Ecuador sigue con vida

Jefferson Montero Ecuador - AgenciaAndes

Ante Bolivia ya le había penalizado al Tri el hecho de salir tibio al partido (antes del minuto 18 ya perdían por dos goles) y la lección aprendida, sumada a la necesidad imperiosa de ganar por cuantos más goles mejor, provocó un Ecuador que salió al césped de El Teniente absolutamente encendido. Quizá aquello no era el adalid de la organización y la perfección táctica, pero los de Gustavo Quinteros salieron a comerse a México con una agresividad e intensidad intimidante que pesó desde el primer minuto. Leones. A una presión feroz en campo rival le añadieron después unas transiciones vertiginosas que desorientaron totalmente al equipo del ‘Piojo Herrera. Nunca supo cómo defenderse.

Paredes Ecuador - AgenciaAndesParedes fue uno de los principales focos de peligro de Ecuador desde su banda derecha. Foto: Agencia Andes

México acusó marcadamente la baja de Rafa Márquez, auténtico bastión del combinado a la hora de sacar el balón desde atrás. El equipo norteamericano insiste en una salida raseada y limpia y, sin el Kaiser de Michoacán, su salida no sólo era lenta, sino que muchas veces concedía errores que ponían a Ecuador en situaciones francamente ventajosas. De hecho, los dos goles de la escuadra andina vienen tras sendos fallos en la gestión del juego de la defensa de los del ‘Piojo’ Herrera. Es cierto que Ecuador forzaba esos errores gracias a una intensidad física despiadada, pero parece bastante claro que México debió variar su plan ante el nulo funcionamiento del mismo. Destacaron especialmente Jefferson Montero, Bolaños y Enner Valencia, la potentísima tripleta de atacantes de la Tri, que tras cada robo añadían a su vigor físico una lectura de complementación de movimientos francamente inteligente. Apoyos, paredes, desmarques… Supieron entenderse a las mil maravillas para castigar a un México que sólo durante un tramo de la primera parte pudo entrar en el partido. El Piojo Herrera trató de virar el desarrollo del encuentro con cambios francamente ofensivos destinados a encontrar más opciones de ataque, pero Ecuador, impasible, empujaba constantemente el juego hacia la meta de Corona y nunca bajó el pie del acelerador. Ni siquiera varió su plan para gestionar la ventaja más calmadamente, sino que siguió con el cuchillo entre los dientes y los ojos inyectados en sangre hasta oír el pitido final del árbitro. Lo ganó de principio a fin.

Foto de portada: Agencia Andes

 

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