La vinotinto amargó al café

Salomón Rondón Venezuela Colombia - Ederik Palencia

La ilusión, energía y fervor que transmitía desde fuera la Colombia de Pekerman, una de los grandes favoritas de la competición, quedó pronto congelada ante el implacable transcurso del encuentro. Nunca pudo la tricolor disfrutar sobre el campo, practicar el fútbol alegre y técnico que la talentosísima generación actual lleva por bandera. Venezuela, a priori un must-win para los cafeteros habida cuenta de que comparten grupo con la poderosa Brasil de Dunga, amargó su estreno en la Copa América gracias a un planteamiento audaz y lúcido de Noel Sanvicente que desorientó totalmente a su rival. Preparó un escenario incómodo y complejo para los colombianos, que bloqueara sus virtudes y acentuara sus defectos para que así sus jugadores, de bastante menor nivel individual, pudieran tener opciones de ganar el partido. Lo logró.

Vizcarrondo Venezuela - Globovisión

Vizcarrondo firmó un encuentro imperial. Foto: Globovisión

Quiso José Nestor Pekermán aprovechar al máximo su inacabable arsenal de atacantes y para ello alineó un once francamente ofensivo: Cuadrado (extremo derecho), James (mediapunta), Bacca (una suerte de extremo izquierdo) y Radamel Falcao (delantero centro) compartían alineación. Para protegerse ante semejante potencial de determinación, la fórmula de Sanvicente consistió en desconectarles del juego. La vinotinto, en un 4-4-2 que empezaba bastante alto, fue a buscar a los cafeteros agresivamente a la primera línea de recepción de la salida de balón, impidiendo con intensidad en las marcas cualquier tipo de recepción o intento de darse la vuelta de los centrocampistas de Colombia. Esto puso de manifiesto la poca agilidad y creatividad en la gestión del juego tanto de los centrales como del doble pivote colombiano, formado por Carlos Sánchez y Valencia, que ante el bloqueo de sus opciones de pase nunca supieron qué hacer. Como no parecía haber ningún plan colectivo a la hora de sacar la pelota que compensara aquel déficit más allá de eventuales paseos de James Rodríguez por la base de la jugada, Venezuela pudo contener sin mayores sustos a los peligrosísimos atacantes cafeteros, que nunca recibían en situaciones en las que pudieran desequilibrar. Aquello era todo un logro.

James Rodríguez Colombia - calciostreaming

James Rodríguez fue el mejor de los colombianos. Foto: calciostreaming

Colombia descolgaba a sus atacantes y, quizá con la intención de tenerlos bien colocados para después contraatacar, no les exigía demasiado retorno defensivo. Cuadrado tardaba mucho en recuperar la posición del 4-4-2 en el que defendía Colombia, Bacca dejaba huérfana la banda izquierda la mayoría de las veces (Armero tenía que defender él sólo a Vargas) y ni siquiera James Rodríguez, que ha demostrado esta temporada tener un sacrificio defensivo impresionante, colaboraba ordenadamente en fase defensiva. En definitiva, la tricolor estaba absolutamente partida. Esto supieron aprovecharlo bien tanto unos incisivos Guerra y Vargas por la bandas como, sobre todo, un Salomón Rondón que firmó un encuentro absolutamente descomunal: tirando desmarques incesantemente, peleando épicamente balones por alto y teniendo luego la lucidez interpretativa para tejer jugadas más elaboradas. Cuando Venezuela conseguía superar la tímida presión inicial y articulaba secuencias de pases largas, la frágil estructura cafetera se veía absolutamente desbordada. El gol de Rondón hizo justicia.

Ante la urgencia que provocaba el pasar de los minutos, el plan de Colombia se volvió mucho más rudimentario: buscar con balones largos a los tres delanteros que había colocado Pekermán sobre el campo (Falcao, Teófilo Gutiérrez y Jackson Martínez) y atacar la segunda jugada. Entre que el cansancio hacía mella en la vinotinto y el ímpetu con el que iban los cafeteros hacia el empate, el encuentro se caotizó bastante y los de Pekermán se acercaron más a la meta de Baroja, mejorados por un clarividente Cardona, que entró por Carlos Sánchez. En plena vorágine fue cuando emergió James Rodríguez, que volvió a demostrar que cuando más aparece es cuando el balón más quema. En un encuentro en el que el contexto no le daba absolutamente nada, no dejó de ofrecerse y firmó dos acciones de crack que pudieron significar el empate: primero filtró un pase brutal que dejó sólo a Teófilo Gutiérrez y luego soltó un potente latigazo escorado al lado izquierdo desde la frontal. Ambas jugadas se encontraron con un gran Baroja, pero el 10′ lideró a la tricolor como se espera de él. No así Falcao, cuya inocente actuación siguió la línea de lo que ha sido su temporada. Consiguió Venezuela resistir al arreón final y abandonó El Teniente de Rancagua con tres valiosísimos puntos. Pekermán tendrá que mejorar a su equipo ante el complejo reto que le plantea esta derrota: ya no valen más tropiezos.

 Foto de portada: Ederik Palencia

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4 comments

Muy de acuerdo contigo para mí Tuñez fue una de las grandes figuras, pero para mí aquel jugador que permitió anular, molestar y a la vez unir a su equipo fue Tomás Rincón.

Falcao se transformo en Fernando Torres, impresentable el jugador colombiano teniendo en cuenta que colombia cuenta con grandes goleadores en momentos dulces tales como Jackson Martinez, Carlos Baca y Teofilo Gutierrez, los 3 estan por delante de Falcao en este momento

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