreo.

URUPARLos planteamientos uruguayo y paraguayo, neutralizados entre sí. Infografía: Share My Tactics.

Cuando la pelota volaba sobre el césped, se configuraban diferentes escenarios. Si Uruguay sacaba en largo, demostraba una vez más que la ausencia de Luis Suárez por sanción está siendo muy notable en esta Copa. Cavani, desafortunado a la par que desesperado, no está siendo capaz de ejercer de ‘9’ puro toda vez que en París lleva tiempo sin ejercer ese rol, algo también notable en otro tipo de ataques y a la hora de rematar. En el choque con los centrales, el experimentado Paulo da Silva –y en menor medida el hoy titular Bruno Valdez– se imponía o le sacaba la falta en ataque al delantero charrúa. En cambio, si era Paraguay la que sacaba en largo, Valdez y Barrios ofrecían diferentes posibilidades. El jugador del Eintracht Frankfurt le ofrecía a la Albirroja unos controles en el área propios de un ‘9’ clásico muy difíciles de conseguir ante Giménez y Sebastián Coates, titular por la sanción de Godín. En cambio, Barrios se movía para recibir a zonas de Arévalo Ríos, con lo que ‘el Cacha’ debía demostrar que su nivel es mucho mayor que el visto ante Argentina y Jamaica para evitar segundas jugadas. Entre el 17, mejorado respecto a jornadas pasadas, y los zagueros de la Celeste, Uruguay controló el juego directo de Paraguay. Pero a la hora de analizar el juego aéreo en jugadas a balón parado, todo cambia. El mejor central de cada equipo en el tráfico aéreo no fue 100% fiable sobre el césped. Y por ello, el partido llegó empatado pero con goles al descanso tras una primera mitad empatada en los cielos. En un saque de esquina servido por el especialista Carlos Sánchez desde el perfil derecho, Uruguay se adelantó con un gran remate de cabeza de Giménez permitido por el mejor zaguero paraguayo en el aire: Da Silva. Y en el último minuto del tiempo reglamentario, Paraguay se adelantó en otro saque de esquina servido también desde la derecha. En este caso, fue Édgar Benítez el que sirvió el balón para que Barrios marcase de cabeza al superar la marca del mejor zaguero uruguayo en el aire: Giménez.

Empate en la tierra

Si bien la segunda mitad empezó siendo una prolongación de la primera, la dirección de campo dio visos de cambio en el juego de uruguayos y paraguayos. Tabárez movió ficha en el descanso sentando a un Abel Hernández mucho menos influyente que tras su salida en la segunda mitad ante Argentina. En su lugar entró Christian Stuani, delantero móvil y capaz de jugar o influir en las bandas. Sus movimientos estuvieron orientados hacia el perfil derecho, donde intentaba completar los mencionados esfuerzos por hacer algo diferente de Carlos Sánchez así como las incorporaciones de Maxi Pereira, viables por el esfuerzo de Benítez en ese mismo sector por aportarle algo distinto a Paraguay. Aunque mejoró la salida lateral uruguaya por la banda derecha, no fue suficiente como para que el marcador del partido y el contador de ocasiones de gol lo registrasen. Ramón Díaz percibió que Uruguay estaba potenciando su juego exterior y optó por imitar a Tabárez una vez gastó su primer cambio por la lesión de Ortigoza (entró un Richard Ortiz amonestado y por ende sancionado para Cuartos de Final). El técnico de los guaraníes introdujo a Derlis González en detrimento de un Bobadilla más valioso en defensa que en ataque. El joven trequartista se colocó en el mismo lugar que el atacante del Augsburgo: en la banda derecha. Enfrente se instaló, al mismo tiempo que él, un Christian ‘Cebolla’ Rodríguez que entró en detrimento de Carlos Sánchez. Ambos jugadores intentaron agitar los ataques por banda de sus selecciones, pero en ese duelo individual venció Derlis. El jugador del FC Basel fue el más peligroso de Paraguay cuando el balón rodaba sobre el tapete del Estadio de La Portada. Sus centros al área fueron de notable peligro y pudieron ser aprovechados por unos guaraníes que veían cómo Uruguay hacía daño con muy poco merced al juego directo.

Derlis González Basel Paraguay James Rodríguez Real Madrid FocusA sus 21 años, Derlis ya ha jugado en Europa contra estrellas de esta Copa América como James.
Foto: Focus Images Ltd.

Uno de los mayores valores de la selección charrúa es ser capaz de generar goles sin cocinarlos mucho; casi crudos. No obstante, ese valor no fue diferencial ante Paraguay como sí lo fue en otros tiempos por el desatino de Cavani. El delantero del PSG falló múltiples ocasiones e impidió que el 1-1 se moviese del tanteador pese a los centros, a las faltas y a los buenos saques de banda de Uruguay. Su inspiración es necesaria si la Celeste quiere revalidar su título en tierras chilenas. A partir de ahora, los partidos para paraguayos y uruguayos no pueden acabar en empate. Toca marcar diferencias en Cuartos de Final, Semifinales y Final. Solo así se consigue ser el mejor y ganar la Copa América. La Celeste tendrá que demostrar que es capaz de hacerlo pese al hándicap de Suárez, el desacierto de Cavani y la inconsistencia mostrada en el primer partido del torneo ante otra favorita como Argentina. Tendrá también que demostrarlo sin Álvaro Pereira, que se perderá el partido de Cuartos de Final por sanción y que forzará a Tabárez a retocar una de sus dos vías de ataque con balón: la banda izquierda. Por su parte, Paraguay tendrá que prepararse para el duelo de Cuartos de Final pendiente del físico del contundente Ortigoza y de un Lucas Barrios que se tuvo que retirar por lesión a falta de 20 minutos de partido. A mayores, el pegajoso Richard Ortiz no podrá ser recambio del pivote de San Lorenzo por sanción, con lo que Ramón Díaz podría perder la solidez inherente a su centro del campo en lo transcurrido de Copa América.

Foto de portada: jikatu.

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