Lo cortés no quita lo valiente

Nigeria sub-17 -  Timmey O'Toole

Cuando más difícil parecía para México, el lateral derecho Diego Cortés agarró la pelota cerca de la línea de banda, arrancó en conducción hacia dentro y con una determinación feroz fue dejando atrás a varios rivales, desconcertados ante la jugada que emprendió el futbolista mexicano. Uno, dos, tres, cuatro y hasta cinco defensores nigerianos dejaron pasar a Cortés, admirando su valentía desde una posición privilegiada sin atinar en la posibilidad de cometer una falta táctica que atajara la acción, y finalmente el lateral se plantó en el corazón del área para batir al meta africano con un tiro cruzado. Fue la acción del partido y la que permitió que México aguantara la cabeza en alto frente a Nigeria hasta el minuto 83, cuando recibió la estocada definitiva que dejó al equipo americano fuera de la final del Mundial sub-17.

El arranque de México fue prometedor, pues incluso mejoró las prestaciones de Brasil en sus portentosos minutos iniciales ante el aspirante africano. México salió a morder a Nigeria, a aprovecharse de la relajación en la que podía caer el combinado africano al saberse superior, consciente de que tarde o temprano todos los partidos terminan cayendo de su lado a la mínima que suben la marcha. Aguirre ya amenazó a los 3 minutos y Kevin Magaña abrió la lata en el 8′ al rematar en el área pequeña un centro de Kevin Lara por el perfil derecho. Los extremos mexicanos se convirtieron en una pesadilla para Nigeria. México atacaba con rapidez buscando a sus futbolistas de banda, que casi siempre se encontraban en situación de uno contra uno ante un lateral nigeriano expuesto sin la ayuda del extremo de turno. A partir de ahí Lara y Magaña regateaban y posteriormente centraban al área en una acción que causó pánico y estragos en el eje de la defensa nigeriana, sobre todo en el caso de Magaña por la izquierda. Así Lara perdonó el segundo tanto en un centro que no logró empalmar y poco después, a balón parado, Esquivel se topó con el larguero. El 2-0 estuvo muy cerca.

México llegó al minuto 30 por delante en el marcador, pero su ímpetu favoreció que el partido poco a poco se fuese rompiendo. Como los mexicanos veían la posibilidad de noquear a Nigeria, se animaron en exceso y prescindieron de toda pausa. Empezaron a llevar la pelota al campo rival a gran velocidad, sin pensar que esta regresaría a su campo el doble de rápido en caso de pérdida ante las balas nigerianas. Nadie pausó el juego y Nigeria, encantada con el plan, se empezó a desplegar, si bien es cierto que le costó hilvanar acciones de peligro. Sin embargo, una falta directa sirvió para que Kelechi Nwakali igualara la contienda y poco después  Okonkwo se sacó de la manga un zapatazo desde 35 metros que clavó en la escuadra, fuera del alcance del arquero Romero. El 1-2, en una acción de pura potencia, indefendible, imparable, casi dejó fuera de combate al Tri, impotente al ver lo poco que necesitaba Nigeria para inventarse un gol. Dos destellos en la peor de sus noches ya les bastaban para remontar.

Así salió México en la primera mitad (izquierda) y en la segunda (derecha).
Así salió México en la primera mitad (izquierda) y en la segunda (derecha).

En la segunda mitad, el esquema mexicano cambió con el objetivo de ganar control en el centro del campo, poblar la medular para mejorar en solidez en caso de pérdida y al mismo tiempo dotar de mayor libertad a sus tres hombres más ofensivos. El Tri recuperó la posesión del esférico y ganó con las incorporaciones de los laterales, con la jugada maradoniana de Cortés como cénit en la acción que supuso el 2-2 que devolvió la vida a México. Se fue apagando Zamudio, pero creció el protagonismo de Pablo López por el perfil zurdo y Nwakali se vio obligado a multiplicarse en el centro del campo para achicar agua ante la insistencia mexicana. Sin embargo, cuando México parecía capaz de levantar el marcador llegó un contragolpe certero que Ebere culminó con un potente disparo al primer toque que sorprendió a Romero, demasiado blando. Con el 2-3 Nigeria siempre anduvo más cerca del cuarto que México del empate, y finalmente sentenció mediante un penalty muy dudoso que Victor Osimhen se encargó de transformar para anotar su noveno gol en este Mundial. En cualquier caso, el partido, precioso por su alto ritmo e intensidad, dejó alternativas en un ida y vuelta constante sin amonestaciones de ningún tipo y México compitió hasta el minuto 83 mientras desnudaba algunos de los defectos nigerianos.

Así pues, Mali y Nigeria disputarán el próximo domingo una final íntegramente africana. La primera desde que los propios nigerianos se impusiesen a Ghana en 1993. Mali, vigente campeón de África en la categoría sub-17, buscará evitar que Nigeria gane su segundo Mundial seguido (su quinto en global) y emule a la selección brasileña, que también encadenó dos títulos de nivel sub-17 entre 1997 y 1999.

Foto de portada: Timmey O’Toole

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2 comments

está muy bueno el análisis. Personalmente, pude asistir a ese partido y me pareció parejo en realidad aunque con la evidente superioridad física del equipo africano (que no es ninguna novedad por cierto). A mi parecer, y el análisis más a flor de piel que puedo hacer es que a México “le faltó arquero”, tuvo respuestas muy flojas que mantenían dudosa a su defensa. Sería mi única acotación, coincido en lo demás.

¡Muchas gracias! De hecho, a mí me gustó mucho México en la primera media hora de ambos tiempos y coincido en que el partido fue parejo. El arquero para mí no estuvo demasiado bien en el primer gol de Nigeria (me pareció que no estaba del todo bien colocado y/o reacciona algo tarde) y sobre todo en el 2-3, en el que pone las manos muy blandas en un momento decisivo en el que México podría haberse puesto por delante.

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