El ladrón de sueños

México vs Panama Foto:Francisco Carbajal

Iba a escribir al fútbol, pero diré a la vida. Qué daño le hacen a la vida los tópicos. Si lo aplicamos al fútbol, seguro que alguna vez hemos oído que en 90 minutos al final gana el mejor, el que más se lo merece, sencillamente porque marcó más goles y fue más efectivo. El árbitro puede determinar, pero al final gana el que suma un número más alto en el marcador, osea, que lo merece. Hay gente que pide que no se hable nunca de los árbitros, se nos recuerda que hacen su trabajo y que a veces se pueden equivocar. Y es cierto, pueden ser errores humanos, pero hay que ser muy necio para no aceptar que un error de éstos puede cambiar el rumbo de una historia que se hubiera escrito de otra forma si el juez, el encargado de aplicar las leyes, no fuera un absoluto desconocedor del juego. Solo alguien que cumpla esos requisitos pudo ver expulsión en un roce, casi una caricia de Tejada a Rodríguez, dejando a un equipo con diez hombres antes de la primera media hora de partido. Solo alguien así pudo ver manos intencionadas y penalti en la acción de Torres. Tal vez la tocó, tal vez la rozó, mientras se tambaleaba hacia atrás, mientras se caía hacia al desconocido mundo que habita a nuestra espalda, que hasta donde yo sé no tiene ojos. El chico que había marcado el gol, el muchacho que había secado uno tras otro los ataques del poderoso rival, el que iba a ser héroe, se estiró una penúltima vez, con la mala suerte de caer hacía atrás. Él ni se dio cuenta que pasaba. Nadie en toda Atlanta, en todo el estadio de Georgia, hubiera pitado penalti. Nadie menos usted señor Geiger. Usted es el ladrón de sueños.

En un partido en el que las decisiones arbitrales han destrozado un planteamiento y un partido sensacional de Panamá, uno se queda con la sensación de que más no se puede hacer, de que el partido estaba determinado o escrito en algún papel bien escondido en el cajón de un despacho sucio en lo moral, o tal vez ya hecho pedazos tras pasar por una máquina trituradora. Pero me niego a creerlo. Me cuesta pensar otra cosa, pero me niego.

Hernán Darío Gómez Panamá - Agencia Andes Hernán “El Bolillo” Gómez se hundió tras el arbitraje. Foto: Agencia Andes.

El atasco habitual mexicano en toda la competición debió ser bien estudiado por “El Bolillo”Gómez, que consiguió la máxima optimización en la presión al rival. Así los dos interiores, Cooper y Quintero, se marchaban hacia el interior para ser superiores en el centro del campo jugando siempre en cuatro contra tres, y allí Herrera, Jonathan dos Santos y Guardado no eran capaces de controlar el partido. Los laterales se encargaban de los carileros de largo recorrido mexicano, sin mayor problema.  Y Cumming y Torres se bastaban y sobraban para contener a Oribe Peralta y Carlos Vela. Todo controlado por Panamá. Hasta el primer golpe arbitral: la injusta expulsión de Tejada. Gómez no hizo gran cosa al respecto, perdió un punta pero mantuvo exactamente el mismo sistema defensivo. Contrarrestó Miguel Herrera al descanso, dando entrada a un hombre de ataque como Esquivel por el cental Alanís. Mejoró algo el combinado tricolor, pero no lo suficiente, y además, todos entraron en su particular mundo de nervios y caos tras el gol de Torres a la salida de un córner. De allí al final, poca cosa, hasta llegar a la jugada del famoso penalti en el descuento. Primero conato de pelea y después algo de vergüenza de una selección y unos futbolistas que saben que no deberían estar en la final de Philadelphia. El propio Guardado ha declarado que pensó en fallar el penalti. Finalmente otra pena máxima, esta sí que justa, les dio la clasificación ante diez hombres, fundidos como el magma, que lo dieron todo pero que estuvieron corriendo contra una pared transparente sin saberlo. Vive Panamá estas horas entre la denuncia y el lloro, vive México entre la vergüenza y la autocrítica.

“La fatalidad nos hace invisibles”, decía García Marquez en su Crónica de una muerte anunciada, y así es.

Foto: Francisco Carbajal.

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2 comments

Estoy seguro de que si algún panameño lee esto, se le pondra los pelos de punta o soltará alguna lagrima… Muy buen artículo!

No es por nada pero ojalá hubiese sido así de críticos cuando en la Eurocopa le robaron el partido a Croacia.

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