Los irreductibles iraquíes nunca se rinden

Younis Mahmoud Irak Doha Stadium Plus Qatar

“Son nuestros hermanos”, me decía Amer conduciendo por la autovía del desierto, una carretera que cruza de norte a sur Jordania. “Esta carretera la pagó Sadam Hussein. La pagó Irak. Somos como hermanos”, añadió. Cuando le pregunté por el partido entre Jordania e Irak de la Copa de Asia, Amer sonrió y dijo: “En el fútbol, si toca, se derrota al hermano”. Pero no. Irak ha derrotado a los jordanos.

Irak, campeona de la copa en 2007, ha debutado en la fase final con una victoria vital. Derrotar a los jordanos significa pisar casi con ambos pies el siguiente turno, pues nadie imagina un pinchazo de Irak contra Palestina, demasiado débil. De repente, el grupo parece claro cuando se han jugado solamente dos partidos: Japón e Irak, los dos últimos campeones, parecen ir por delante y sólo un milagro jordano contra los nipones puede alterar las cosas.

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Irak ha sido mejor y ha merecido ganar en este partido entre hermanos. En su momento, jordanos e iraquíes compartieron familia real, hasta que Irak se sacó de encima su monarca y llegaron los militares. Con Sadam en el poder, la relación fue buena. Irak regaló gasolina y carreteras a los jordanos. Y Jordania dudó mucho cuando Estados Unidos declaró al guerra a Irak. Más de dos millones de iraquíes viven ahora en Jordania. Y millares de jordanos que ganaban dinero en Bagdad antes volvieron con las arcas llenas. La vida de estos dos estados está unida, aunque ahora Jordania es casi el único estado estable de la zona. Irak, como sabemos, sufre. Sufre y llora, aunque dispone de una generación de jugadores maravillosos que nunca se rinde. En 2007 ganaron la copa contra todo pronóstico. Y esta vez han debutado con orgullo, mezclando viejos guerreros como Mahmoud con nuevas caras. Irak presenta la selección más joven del torneo y, con descaro, dominó el partido. No fue un partidazo y los jordanos gozaron de algunos disparos. Pero Irak buscó más y mereció más.

Irak-Jordania

Jordania llegaba mal, con el inglés Ray Wilkins cuestionado, incapaz de ganar ni un amistoso de preparación. Irak tampoco llegaba bien, pues no ganaba un partido desde marzo. Con Estado Islámico controlando parte del país, decenas de muertos cada semana y la liga suspendida, Irak no debería pensar en fútbol. Pero el fútbol es uno de sus símbolos de dignidad, con jugadores entregados que ganan partidos y alegran las casas de sus vecinos. De nuevo, Irak fue irreductible. Irak puede perder en un terreno de juego. Aunque no suele perder la dignidad.

Los iraquíes fueron más competitivos. Mahmoud, ahora sin equipo, luchó balones arriba y generó espacios para los jugadores de segundo línea, con Kasim, el jugador del Swindon Town, muy activo. Kasim fue el autor del gol en el minuto 78, cuando protagonizó una gran jugada. Su disparo, desviado por un defensa, despistó a la “ballena”, el portero jordano Amer Shafi. Kasim, criado en Inglaterra, no quiso ser menos que Massimo Luongo, su compañero en el Swindon Town, autor de un gol en el partido inaugural.

Swindon Kasim Irak - Focus

Kasim (derecha) pelea un balón en un partido de League One. Con Irak marcó el gol de la victoria. Foto: Focus Images Ltd.

Irak fue más aunque le tocó derrotar a su propio miedo. Los dos equipos sabían que perder significaba casi la eliminación. Palestina parece destinada a perder todos los partidos y Japón es la favorita, así que una derrota era letal. Y el miedo presidió los primeros 45 minutos pese a la lucha eterna de un Mahmoud colosal cuando se viste con la camiseta de la selección. Suya fue una gran ocasión a los 16 minutos, cuando creó complicidades con Kasim, como no.

Jordania, con contras y pinchazos a los rivales puntuales, no pudo conquistar el control de la pelota, aunque tampoco pareció sentirse incómoda por ello. Alaa Abdul-Zahra y Amjad Kalaf se asentaron en el centro del campo y con ellos mandando, Irak, mandó.

En el segundo tiempo, las cosas se animaron un poco. Jordania casi marcó después de un error del defensa Ibrahim. Mohammed Mustafa lo intentó después para los jordanos, pero justo cuando parecía que Jordania se despertaba, llegó el gol de Kasim. Y siete minutos más tarde, el defensa jordano Anas Bani Yaseen fue expulsado. Irak maduró el partido, escondió la pelota y evitó sustos de última hora, creando alguna ocasión que podría haber significado el 2-0, como un cabezazo de Abdul-Zahra, parado por el malcarado Shafi. “Afrontamos el partido como una final. Era una final y la ganamos”, dijo Kasim, elegido hombre del partido.

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Foto de portada:  Doha Stadium Plus Qatar

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