Banana shot

Messi Barcelona - Focus

Estas fechas de competición olímpica suelen ser una oportunidad ideal para que los aficionados esporádicos al tenis echen horas delante del televisor siguiendo este deporte de raquetas. Uno de los alicientes para el seguidor no iniciado suelen ser los partidos de Rafa Nadal; observar un partido del de Manacor suele ser siempre un tiempo bien empleado, en el que uno puede descubrir nuevas cosas de este deporte que desconocía. Precisamente el otro día fue interesante aprender el nombre de un movimiento que hacía años que admiraba de Nadal: el bautizado como ‘banana shot’.

Este golpeo tan típico del balear consiste en impactar la pelota con un terrible efecto que suele descolocar al rival, el tiro puede ser cruzado o -como suele ser la mayoría de veces- paralelo pero siempre conserva esa parábola ahuevada que algún día le recordó a alguien la forma curva de un plátano. El banana shot’ es un recurso admirable no sólo por su efectividad sino también por la majestuosidad y la belleza que desprende, porque es de esas acciones que uno intuye extremamente complejas pero que parecen salir de forma casi innata en manos de genios del deporte. Es la misma plasticidad con la que Leo Messi ejecuta sus envíos con la zurda, acompañando el golpeo con el manejo y la naturalidad de quién se sabe ya un maestro de este arte y ejecuta sus obras de manera casi instintiva.

Jorge Sampaoli: “Hubo un momento en el primer tiempo que pudimos marcar diferencias. El segundo cometimos dos errores no forzados que permitieron al Barça controlar el partido”.

El argentino regaló ante el Sevilla mucho más que un notable repertorio de sus ya habituales ‘banana shots’, como capitán del Barça ofreció una exhibición que por las horas en las que se disputó la vuelta de la Supercopa de España bien podría considerarse como pornográfica. Este Messi en el cénit de su madurez futbolística ya no es aquel chavalín que se metía haciendo eslalon entre las piernas de los defensas, tampoco es el delantero voraz que remataba todo lo que había alrededor del área ni tampoco es el nuevo Xavi, pero reúne un poco de todos ellos. Ahora mismo el ‘10’ del Barça parece estar en otra dimensión y cada gesto, cada finta con la cadera aparentemente sin importancia es un compendio de todo lo que hay que hacer encima de un terreno de juego.

Goleada positiva para el Barça, peliaguda para Sampaoli

Pese al equipo repleto de bajas con el que se presentó en el Camp Nou, el Sevilla llegó a Barcelona con el orgullo herido, deseoso por demostrar que puede ser igualmente competitivo en su nueva versión. Esta voluntad se tradujo en unos primeros minutos de auténtico achuchón que sorprendieron a los azulgrana. Pero como está siendo habitual, la desesperante inoperancia ofensiva frustró el empeño de los sevillistas. “¿Qué más podemos hacer?” Dio la sensación que pensaban los de Sampaoli a los que tras un muy buen inicio les nubló de repente la incapacidad para batir la portería rival. Como si las claras ocasiones falladas hubieran sido la constatación de que la Supercopa era sí o sí del Barça, los visitantes bajaron los brazos, su presión se volvió de repente descoordinada y tosca a la vez que su ímpetu mutó en ansiedad. Demasiado regalo para un Messi con ganas de levantar su primer trofeo como capitán; el argentino recibió el balón tras un pase bastante forzado- casi antinatural- de André Gomes, lo que constata que tanto el portugués como Denis Suárez han aprendido rápidamente que en caso de duda la mejor opción siempre es dársela al cerrajero de guardia. Con el esférico en zona golosa, Messi se fabricó un trazado fabuloso por la frontal para regalarle el primero de la noche a Arda Turan.

Sergio Rico Sevilla - Castellón Confidencial
A Sergio Rico parece estar costándole mucho encajar en la salida de balón que quiere Sampaoli. Foto: Castellón Confidencial.

A partir de ahí, perpetua exhibición del argentino imponiendo una anarquía organizada por todo el campo sólo comprensible a través de sus botas. Cada acción de Messi en la primera mitad fue una muestra inverosímil de visión periférica que hizo las delicias de los miles de turistas a los que viendo al argentino oxigenado poco les importaba entonces el drama que tendrían luego para encontrar un taxi de madrugada que les llevara al hotel. Mención aparte merece el penalti fallado de Vicente Iborra que podría haber puesto algo de salsa al partido -no a la Supercopa- pero Claudio Bravo quiso escribir su epitafio como portero azulgrana exhibiendo una de sus mejores cualidades, la de parapenaltis.

Otro error en la salida de balón

Uno de los conceptos que más parece estar costando a Sampaoli de introducir en su equipo es la salida con el balón desde atrás. Al Sevilla parece atragantársele la construcción desde su área y, lo que es más preocupante para el entrenador argentino, existen dudas sobre si algunos de sus jugadores son capaces de hacerlo. Será interesante comprobar si el entrenador sevillista es capaz de inculcarles a los suyos estos conceptos, pero el caso es que otro error en la elaboración entre Sergio Rico y Kranevitter le costó la sentencia al equipo andaluz. Otra vez Arda Turan, al que se le ve mucho más cómodo en su nueva demarcación liberada de tanta responsabilidad defensiva e incluso bastante más ágil que estos meses anteriores, volvió a castigar la portería visitante con una acción de pillería aunada con una definición harto precisa.

Casi por justicia la exhibición de Leo Messi no podía saldarse sin un gol, así que el argentino tuvo que marcar aunque fuera en un cabezazo en el segundo palo, una acción no precisamente ‘made in Messi’. El centro llegó de Lucas Digne, quién como el resto de nuevas incorporaciones dejó una sensación esperanzadora para el aficionado culer. La temporada es larga e incierta, pero a priori parece que este año el Barça sí ha acertado con sus fichajes; no porque sean más o menos buenos sino porque la mayoría -quizá Umtiti es el que anda más verde- parecen bastante cómodos en el esquema y no se intuye que vayan a necesitar meses de adaptación al lenguaje Barça.

3-0 y Supercopa de España para los azulgrana. Luis Enrique anda contento pues ya tiene todos los títulos que se pueden ganar como entrenador del FC Barcelona y además parece que va a poder contar con unos recursos más que interesantes de cara a la temporada que se avecina. Claudio Bravo se va con la sensación de haber hecho todo lo posible por demostrar a quien sea en Can Barça que se van a arrepentir de su marcha. Sampaoli vuelve a Sevilla tras su visita al dentista, como dijo en su día Joaquín Caparrós. Y Messi sigue como siempre, con la sensación que le da igual convertirse en uno de los deportistas más majestuosos jamás.

 

Foto portada: Focus Images Ltd.

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3 comments

Sobre el Sevilla: las bajas en defensa han complicado mucho el tema de la salida del balón (Pareja parece capital para cambios de juego o balones a los extremos). La lesión de ambos laterales izdos (no sé si el del filial Matos tb estaba lesionado) demandó un invento demasiado forzado, ni Sarabia ni Konoplyanka fueron útiles como carrileros y sufrieron mucho. Para presionar arriba, parece que se han fichado muchos jugadores con escaso dinamismo: Correa, Ganso, Mudo Vázquez, además de Kono o Iborra que ya estaban. Quizá sea el estar en pretemporada, pero hoy por hoy Kiyotake y Nzonzi parecen indiscutibles el sábado junto a los que ya estaban (Vitolo, Mariano, Rami). Kranevitter muy flojo ayer, quizá demasiado solo….no queda claro por qué se ha descartado a Cristóforo, no parece haber tanta diferencia de nivel.
Y no se han visto alternativas de repliegue para cuando el físico no acompaña, lo que a estas alturas es un problema ya que no pueden aguantar los 90 minutos presionando en todo el campo y se convierte en un correcalles.
Saludos!
PD: a mí Umtiti sí me ha gustado, más allá del penalty

Totalmente de acuerdo en que las bajas son elemento indispensable para explicar el nivel del Sevilla de ayer. Dicho esto, personalmente sigo sin ver qué jugador puede ocupar el rol que se necesita para sacar el balón como lo quiere Sampaoli. También estoy muy de acuerdo con lo de las alternativas defensivas, porque da la sensación que cuando se le acaba el fuelle ya no hay partido para el Sevilla. Respecto a Umtiti no me refería tanto en defensa, el penalti es una acción aislada, como a cierta sensación de agobio que me transmite aún con el balón en los pies( algo de dudas, mucho pase horizontal) pero creo que es cuestión de tiempo.

Las bajas del Sevilla ayer fueron notables, pero contra esta versión de Messi es muy dificil competir. Consciente de su pérdida parcial de explosividad y cambio de ritmo, el ’10’ se aleja de sus marcadores, se mueve en 3/4 y, desde ahí, sigue siendo tan decisivo como siempre.
Ya no está Xavi. Ayer, tampoco estaban Iniesta, Neymar y Suárez (sus mejores socios, puesto que son los mejores jugadores en ataque del equipo), y Messi sigue a lo suyo: conecta con Denis y André Gomes como si llevara jugando toda la vida con ellos. Además, los mejores partidos y sensaciones de Munir en el Barça coinciden con las asistencias que Leo le da y la conexión con él.

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