México somete a Cuba en su debut y presenta su candidatura al título

Vela-México-Focus

La superioridad de México ante Cuba en su debut en la Copa Oro 2015 fue numérica y cromática en la grada y dogmática en el césped del Soldier Field de Chicago. Ya anticipaba el seleccionador mexicano Miguel Herrera, desde el 2013 en el banquillo de El Tri, que el esquema táctico habitual sufriría variaciones. “Poner a más gente de toque en media cancha, en este torneo, nos puede ser beneficioso” advertía el DT de México para justificar la nueva defensa de cuatro jugadores y no cinco como empleó en el pasado Mundial de Brasil o en la reciente Copa América. Indudablemente el “Piojo” Herrera acertó con su decisión y logró que sus jugadores se encontraran perfectamente cómodos durante los noventa minutos de juego.

La noticia de que Keilen García había desertado de Cuba apenas dos días antes del debut de la misma en la Copa Oro y que otros 6 jugadores más el seleccionador Raúl Gonzales no habían podido llegar a tiempo a la concentración por problemas burocráticos con el visado perjudicó mucho el ambiente de un vestuario que apenas tenía 5 jugadores en el banquillo durante el partido.

Miguel Layún y Paul Aguilar actuaron como laterales y pese a que con el nuevo dibujo tendrían solamente a dos hombres a sus espaldas en defensa y no a tres, las internadas de ambos se sucedieron una tras otra, como si su rol continuara siendo el de carrileros -algo que apetece ver en los próximos partidos si se repite con tanta frecuencia-. El futbolista del Watford se exhibió por banda izquierda, formando una peligrosísima sociedad con Andrés Guardado, que se presupone de lo más excitante de esta selección y posiblemente de la Copa Oro 2015. Al suprimir a un defensor el poderío mexicano en el centro del campo sometía a los cubanos, incapaces de controlar los ataques del rival con una línea de cinco y otra de cuatro bien juntas. Jonathan dos Santos y Antonio Ríos empezaron en la sala de máquinas, con el capitán Guardado por la izquierda y Héctor Herrera algo caído a la derecha -fuera de su posición natural aunque el futbolista del FC Porto siempre acaba influyendo en el juego de su equipo, haciendo circular el esférico con rapidez-.

En la punta de ataque no nos sorprendió Miguel Herrera: tras la lesión de Javier “Chicharito” Hernández hace apenas unos días, Carlos Vela fue su sustituto y acompañó a Oribe Peralta, autor de un hat-trick y aunque resulte ridículo pudo haber convertido, por lo menos, dos goles más. Pero las especialidades del delantero de América de México son, sobre todo, los movimientos sin balón y jugar rápido de espaldas a la porteria fijando a los centrales. En cambio Carlos Vela destaca no solo por su velocidad y capacidad de desmarque sino que también es un fantástico definidor y asiste con la clase de los mediapuntas. Es por eso que la dupla atacante mexicana que forman ambos es posiblemente la más mortífera del torneo.

El primer tanto de los seis que acabaría marcando el combinado mexicano llegó tras varios remates dentro del área. Un defensor acababa de salvar el balón en la línea de arco tras un disparo ajustado de Guardado pero el balón no se alejó del área y lo aprovechó Peralta para marcar la primera de sus tres dianas. Apenas habían transcurrido cinco minutos desde el primer gol y la grada ya festejaba el segundo: un mal rechace dentro del área cubana y la poca fortaleza física en la defensa de Cuba habilitaron a Carlos Vela para definir a placer ante la incapacidad del arquero Diosvelis Guerra, que suplía la ausencia del joven portero titular Sandy Sánchez, expulsado en la vuelta de la eliminatoria de clasificación al Mundial de 2018 ante Curaçao, donde cayeron eliminados por el factor de goles en campo contrario hace apenas un mes.

La sensación tras la primera media hora de juego era que por muchos jugadores que acumulara Cuba en los alrededores de su área los mexicanos encontraban espacios con suma facilidad. Cuando los cubanos se hacían con el cuero no se sucedían más de tres pases y solo algunas carreras del guantanamero Alberto Gómez lograban poner tregua durante escasos minutos a la masacre de disparos y ocasiones de gol de los aztecas. Oribe Peralta erró un remate de cabeza que se le fue demasiado cruzado y un mano a mano con el arquero clarísimo tras un buen centro de Layún desde la izquierda, aunque se acabó quitando la losa al finalizar una gran jugada de combinación por la derecha, con un buen Dos Santos jugándola al primer toque.

Ochoa México - jrsnchzhrs

Ochoa. Foto: jrsnchzhrs.

Un minuto antes del final del primer tiempo llegó el 4 a 0 a cargo de Andrés Guardado. El extremo zurdo se ha convertido con el paso de las temporadas y a base de experiencia en uno de los pilares de la selección mexicana, además de ser el capitán. Guardado, que viene de ganar la Eredivisie con el PSV, remató sin oposición un gran centro picado de Antonio Ríos Martínez.

México se fue al vestuario con los deberes hechos, sabiendo que si su puntería de cara a puerta hubiera sido más eficaz podríamos estar hablando de un marcador bastante más abultado. Los centrales mexicanos Maza Rodríguez y Diego Reyes colocaron la línea defensiva en el centro del campo y a medida que el equipo se hacía fuerte reculaban unos pasitos su posición para hacer el campo más grande y obligar a sus rivales a correr aún más detrás del balón.

“A pesar de haber sido seis nos vamos un poco con el sabor de que pudieron haber sido 10, que pudieron haber sido 12. También es una forma de respetar al rival, tomarlo con toda la seriedad posible” explicó el capitán Andrés Guardado al finalizar el encuentro.

La variación más significativa del segundo tiempo llegó con la sustitución de un hermano Dos Santos por el otro. Jonathan se había dolido de un golpe ya en la primera parte y la sustitución permitió a Héctor Herrera pasar a la medular y Giovani tomó la banda derecha y empezó a desequilibrar. De hecho, los dos goles restantes llevarían su seña de identidad: asistió a Peralta desde dentro del área cuando apenas llevaba cinco minutos en el campo, permitiendo al ariete de 31 años convertirse en el primer pichichi del torneo. Finalmente uno de los muchos centros desde el lateral que Miguel Layún había filtrado durante todo el partido encontró un rematador, Giovani dos Santos, que desde una posición un tanto polémica marcó su primer gol en el campeonato y dejó más que detallada la candidatura de México en esta competición -sin duda uno de los mayores favoritos por realidad e historia-: han ganado 6 de las últimas 12 ediciones de la Copa de Oro.

México empieza el torneo con mucha seriedad y evidenciando sus preferencias entre la Copa América que organiza la CONMEBOL y la ya mencionada Copa Oro gestionada por la CONCACAF (conferencia de la que forman parte por lo que ganando la Copa Oro 2015 optarían a acceder a la Copa Confederaciones 2017 con una eliminatoria contra la selección de Estados Unidos, algo que de ganar la Copa América 2015 no habría pasado).

Foto de portada: Focus Images Ltd.

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