El mérito de Iván Sopegno

Miguel Layún vió como sus habituales internadas era frustradas ante el gran trabajo físico y táctico de los guatemaltecos / Globovisión

Guatemala y México se dieron cita en el University Stadium of Phoneix, en el estado de Arizona, después de una primera jornada con resultados totalmente opuestos. Los del ‘Piojo’ Herrera doblegaron a Cuba 6-0 en su debut, marcando los dos primeros goles en los veinte minutos iniciales, mientras que los guatemaltecos cayeron derrotados ante Trinidad y Tobago por 3-1 y encajaron los tantos goles antes de alcanzar la media hora de partido. No era precipitado por lo tanto suponer un partido desigualado desde los primeros compases del juego. Pero la pizarra de Iván Sopegno, seleccionador de Guatemala desde mayo del año pasado, paralizó los movimientos de los mexicanos a través de armar un equipo compacto y seguro.

La única variación que sufrió el esquema de México fue la incursión de Juan Vázquez, que se había perdido el debut por unas molestias, que entró en lugar de Antonio Ríos. El centrocampista de León dotó de rigor el juego de los mexicanos desde la medular pero lo hizo sin aportar la velocidad que se requería para abrir la defensa de Guatemala y crear ocasiones de peligro.

De hecho, la primera oportunidad clara de gol en el partido llegó por parte de ‘Los Chapines’, que a pesar de no lograr disparar al arco de Ochoa en los noventa minutos consiguieron trasladar el peligro al área rival en pocos pero buenos acercamientos. El dominio, aunque fuera claramente de los mexicanos, no bastaba para superar el 5-3-2 que había implantado Sopegno.

Los tres hombres del centro del campo fueron los principales “culpables” del hito finalmente logrado por Guatemala y su seleccionador. Jorge Aparicio, el pivote de 22 años, mostró su carácter maduro y aportó equilibrio y trabajo -cerrando espacios, basculando y haciendo la cobertura a sus compañeros cuando era necesario-. A su izquierda se colocó José Contreras, dorsal diez del equipo pero no por eso dejó de desplegar un gran esfuerzo físico -más increíble aún si tenemos en cuenta los 40ºC a los que se estaba en el estadio-. Ambos mediocampistas militan actualmente en el CSD Comunicaciones, no solo el equipo más prestigioso del país sino que también es el conjunto donde entrenó el propio Iván Sopegno del 2010 al 2013 y se convirtió en uno de los entrenadores más laureados de la historia del equipo.

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También los defensores titulares Lalín y Rubén Morales forman parte del equipo de la Ciudad de Guatemala, capital del país, y el delantero Minor López fue uno de los referentes ofensivos del equipo durante el cargo de Sopegno. El conocimiento del técnico nacido en Rosario hace casi 52 años sobre sus hombres era incluso mayor del que muchos esperaban. El mérito de Sopegno fue anular a la selección mexicana, sobre todo, con ese inmenso trabajo de los jugadores del centro del campo. De hecho, cuando uno de los laterales mexicanos se internaba hacia la línea de fondo, la primera oposición que encontraba era siempre uno de los dos jugadores guatemaltecos caídos a los costados. Ya fuera Contreras por la izquierda o el sorprendente Ramos, que con solo 21 años dejó claras muestras de ser uno de los futbolistas con mayor sacrificio y, a su vez, dominio técnico del equipo.

Las aproximaciones de México (9 tiros a puerta en el partido) se pueden simplificar en dos jugadas especialmente claras. La primera la tuvo Andrés Guardado justo pasada la primera media hora. Oribe Peralta se movió con inteligencia en el área rival y picó un balón que dejó sin marcador al capitán azteca: la única oposición que debía superar era la del arquero Paulo Motta. No fue capaz. Falta de determinación de Guardado y buenos reflejos del guatemalteco que, tras el final del partido, se consagró (merecidamente) como una de las estrellas de la tarde. Pudo cambiar el partido en esa acción. Tal vez de haber llegado el primer gol en la primera mitad la columna vertebral de Guatemala habría empezado a hacer aguas. Pero no llegó.

La segunda acción que estuvo cerca de cambiar el partido (dejando a un lado un par de acciones polémicas donde los mexicanos reclamaron penalti) llegó a cinco minutos del final. Héctor Herrera estuvo bien cerca de difuminar el mérito de Sopegno y su selección con un trallazo desde fuera del área. Esta vez no fue Motta el que lo evitó sino el larguero. La madera repelió el remate justo cuando México se lanzaba con casi todo el equipo a por el gol.

“Seguramente vendrán modificaciones. La respuesta no es meter a mucha gente arriba sino ser más agresivos. Tiene mucha profundidad, disparo de media distancia y cierra bien al segundo poste”. Miguel Herrera sobre la posición de Héctor Herrera por la derecha.

Contreras había dejado a Guatemala con un hombre menos diez minutos antes y el sobreesfuerzo de los guatemaltecos tuvo que ser aún mayor. El ‘Piojo’ Herrera, que ya había dado entrada al extremo Carlos Esquivel por Vázquez, colocando a Herrera por el centro, metió a Giovani dos Santos a falta de siete minutos para el final. Igual que Javier Orozco, que sustituyó al pequeño de los hermanos dos Santos en el último tramo. Un Jonathan que parece haberse convertido en habitual en el once titular de Herrera por cómo hace circular el balón y la calidad asociativa que tiene -algo que sin duda le faltó a México en este empate ante Guatemala-.

Las dudas que ha dejado la selección azteca después de este partido no deberían afectar al seleccionado de Herrera, que se jugará la primera plaza ante Trinidad y Tobago en la última jornada de la fase de grupos. Son conscientes, evidentemente, de que solo los tres puntos serán bienvenidos por parte de su afición en esa cita y de que tendrán que despejar cierta incertidumbre de cara a acceder a las rondas eliminatorias con sensaciones optimas.

Foto de portada: Globovisión.

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