Once leones contra un Dios

messi barcelona focus

Cuando Leo Messi está a este nivel, el fútbol se convierte en matemáticas. Los cuentos de hadas, la épica o los intangibles que suelen habitar las finales ni se atreven a asomarse mientras el 10 corretea por el césped. Toda aquella mística que envuelve el hecho de que once jóvenes vascos lleven meses mentalizándose para el gran desafío de sus vidas, alzar un título con el equipo que centra su existencia desde que nacen, brindarle un momento de felicidad a toda la gente que les acompañó durante sus caminos, pierde cualquier capacidad de influencia en el encuentro. No importan las toneladas de ilusión que lleva construyendo una afición tan singular como la del Athletic día tras día desde que sacar la gabarra se convirtió en una opción plausible o las horas que haya dedicado Ernesto Valverde encerrado neuróticamente en un cuarto tratando de descifrar el camino hacia una noche que le convierta en eterno: contra Leo los sueños no existen. Este Messi convierte el fútbol en un deporte bellísimo y plástico que hace levantarse de la silla y gesticular orgásmicamente hasta al más sosegado, que regala a discreción micromomentos de placer a toda la humanidad cada semana, pero a la vez lo convierte en un deporte frío y cruel, porque reduce hasta el mínimo la capacidad de influencia de sus adversarios: gana casi siempre el que tiene al 10, que es el que hace las cosas que nadie más puede hacer y, lo más duro, que nadie tiene capacidad de parar. Humanamente no se puede.

Messi Barcelona - Focus

Messi. Foto: Focus Images Ltd

Porque el Athletic hizo su trabajo. Buscó propiciar un choque de agresividad física en el que pesara su ventaja emocional, mandó a Balenziaga a seguir a Lionel por todo el campo y puso a un guerrero incansable como Mikel Rico en su sector para cubrir su espacio, con Beñat colaborando como pivote zurdo vertebrados todos ellos con la orden de encimar a Leo con dureza. Lógicamente, Messi condicionó el planteamiento de Valverde. Sin embargo, Leo se impuso desde el principio. Su victoria visual tardó en llegar (y eso que pudo haber decidido el partido antes del 10′ con una asistencia de otra galaxia), pero hasta que pesó en el marcador llevaba tiempo haciendo muchísimo daño a la estructura vasca. Cuando el argentino recibía, juntaba a adversarios (Balenziaga, Rico y Beñat perdían su posición para tratar de bloquear su salida hacia dentro y que no pudiera hacer su alley oop) y descargaba hacia un asociativamente excelso Dani Alves, que recibía el balón y templaba en una situación en la que el Athletic estaba francamente desordenado ante Messi y era fácil percutir. Como Rakitic tiraba desmarques incansablemente, Luis Suárez no deja de moverse ni dormido, Iniesta estaba fresco en sus conducciones y Neymar permanecía abierto en el otro sector ante un rival basculado hacia el otro lado, en cuanto el Barça juntaba un par de pases (supo hacerlo con paciencia y precisión) aparecían los espacios por todos lados. Pese a ello, la defensa del área e intensidad en los choques vasca y un inspirado Herrerín impidieron que ese desequilibrio se tradujera en un dominio exagerado. Y gracias a un Aduriz que tuvo una finura inicial en sus gestos destacadísima, a la superioridad aérea rojiblanca y a un incansable Íñaki Williams (¡qué partido firmó!), el Athletic incluso amenazaba pese a estar a muchos metros de ter Stegen. Hasta que Leo dijo basta. Tardó 20 minutos.

FC Barcelona v Manchester CityUEFA Champions League

 El Camp Nou celebró su segundo título de la temporada. Foto: Focus Images Ltd

Como se ha comentado, Messi ya le estaba proporcionando un contexto de profunda superioridad posicional a sus compañeros, pero aquello no le bastaba. Pese a que ya estaba colocando las figuras en situación de jaque al rey, Leo agarró el tablero y tiró las piezas. Lo que hizo fue lo siguiente: ante un Athletic que asumía definitivamente riesgos en pos de blindar el sector del argentino, ante un lateral que le seguía y dos interiores que a fe llevaban semanas estudiando sus movimientos y cuyo fin principal era bloquear su salida hacia dentro, recibió el balón cerca del centro del campo, regateó a los tres hombres en dos zancadas, rompió la cintura al central que salió en su búsqueda y, como el otro central y el propio Luis Suárez podían bloquear el disparo hacia el palo largo, la insertó en el lateral de la red del palo corto, con una precisión y potencia tal que anulaban la teórica ventaja del portero en ese lado. Ante eso no existen respuestas posibles. Resistió con muchísima dignidad el Athletic en lo que restó de partido, pero aquello le hizo ver que era una batalla desigual: luchaban once leones contra un dios. Lógicamente, ganó Dios. Otra vez.

Foto de portada: Focus Images Ltd

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10 comments

En este sito jamás te lo dirán, incluso sé que esté mal que yo te conteste y te diga esto, pero tu comentario es tan de tonto, pero tonto que no sabe disfrutar el fútbol y la vida, que me daría pena ser tú. Suerte con tu vida, de verdad.

“Cuando Leo Messi está a este nivel, el fútbol se convierte en matemáticas. ”

Me encanta el comienzo de la crónica. Tanto que quizá podría haber acabado ahí el artículo y ya estaría dicho todo. O bueno, quizá se hubiese podido poner:

“Con Leo Messi, el fútbol se convierte en matemáticas. ”

Porque Messi siempre está a este nivel.

Más allá de la broma, me encanta el artículo. Sin Messi, los favoritos a veces ganan y a veces no. Con Messi, todo es distinto.

Si Allegri vio el partido ayer me pregunto si pensará poner un marcaje individual a Messi, y eso que Balenziaga no estuvo del todo mal.

No sé si un marcaje individual es la solución, pero algo hay que hacer sí o sí. Si contra Messi no tienes ningún plan, pierdes SEGURO. Yo lo veo así: Si paras a Messi, puedes ganar a perder. Si no paras a Messi, pierdes seguro.

No entiendo como alguien como Ferguson pensaba que podía tener alguna opción de ganar contra el Barça sin un plan específico contra Messi en las dos finales de Champions (reconocido por Scholes).

Gestos como el de Neymar sobran. No digo que no haga regates, pero hay cosas que no se deben hacer y mucho menos en una final.
Gran articulo.

hola1, disfruta del fútbol, que no te escueza, hombre. ¡Viva el fútbol de potrero, del niño que jugaba con los mayores del cole!

Enjoyfootball, esas cosas no las hacías contra los mayores del colé. Ahí no había árbitro q te protegiese. 😉

Realmente es un recurso, pero en el minuto que se hizo y con el resultado que había me parece un adorno de poca deportividad.

Soy cule, me encanta Neymar pero ese tipo de regate en ese momento a mi me sobra, tiene muchos mas recursos y posiblemente mas efectivos para regatear a un defensa. Messi aunque parezca que ya no puede sorprendernos con nada, por lo tantisimo que ha hecho y como lo ha hecho, nos sigue dejando con la boca abierta. Yo no he visto nada igual, ningun jugador con esa regularidad y longevidad a un nivel tan alto. Es increible

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