Croacia salvó su primer gran apuro

Luka Modric of Croatia during the UEFA Euro 2016 match at Stade Bollaert-Delelis , Lens, France.
Picture by EXPA Pictures/Focus Images Ltd 07814482222
25/06/2016
*** UK & IRELAND ONLY ***
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Gloria o destierro, éxito o fracaso. Este tipo de circunstancias se dan y se transforman en el mundo del fútbol con la misma facilidad con la que empleamos estos términos en el argot. El que es héroe en un momento puede convertirse en villano al cabo de cinco minutos para volver a ser el salvador un poco más tarde. Algo así sucedió en el Croacia-Dinamarca, un duelo de altibajos y sensaciones agridulces. Agridulces porque el equipo danés dice adiós a este Mundial jugando el partido más serio que se le recuerda en Rusia 2018 y con el consuelo que estuvo muy cerca de pasar. Agridulce también es que Croacia haya pasado como indicaban los pronósticos pero que lo haya hecho ofreciendo una versión menos convincente que en la Fase de Grupos. Esto es el fútbol, un ir y venir de emociones sin a veces mucha lógica. Tan volátil como incierto y por eso también tan maravilloso.

Croacia 1 (Mandzukic 4′)
Dinamarca 1 (Jorgensen 2′)

Dinamarca vs Croacia - Football tactics and formations

Croacia salió al campo con el once tipo esperado, con Mandzukic como referencia flanqueado por Rebic y Perisic en banda y con un Luka Modric en su versión más mediapunteadora. En cambio, Åge Hareide sí que planteó una cierta revolución: conservó a Christensen en la zona de medios, sacrificó a Stryger Larsen para contar con el poderoso saque de banda de Knudsen, hizo descansar a Pione Sisto para introducir un perfil de más trabajo como Martin Braithwaite y acabó de sentenciar a Nicolai Jorgensen para darle entrada a Andreas Cornelius.

El partido empezó de manera totalmente alocada, Zanka Jorgensen se encontró con un buen balón al segundo palo nacido precisamente de un saque de banda puesto por Knudsen. El central del Huddersfield definió con la ayuda de Subasic pero el gol danés no tardó ni dos minutos en ver respuesta tras una jugada cómica de la zaga de Dinamarca perfectamente aprovechada por Mario Mandzukic. Después del inicio alocado el encuentro volvió al guión normal: con Croacia llevando la iniciativa y Dinamarca esperando su oportunidad.

Kasper Schmeichel of Denmark during the International Friendly match against England at Wembley Stadium, London Picture by Andrew Timms/Focus Images Ltd +44 7917 236526 05/03/2014
Kasper Schmeichel fue el mejor de su equipo y mantuvo a su equipo con vida hasta la tanda de penaltis. Foto: Focus Images Ltd.
En este escenario el equipo de Åge Hareide supo jugar muy bien sus cartas. Entre Christensen, Delaney y los centrales le achicaban espacios a Luka Modric y a Ivan Rakitic para hacer daño por dentro. Croacia se veía entonces obligada a salir por bandas pero ahí el trabajo de sacrificio de Yussuf Poulsen y Braithwaite impedía llegar con claridad a los laterales croatas. A medida que fueron pasando los minutos, el cronómetro parecía estar del lado danés ya que Croacia se iba poniendo más nerviosa, Modric tendía a venir a recibir más cerca de su campo y sólo Mandzukic mordía de veras a la pareja Kjaer-Jorgensen.

Además, la propuesta ofensiva que había prometido Åge Hareide en la previa no fue de boquilla. Cuando podía, Dinamarca hacía por alargar sus posiciones y dominar el centro del campo para coger aire y obligar a Croacia a mirar hacia atrás. Christensen cumplió bien en este función pero la apuesta de Hareide en este sentido se duplicó con la entrada de Schöne en sustitución del jugador del Chelsea.

Hacia un desenlace de infarto

En la segunda mitad Dinamarca fue superior durante bastantes tramos a Croacia, pero se encontró con el mismo problema que hasta entonces: uno la dificultad para encontrar a Christian Eriksen en zonas potables para que el crack del Tottenham pudiera ser determinante, dos la poca fe del resto de jugadores atacantes, tan obcecados en ayudar en tareas defensivas y en ganar balones aéreos que ni podían ni se atrevían a hacer algo más cuando les llegaba el balón cerca del área.

A medida que el partido se iba alargando y los dos equipos empezaban a mostrar serios signos de desgaste apareció el Luka Modric determinante. Con más tiempo para pensar y viendo el fútbol de cara, la estrella croata martirizó a la zaga danesa con sus pases. De hecho, ya en la prórroga, una gran asistencia suya acabó con penalti sobre Ante Rebic. Sin embargo, Modric marró la pena máxima o mejor dicho se la adivinó otro de los nombres propios de la fase de octavos, el guardameta Kasper Schmeichel. Ante la atenta mirada de su padre, el portero del Leicester City se convirtió en leyenda con una magnífica actuación en los 120 minutos reglamentarios y en la tanda de penaltis. Pero, cosas del fútbol, otro portero se coló en lo que pintaba ya a la gran fiesta de Kasper Schmeichel. Subasic atinó todavía más en la tanda fatídica y regaló el pase a cuartos a Croacia.

El equipo de Zlatko Dalic sufrió lo indecible para superar a una ordenada Dinamarca pero ya está donde quería. Ahora Rusia espera al conjunto ajedrezado que contó en octavos con esa pizca de suerte que muchas veces reclama el tópico para los campeones. En cualquier caso, Croacia ha demostrado ya en este Mundial que además de jugar bien también sabe sufrir de lo lindo cuando le toca.

Foto Portada: Focus Images Ltd.

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