De corazón azteca y coraje atlético

Los futbolistas del Atlético Culiacán tras su victoria ante Nsambya

“Corazón y Coraje. Somos Atlético“, pero de Culiacán, México. Y con mucho orgullo lo subrayan. Así reza el lema de esta escuela de fútbol con sede en esta ciudad del noroeste del país. Será que el hecho de tenerlos en el mismo pasillo del hotel, de escuchar su acento y sus dichos más comunes y jocosos, hizo que este equipo nos llamara la atención desde el primer día. El color rojiblanco de su ropa de vestir, con la misma marca deportiva y el escudo. Todo es parecido pero nada es igual. La silueta es casi idéntica, salvo una llama que representa la identidad de la ciudad.

La propuesta del proyecto, encaminada al alto rendimiento futbolístico, es mediante el programa de enseñanza y metodología de aprendizaje del Atlético de Madrid, garantizando la formación de jugadores de Proyección y reforzando los valores sociales. De esta manera, ambas entidades parecían tener atado un acuerdo para que el club de Culiacán se convirtiera en una franquicia rojiblanca. A última hora, el convenio se acabó truncando. No así el corazón y el orgullo con el que nombran su pertenencia culiacanense, en cierta semejanza con la idiosincrasia ‘cholista’.

Y tocaba verles jugar. Lo hicieron con una zamarra blanca de ribetes azules. Su rival, repetidor del pasado año: el Nsambya ugandés. Mucho más aseado en indumentaria y con la lección logística aprendida, por cierto. Sin embargo, la diferencia futbolística fue insalvable. La victoria cayó del lado azteca de manera holgada (1-6) fruto de su completo dominio. Entre el desorden táctico y la limitación técnica, la intimidación física (sólo hasta que el balón echó a rodar) aun consiguió celebrar un infructuoso tanto a la postre en una indecisión entre la retaguardia y el guardameta mexicano. Fue el 1-4 y tras ello, Culiacán apuntilló con dos más para cerrar la cuenta. La acogida del banquillo fue como si de un triunfo ajustado se tratase. No lo fue pero sí les sirvió para alcanzar la primera victoria en el torneo, ya que en su debut -el día anterior- sucumbieron ante el mínimo acierto del Roberstau Strasbourg francés. A la postre, primer clasificado del grupo hacia Octavos.

“Dominamos todo el partido pero no la metimos. Ellos sólo hicieron que jugar balones largos y al final lo consiguieron”, nos comentó un integrante del cuerpo técnico que comanda Jesús Abel Cardoza.

Lo más destacado de este descompensado envite fue descubrir que la tropa, con mayoría de origen azteca, acoge durante el torneo a varios refuerzos españoles. Del área de Barcelona, concretamente. Un delantero con talante de segunda punta: Luis Cortés. Elegante en la conducción, inteligente de espaldas a portería y con mucha movilidad. No encontró el camino del gol pese a probar fortuna, pero su juego entre líneas descargando balones y su manejo de balón con varias superficies de su pie derecho otorgan algo diferente a las transiciones planas de sus medio centros. El más llamativo, no obstante, fue un menudo extremo de rasgos orientales: Eric Pie. No medirá más de 1,65 de altura. De zancada corta pero constante. No así su juego, algo irregular. En algunas fases parece desconectado mientras camina por su carril derecho. Donde se zafa de su rival con un cambio de ritmo eléctrico cuando pega el balón a su pie. En caso de pérdida utiliza la misma intensidad para recuperar, algo que valoran con nota la mayoría de técnicos a esta edad.

Eric Pie (16), extremo derecho de Atlético Culiacán
Eric Pie (16), extremo derecho de Atlético Culiacán

El Atlético Culiacán juvenil quedó segundo de su grupo y estará en la fase final del MIC 2016, midiéndose mañana en dieciseisavos de final al Caribbean (10.00h, Cassà de la Selva).

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