El portero que detuvo las aspiraciones de su propio equipo

Qasem Burham Catar Al Gharafa (Autor: Doha Stadium Plus Qatar/Mohan)

Hace dos años, el seleccionador de Emiratos Árabes Unidos, Mahdi Ali, marcó un objetivo para la Copa Asia 2015: alcanzar las semifinales. Una meta ambiciosa, pese a que país y técnico lleven trabajando con un mismo bloque, con una misma generación nacida a partir de 1989. Una meta ambiciosa, pese a disfrutar de uno de los futbolistas más talentosos del continente. Y una meta ambiciosa si tenemos en cuenta que los EAU no superan la fase de grupos desde que fuesen subcampeones en 1996. La contundente victoria en el choque inaugural, por contundencia y forma, refuerza el mensaje del seleccionador. Aunque queda camino mucho por recorrer.

Sin embargo, el triunfo de Emiratos Árabes Unidos no se explica sin la fragilidad de su adversario. El inicio fue parejo, el partido se abrió y ambas selecciones se acercaron al área rival. Era un choque de contrastes: mientras Emiratos Árabes Unidos elaboraba y mascaba las jugadas hasta llegar a tres cuartos, punto de aceleración, Catar era mucho más vertical y directa. Los primeros se acercaron con más peligro, pero fueron los segundos quienes se adelantaron, en una acción propiciada por un sensacional pase en profundidad de Al-Haidos, que asistió a Muntari. El delantero catarí falló en primera instancia, pero el portero de EAU no pudo evitar que el balón le cayera a Khalfan Ibrahim, el mejor de los cataríes, que lo superó con una sutil vaselina.

EAU vs Catar - Football tactics and formations

El gol dio aire a una selección catarí, que pasó más minutos en campo propio que en territorio rival. No obstante, se produjo una gran paradoja: la zaga catarí era endeble, excesivamente frágil, para aguantar replegada ante futbolistas de la calidad de los emiratíes. Lo insinuó en los primeros minutos el capitán, el central Majid, que cometió varios errores graves e incluso groseros que pudieron salir muy caros a Catar. Hasta el descanso, fue el capitán de los horrores defensivos de su equipo, pues su compañero en el eje de la zaga, Ali, lo acompañaba de forma incondicional en la inseguridad. La pareja de centrales fue blanda como una magdalena mojada en leche. Si Majid, que era el capitán, cometía errores, los demás lo seguían en la causa, como se vio en la rocambolesca acción del empate. Primero estuvo poco contundente Majid, que concedió un contragolpe evitable. Después, el lateral zurdo Hassan (mucho mejor atacando que defendiendo) perdió el balón en su propio área y, para más inri, el portero Burhan se unió a la fiesta midiendo mal un bote. Ante el caos, Omar Abdulrahman mantuvo la calma, el Sanqour centró y Khalil cabeceó sin oposición a la red.

Aunque lo mejor llegó en el segundo tiempo, cuando Qasem Burhan se propuso dejar en buen lugar a sus centrales y, por pura generosidad, se convirtió en la estrella (negativa) del partido, con una actuación esperpéntica bajo palos. Al gol encajado en la primera mitad se le sumaron dos acciones decisivas en lo negativo que el portero catarí se comió como si de un agujero negro se tratase, pues se zampó todo lo que rondó el campo gravitatorio que supone el área pequeña: centros laterales, disparos con y sin rosca, disparos fuertes y blandos… hubo un tramo de la segunda mitad en la que parecía que con tirar entre los tres palos bastaba para marcar. Así llegó el 2-1, en una falta que sacó Khalil con potencia, hacia el segundo palo, y que Burhan intentó despejar de modo inexplicable. Aunque peor fue el 3-1, que también nació en una acción a balón parado: Burhan no detuvo un lanzamiento lejano, flojo, y dejó el balón muerto, servido en bandeja de oro, para que Mabkhout lo empujara a la red. En cinco minutos, Catar concedió dos goles ridículos que frenaron cualquier aspiración a puntuar ante Emiratos Árabes Unidos. Sin parar varios disparos fáciles, Burhan detuvo las posibilidades de Catar, hundida en el segundo tiempo.

Omar Abdulrahman (Foto: Sm3a)

Omar Abdulrahman seguramente es el mayor talento asiático que sigue en el continente. Foto: Sm3a.

Entonces EAU jugó sus mejores minutos. Cómoda, con el marcador a favor y el rival noqueado, Emiratos Árabes Unidos se gustó y maravilló al público de Canberra. La selección de Mahdi Ali ya estaba jugando bien, ya era superior a Catar, ya triangulaba con cierta velocidad en campo contrario y generaba ocasiones de gol. Pero tras el tercer tanto, su dominio se acentuó. Khalil y Mabkhout ganaron todos sus duelos frente a los zagueros cataríes y Omar Abdulrahman fue indetectable entre líneas para los centrocampistas del adversario. Omar, seguramente el mejor talento ofensivo que aún milita en el fútbol asiático, exhibió un mágico repertorio de regates, pases y detalles técnicos dignos de fenómeno. Mareó a los cataríes y asistió a sus compañeros en múltiples ocasiones, aunque le faltó anotar un gol. Además, en el tramo final Catar se expuso un poco más, soñando con marcar un 3-2 que metiera el miedo en el cuerpo del conjunto emiratí, pero lo hizo sin ningún tipo de orden. Del caos salieron varios contraataques muy peligrosos de EAU que solo se tradujeron en un único gol porque Khalil y Mabkhout no siempre los gestionaron bien, quizás demasiado relajados por la ventaja de dos tantos. De estar un poco más finos los delanteros de Mahdi Ali, el resultado habría sido abultadísimo. Aunque el 4-1 final encarrila la clasificación para cuartos de final.

Foto de portada: Doha Stadium Plus Qatar/Mohan.

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