Klinsmann no gana pero muestra el camino a seguir

A USA fan during the International Friendly match at the Aviva Stadium, Dublin
Picture by Lorraine O'Sullivan/Focus Images Ltd +353 872341584
18/11/2014

La reedición de la final de la pasada edición de la Copa de Oro parecía, a priori, un buen marco para Klinsmann y sus hombres de cara a alcanzar un nivel de juego convincente justo antes de empezar los cuartos de final. Sin la presión de tener que sacar un resultado satisfactorio, el combinado estadounidense sí ha tenido que soportar la tormenta de críticas que han azotado al vestuario y principalmente al seleccionador nacido en Göppingen, localidad de Baden-Wurtemberg.

Pero Klinsmann se mantuvo fiel a su manera de hacer. Uno de los reproches que ha sufrido el seleccionador era la ausencia de un once titular consolidado; la de Estados Unidos es una selección con muchas variantes y al alemán no le gusta monopolizar su confianza en doce o trece hombres. Así que volvió a cambiar la alineación titular para enfrentarse a Panamá -en ningún partido de los tres ha repetido alineación-.

Entró Kyle Beckerman en el centro, acompañado de Bradley. El centrocampista de Real Salt Lake no desentonó -se mostró seguro haciendo jugar a su equipo, pero en la salida de balón su contribución fue mínima-. Tampoco colaboraron en la salida de pelota desde la defensa los laterales (Johnson y Chandler) -reconocidos por el largo recorrido que ofrecen con el balón-. Parte del mérito hay que adjudicarlo a los dos jugadores de banda de la selección panameña (Cooper y Quintero), que imposibilitaron la proyección y la profundidad de los norteamericanos sobre todo en el primer tiempo.

Y es que el control lo aportó Panamá en los primeros 45′ de juego. Las aproximaciones al área de Guzan se sucedían pero el peligro no hacía saltar las alarmas por el momento. Hasta que Blas Pérez aprovechó un gran movimento de Luis Tejada en el área, seguido de un centro desde la línea de fondo que remató Pérez para adelantar a los panameños. Justo superábamos la primera media hora y el resultado daba la clasificación momentánea a Panamá -en detrimento de Haití-.

Fueron escasos los intentos de Estados Unidos en el primer tiempo para incomodar a un Jaime Penedo que se mostraba bastante seguro. Tuvo que reaccionar en una internada de Bedoya por la derecha, tras un buen cabezazo de Wondolowski, en la ocasión más clara de los norteamericanos en el primer tiempo.

Estados Unidos mejoró en el segundo tiempo y tuvo oportunidades para ganr aunque acabó disparando solamente un par de veces entre el arco de Penedo.

Klinsmann Estados Unidos USA EEUU - scrippsjschoolKlinsmann. Foto: scrippsjschool bajo licencia CC.

La reacción llegó a partir de los cambios que realizó Klinsmann al descanso. DeAndre Yedlin sustituyó a un apático y ausente Alfredo Morales y Clint Dempsey también entró, en su caso por un Wondolowski que acompañó a Zardes en la punta de ataque desde el inicio. Con su hombre-gol sobre el césped y un velocista como Yedlin, el fútbol de Estados Unidos empezó a parecerse más a lo que mostró en el pasado Mundial 2014, y su afición lo celebró rápido.

Precisamente (su afición) celebró el gol del empate diez minutos después de las sustituciones ya mencionadas. Una buen jugada combinativa entre Zardes, Dempsey y Bedoya dejó a Bradley bien posicionado para marcar después de un buen centro de Bedoya. Y el capitán celebró con rabia el gol del empate. Panamá perdía buena parte de las opciones que le daban el hipotético pase a cuartos y, tras el empate, fueron los norteamericanos los que pusieron una marcha más a su juego.

Con el equipo volcado y -lo más importante- cómodo sobre el verde del Sporting Park, la selección de Klinsmann desplegó su mejor juego. Esta vez sí que volvieron a cobrar importancia los laterales del equipo -fundamentales para ejecutar un fútbol no solo asociativo sino también profundo e incisivo-. No fueron pocas las ocasiones de Estados Unidos para dar la vuelta al marcador pero, aunque no llegara finalmente el gol de la victoria, la evidente mejora de los norteamericanos en el segundo tiempo es el síntoma al que se agarra Klinsmann para disuadir las dudas iniciales. 

Estados Unidos demostró la calidad con la que es capaz de jugar pero no deja de ser intermitente, algo parecido a lo que nos ha enseñado México en sus dos primeros partidos. Aunque un empate no era lo que su afición esperaba en esta cita, es evidente que Jürgen sabe y muestra el camino a seguir de la selección para volver a llegar a la final y levantar la Copa de Oro el año en que son anfitriones.

Foto de portada: Focus Images Ltd.

Related posts

Deja un comentario

*