Lo que funciona bien

Italia

Italia no tiene un delantero que meta miedo. Ya no juega el mejor Totti, no está Del Piero, ni siquiera Luca Toni. Los dos titulares contra Bélgica fueron Pellè y Éder. No es lo mismo. El del Southampton tuvo las dos más claras durante el partido y las falló, aunque apareció en el descuento para sellar el 2-0. Poco a poco, a la selección italiana se le han ido cayendo sus estandartes generacionales, sus futbolistas referentes. El último en hacerlo, Pirlo, fue el mejor hace cuatro años. Además, en esta Eurocopa, Verratti no entró en la convocatoria por lesión. A los italianos se les ha ido erosionando la parte ofensiva de la alineación, pero han conservado con firmeza los cimientos; no los mueven ni los años. El mejor ejemplo es Buffon. Es portero para toda una vida. Los tres que juegan por delante, Barzagli, Bonucci y Chiellini, todos centrales, representan a la Juventus cada fin de semana del año, como el mejor guardameta de los últimos tiempos. Ante la falta de alternativas en ataque, Italia ha optado por fiarlo todo a lo que mejor les funciona: la defensa del campeón de la Serie A. ¿Cómo no confiar en montar un equipo a partir de un portero excepcional que tiene a sus tres defensas más fieles? Antonio Conte ha hecho su apuesta. Y da resultados.

La de Bonucci contra Bélgica es ya una de las actuaciones individuales de la Eurocopa de Francia. Quizás no tan visual como la de Payet, o no tan excelsa y dulce como la de Iniesta, pero también influyó en el resultado. A la inmensa cantidad de cortes y robos por su buen posicionamiento táctico, el defensa italiano no sólo se conformó con alejar el peligro de su portería sino que se vistió de mediocentro. Ya no está Pirlo para pedir el primer pase, así que Bonucci toma las riendas del juego unos metros por detrás: y qué delicia. La mejor muestra fue un envío en largo que superó a toda la defensa belga y encontró, dentro del área, a Giaccherini para poner un gol de ventaja en el marcador. Ni siquiera inmutó Fellaini, un especialista de los balones aéreos, y lo pasaron por encima.

A pesar de todo, el correcto partido de Italia no llamó tanto la atención como el amargo sabor de boca que deja la primera muestra de Bélgica. Conte y los suyos acertaron con su plan, lo llevaron a cabo con maestría y recibiendo poco peligro -pudieron marcar más goles de no ser por varias paradas de Courtois y por un cabezazo clarísimo de Pellè que se fue fuera-, pero el equipo de Wilmots mostró todas sus carencias. Esto es, una plantilla hecha a modo de draft que aúna futbolistas de talento inmenso que no saben cómo jugar con su selección. Lukaku, sin espacios, siempre impreciso en el primer toque, fue absorbido por los monstruos italianos. Hazard y De Bruyne, en las bandas, no tuvieron influencia salvo en ligeros detalles. Alderweireld, el mejor defensa de la última edición de la Premier League, midió mal en el primer gol y perdió sus duelos aéreos contra Pellè. Hasta que no entró Mertens en el segundo tiempo -que junto a Carrasco formaron una línea de tres centrales y dos carrileros-, los belgas no olieron las oportunidades. Que tantos jugadores tan buenos pasen desapercibidos es una muy mala noticia para Bélgica, que no tuvo un plan y no supo escoger un camino para intentar dañar a una estupenda defensa italiana.

Gianluigi Buffon: “Ganamos de la única forma que podíamos. Fue una muestra de humildad y conciencia. Nuestra organización vino gracias al entrenador”.

Giaccherini, autor del 1-0 (Foto: Focus Images Ltd)
Giaccherini, autor del 1-0 (Foto: Focus Images Ltd)
Foto de portada: Focus Images Ltd

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