Aparecieron las figuras

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No cabe duda, España vuelve a presentar a un gran torneo una generación de futbolistas de un talento fabuloso. A excepción de Portugal, contra la que tendrá la oportunidad de batirse en la esperada final de este Europeo, ningún otro participante puede igualar libra por libra el majestuoso arsenal futbolístico que Santi Denia ha traído a Azerbaiyán. Alemania, su rival en semifinales, fue quizá un conjunto mejor trabajado, más sólido y armonioso tácticamente, y le planteó un escenario en el que los futbolistas españoles se encontraban poco arropados, incómodos y sin soluciones colectivas a las que acudir, pero por pura calidad individual consiguieron sacar la cabeza y anteponerse al molesto contexto que tenían delante. Y le dieron la vuelta al partido.

La primera media hora fue de un indiscutible tono germano. El combinado de Meikel Schönweitz acorraló a España contra el área de Iñaki Peña gracias a una presión agresiva que la selección española no consiguió solventar. Tanto Busquets como Morlanes se encontraban encimados, sin posibilidad de girarse, y cada apoyo de los atacantes para colaborar en la gestación de las jugadas era acompañado de una sombra teutona. Como además ninguno de sus laterales es especialmente creativo, el conjunto de Santi Denia encontraba serias dificultades para salir de su campo y Alemania atacaba en campo rival con continuidad. Gracias a una lúcida jugada de estrategia que cogió distraída a la zaga española, Dadashov asestó un golpe inesperado al partido y así la selección alemana pudo ejecutar su plan con mucha más confianza. El escenario no pintaba nada bien.

Mboula fue quizá el mejor hombre del partido. Foto: Edu Ferrer Alcover (todos los derechos reservados)Mboula fue quizá el mejor hombre del partido. Foto: Edu Ferrer Alcover (todos los derechos reservados)

Mas con el paso de los minutos, España respondió. Sus jugadores más destacados mostraron que no solo cuentan con una calidad diferencial y un potencial privilegiado, sino que también disponen de la personalidad y determinación necesarias para convertirse en grandes futbolistas. Oriol Busquets y Morlanes, dos centrocampistas absolutamente fabulosos, fueron descifrando la presión teutona, imponiéndose a la situación con contundencia y desplegando al combinado de Santi Denia en campo contrario. Cuando encontraron a Jordi Mboula, descubrieron que aquella banda derecha era una vía de peligro evidente y la explotaron hasta la extenuación. El fenomenal extremo culé, de piernas interminables y zancada poderosa, desbordaba a pie natural tanto a Itter como a Beste con una facilidad pasmosa y volcaba el campo hacia la meta de Bartels. Además, Brahim comenzó a aparecer, a ofrecerse entre líneas y a filtrar pases a un Abel Ruiz que se movía con suma inteligencia y la entrada de Ivan Martín añadió más mordiente al combinado español por el sector zurdo. Las ocasiones goteaban una tras otra y, cuando Alemania replicaba, ahí estuvo un soberbio Iñaki Peña para mantener a los suyos en el encuentro. Ni siquiera el fallo de un penalti por parte de Mboula con 0-0 cesó la imparable determinación de los jóvenes españoles por la victoria. Abel Ruiz primero, tras una fabulosa jugada con Brahim e Ivan Martín, y el propio Brahim después, en una acción individual espectacular tras pase de Mboula, remontaron el encuentro y permitieron que España pueda por fin batirse con Portugal, el otro gran combinado de futbolistas del Europeo, para dilucidar de una vez por todas quién cuenta con la mejor generación del torneo.

1 5Gorka Zabarte e Iñaki Peña. Foto: Edu Ferrer Alcover (todos los derechos reservados)

Foto de portada: Edu Ferrer Alcover (todos los derechos reservados)

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