Cuestión de pulmones

Sevilla Sánchez Pizjuán - rguerra

Explicar un partido desde el punto de vista puramente físico o de falta de intensidad suele ser un recurso bastante pobre y tristemente demasiado utilizado ante elementos del juego que no se llegan a comprender. Sin embargo, el Sevilla 0 – Barcelona 2 tuvo un guión muy distinto según se fueron agotando las fuerzas de los jugadores y, por lo tanto, teniendo en cuenta las alturas de la temporada se puede decir que el componente físico jugó un papel importante en la victoria azulgrana en el Ramón Sánchez Pizjuán.

Jorge Sampaoli: “Tuvimos más entusiasmo que fútbol y nosotros necesitamos llevar más el fútbol al entusiasmo”.

El Sevilla empezó el partido como Sampaoli ya había avisado que lo haría: intentando huir del sometimiento del Barça, ahogándolo en la salida del balón y conservando el mayor tiempo posible el dominio del esférico. Y como ya sucedió en la final de Copa del Rey, el cuadro sevillista consiguió su propósito con bastante éxito. Con Piqué y Busquets en un evidente estado de forma post vacacional y con Mathieu como lateral izquierdo, Sergi Roberto parecía la única salida más o menos clara por la que avanzaban los de Luis Enrique Martínez. El Barça tenía evidentes dificultades para trenzar algo de juego y aún así, Luis Suárez tuvo una muy clara para adelantar a los suyos; mención a parte merece la capacidad del charrúa para brillar y ofrecer su mejor versión cuanto más feo es el partido y cuanto menos parece que apetece al resto de sus compañeros. Los culers no andaban nada cómodos ante la asfixia sometida por parte de los de Sampaoli. Por si fuera poco, en algo más de media hora Luis Enrique perdió tanto a Mathieu como a Iniesta por lesión, cuyo testigo lo cogieron Lucas Digne y Denis Suárez.

Es muy meritorio comprobar cómo en tan poco tiempo Jorge Sampaoli ha conseguido que su equipo de finos estilistas se deje la piel con un sacrificio inesperado en jugadores de guante blanco como Kiyotake, Franco Vázquez o Vietto. Pero como ya pasó en Trondheim, el Sevilla volvió a tener el mismo problema: pese a hacer las cosas académicamente bien, no conseguía hilvanar jugadas de peligro real que inquietaran la portería contraria. El balance de los primeros 45 minutos sevillista fue más que correcto pero aún así, otra vez no dispuso de ocasiones claras que llegaran a inquietar a Bravo. Entre esto y el ritmo de vuelta al trabajo lento del Barça, el resultado fue una primera parte bastante gris y aburrida en la ida de la Supercopa de España.

Luis Enrique: “En la segunda parte encontramos las líneas de pase a nuestros delanteros con mayor facilidad y Leo además pudo recibir mucho mejor”.

Pero si la forma de los jugadores emblema del Barça puede preocupar al aficionado culer (Rakitic, Piqué, Busquets, Mascherano) un motivo de esperanza es el fondo de armario que se intuye que va a tener esta temporada Luis Enrique. Nadie se lo esperaba, pero la lesión de Mathieu e Iniesta acabó transformándose en una noticia positiva al finalizar la noche puesto que los jóvenes Digne, Denis y especialmente Sergi Roberto demostraron tener chispa, ambición y muchas cosas interesantes por aportar. Del lateral francés ha destacado esta pretemporada su muy buena zurda, un criterio notable a la hora de incorporarse y su intensidad en acciones defensivas pese al cartel de jugador ofensivo. De Sergi Roberto todo es bueno. El de Reus está en todas partes para ofrecer siempre la opción más razonable en cada momento, como el novio perfecto que quisiera cualquiera para su hija. Y de Denis impresiona su jerarquía en un campo minado como la medular del Barça. En un sistema en que grandes de este deporte han naufragado o han tardado meses en integrarse, él parece saberse todos los trucos ya de memoria y su integración en el Barça resulta sorprendentemente natural. Precisamente, de un pase del gallego nació el primer gol del Barça; Denis ya lo había intentado unos minutos antes con un envío directo a Suárez. A la segunda, conectó con Arda Turan y el turco dejó el cuero con un notable movimiento para que Luis Suárez llegara con su martillo pilón para hacer el primer de la noche. Ya antes los de Sampaoli habían dado muestras de fatiga pero con el primer castigo del uruguayo todo se acentuó. La presión sevillista cada vez era menos constante, menos efectiva y más descoordinada. Además, el Sevilla fue cediendo más terreno cosa que agradeció un Barça aún a medio gas. Mucho más tranquilos y con metros por delante, los azulgrana tenían opciones para contemporizar o tirar carreras cuando habían recuperado el aliento.

Luis Suarez of FC Barcelona during the International Champions Cup match against Liverpool at Wembley Stadium, London Picture by Andrew Timms/Focus Images Ltd +44 7917 236526 06/08/2016
Luis Suárez parece haber olvidado del todo la lesión que le tuvo apartado de la Copa América; a día de hoy es uno de los jugadores más en forma del Barça. Foto: Focus Images Ltd.

Este segundo de más que concedió el Sevilla en la segunda parte fue miel para el Barça, quien pudo haber sentenciado la eliminatoria de no ser por Sergio Rico. El otro tanto llegó de las botas de Leo Messi; el argentino, mucho más liberado, se inventó un pase de aquellos de puro talento, de los que sólo él se puede imaginar, de los que no surgen más allá de una mente y una técnica privilegiadas. Es una gozada el Messi ‘crupier’ porque a uno le da la sensación que en esta versión de repartidor de cartas, la Pulga podría estar hasta los 50 años repartiendo pases milimétricos con una parsimonia insultante. En una contra, el ‘10’ le puso un caramelito a Munir para que el canterano definiera al más puro estilo González Blanco en el primer balón que tocaba. Cuando parece que el futuro del de Galapagar puede estar lejos de Can Barça, Munir volvió a regalar otra de sus definiciones gélidas como un témpano por si a caso que no quede dicho que él no avisó.

Tras el segundo pudieron haber llegado fácilmente otros dos, cosa probablemente algo injusta acorde con el buen nivel que había demostrado el Sevilla en los primeros 50 minutos de partido. Sampaoli tiene aún mucha tela por cortar y está por ver si podrá conseguir su objetivo, pero por el momento parece haber conseguido lo que quiere sólo a ratos. Por su parte, el Barça haría bien en no confiarse con este 0-2 engañoso de cara al inicio del campeonato liguero puesto que dio la sensación que a más de uno le faltan unas cuantas sesiones para estar en un estado óptimo. Eso sí, los dos conjuntos mantienen una cosa en común a día de hoy: ilusionan por lo que pueden llegar pero da la sensación que tardaremos semanas o meses en ver una versión acorde a su potencial.

Foto Portada: Focus Images Ltd.

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1 comments

El Sevilla no hizo mal partido, pero fue perdiendo fuelle y el Barça jugó más cómodo. Me gusta la pinta que tiene el equipo de Sampaoli, pero hay bastante por hacer. Rico sufre para jugar con los pies sin pegar un balón largo (con Emery, era melón a Iborra, y resuelto), y los centrales dudan a veces para escoger el pase al salir desde atrás. Por otro lado, no he visto demasiado de Vietto, aunque todavía es pronto. De todas formas, hay detalles positivos: Rico anda fino de reflejos, Mercado se adaptó bien al puesto de central, Mariano está pletórico en el carril derecho, Kranevitter se fajó con intensidad y Kiyotake demuestra mucha solvencia. Además, ojito con Franco Vázquez, un jugadorazo.
Un año más, premio para Monchi: se van Gameiro, Llorente, Reyes, Banega, Krychowiak, Coke y Fazio, pero vienen Vietto, Ben Yedder, Kiyotake, Franco, Ganso, Kranevitter y Mercado. Quizá falten un mediocentro (dicen que está casi hecho Caio) y un lateral zurdo, ante las lesiones de Krohn-Dehli y Trémoulinas. Para cuando avance la temporada, me espero un 11 del Sevilla con Rico, Escudero, Pareja, Rami, Mariano, Kranevitter, Iborra, Vitolo, Franco, Konoplyanka y Ben Yedder.
Por parte del Barça, buen nivel de Arda, buen rendimiento de Munir, perfecto una vez más Sergi Roberto, y ojo, muy bien para mi gusto Lucas Digne. Mientras tanto, Piqué, Mascherano, Rakitic, Messi y Suárez siguen finos.

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