La familia estadounidense

Hijo de web bis

Nunca apuntar un resultado en la libreta me había reportado tantos beneficios. En el Municipal de Castell Platja D’Aro -el campo que más me ha costado localizar en tres ediciones del MIC, y que casi implica dejar el coche atascado detrás de un furgón de mudanzas entre las estrechas callejuelas de localidad- había muy poca gente. Sobre todo en el último turno de la tarde, una vez pasaron Espanyol, Sevilla y Aspire Football Dreams junto a la participación de los municipios catalanes de turno que ejercían de comparsa de las grandes potencias de la categoría cadete. La gradería principal se fue vaciando con el paso del viento y las horas, que erosionaron la resistencia de los más obstinados.

Graderia final web

La grada del Municipal de Castell-Platja D’Aro, a la hora del último partido de la jornada.

Así, prácticamente solo en la gradería una vez se marcharon los representantes de Aspire con chándales del KAS Eupen belga, me saludó un hombre tan solitario como yo. Interactuó preguntándome justamente por el resultado que había anotado en mi libreta. Six. Seis, masculló en castellano un personaje extranjero, preguntándome si realmente Aspire había metido seis dianas ante el Balafia. Así entablamos una larga conversación que me sirvió para descubrir que había viajado expresamente desde Estados Unidos para seguir el MIC. También me explicó que el equipo al que iba a ver, el US Region 1 Select, nombre cuanto menos curioso, estaba compuesto por 18 de los mejores futbolistas del Noreste de los EEUU. Así pues, se trataba de una especie de selección estadounidense, casi un All-Star. Por si acaso, ya me avisó: “Individualmente son buenos, pero fallan a nivel colectivo. Al fin y al cabo, apenas llevan unos cuantos partidos juntos”. Luego también me contó que hace un par de temporadas este mismo grupo de futbolistas jugó un torneo en Torino, lo que me pareció bastante contradictorio.

Tras deducir que la “Region 1” de Estados Unidos es el noreste, el diálogo derivó hacia otros puntos. El soccer, la típica y tópica pregunta, no podía faltar en mi guion mental de asuntos de obligada mención. Aunque lo que más me llamó la atención de su respuesta fue cómo de distinta es su mentalidad. Reconoció que el fútbol progresa, poco a poco, pero transmitió cierta decepción cuando asumió que están solo entre el “20ª y 30ª mejor país”. Al fin y al cabo, el estadounidense está habituado a luchar por convertirse en el mejor de la mayoría de deportes en los que compite. Pero, como comentaba mi nuevo amigo: “Nos gustan demasiados deportes: baloncesto, fútbol americano, hockey, lacrosse…”. Porque sí, los Estados Unidos se proclamaron subcampeones del mundo de lacrosse el año pasado, cuando perdieron por 8-5 en la final contra Canadá.

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Mi amigo estadounidense.

Enfrente, por cierto, estaba el Volendam FC. Uno de los dos clubes de Volendam que compite en el torneo y que, como no podía ser de otra forma, puso de manifiesto que los errores defensivos que vemos en la Eredivisie se reproducen a gran escala también en categorías inferiores. Era un choque exótico, sin demasiado cartel, pero con el segundo puesto del grupo en juego, por lo que al menos tenía un aliciente competitivo más llamativo que los encuentros anteriores. Aunque pareció desvanecerse muy pronto, cuando el combinado estadounidense se adelantó en la primera mitad en un saque de banda ejecutado en largo que sorprendió a la zaga neerlandesa y lo remató instantes después, cuando uno de los centrales del Volendam perdió el balón en la acción inmediatamente posterior para regalar el 2-0. La defensa holandesa hizo honor a la fama de las zagas de su país.

Por fortuna para los suyos, uno de los centrocampistas del Volendam también estuvo a la altura de la fama de los futbolistas de calidad de los Países Bajos. Emergió la figura del menudo Hicham Acheffay para liderar a su equipo en los momentos más complicados, salir jugando y regatear rivales. Poco a poco los estadounidenses fueron reculando y ya no salieron de su mitad de campo, lo que hizo sufrir a mi nuevo acompañante, pues no tenía claro que el equipo de su hijo fuera a llevarse los tres puntos. Su hijo, con el dorsal número 14, juega en el eje de la defensa aunque en su club ejerce de delantero centro. “Les gusta cómo defiende” resultó ser la explicación, aunque no lo demostró cuando estorbó al guardameta y casi deja en bandeja el 2-1 al rival. Un rato después, para que no pareciese un comentario en caliente, me soltó que el portero titular se ha perdido el MIC por lesión y que el que disputó el choque contra el Volendam era el tercero. “He is really bad“. Aunque no lo suficiente para evitar que el combinado estadounidense venciera por 2-1 y se clasificara para la siguiente ronda, pese a que sólo una decena de personas lo observaran desde la grada.

Hijo de web

El hijo de mi nuevo amigo americano. Zachary Lopes.
 Fotos: MarcadorInt.

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