Mucho por mejorar

Corea del Sur perdió la final contra Japón. Foto:  Republic of Korea.

Cuando programé el despertador para que sonara antes de las 6 de la mañana, me hice varias preguntas. ¿Realizan este sacrificio los asiáticos en casi cada gran torneo continental, cuando los horarios suelen estar pensados para el público europeo y americano? ¿Se levantará algún surcoreano a las 5 de la mañana para ver un partido de la Copa América? ¿Y trasnochará un omaní cada día de Eurocopa? El caso es que me tocaba levantarme pronto y despertarme a tiempo para ver el debut de Corea del Sur. No fue una mala decisión, pues al equipo favorito le costó mucho derrotar a Omán, que se mantuvo viva en la contienda hasta el pitido final.

Omán esperó. Replegada en un conservador conservador 5-4-1, se defendió muy bien. El equipo dirigido por Paul Le Guen se mostró sólido y solidario sin balón y dificultó el juego surcoreano. El favorito tenía la pelota y llevaba la iniciativa, como se esperaba, pero le costaba horrores progresar a partir de la línea del centro del campo. Ki Seung-Yong, eje del juego surcoreano, tuvo más éxito cuando sorprendió con pases más largos a la espalda de la zaga rival. Así, Son Heung-Min bajó un magnífico envío del centrocampista del Swansea  y disparó al larguero. Sin embargo, fueron acciones aisladas las que rompieron la zaga de Omán, que tampoco renunció a salir al contraataque. Lo intentó a través de Qasim Said, profundo en los primeros compases pese a partir desde la banda izquierda.

Corea del Sur vs Away team - Football tactics and formations

Formaciones después de la lesión de Kim Chang-Soo (entró Cha Du-Ri)

El único resquicio en Omán parecía su banda derecha, por donde el central de ese flanco, Salam Al Mukhaini, tuvo que hacer más coberturas de la cuenta. Aun así, Son apenas apareció por ese costado y no exigió tanto como se podía pensar en un inicio al carrilero Ibrahim Saleh. Aunque, por insistencia y calidad, Corea del Sur terminó creando 5 ocasiones claras en la primera mitad, cada vez más peligrosas según se acercaba el descanso. Primero en un saque de banda que casi termina en gol en propia puerta de un central omaní y después en un disparo de falta de Son. Ambas oportunidades fueron desbaratadas por Ali Al-Habsi, que sin embargo erró en la acción del 1-0.

El tanto surcoreano llegó justo antes del descanso y nació en una pérdida de Omán en el centro del campo. Lee Chung-Yong ralentizó el contraataque y le pasó el balón demasiado tarde a Koo Ja-Cheol, pero el mediapunta del Mainz aún tuvo tiempo para conducir y disparar a portería. No obstante, Al-Habsi concedió una segunda oportunidad, pues despejó el balón hacia la posición donde se encontraba Cho Young-Cheol. El delantero titular de Uli Stielike no lo desaprovechó. El tanto refleja el perfil de jugada que hace más peligrosa a Corea del Sur, cuando le dejan un poco de espacio para correr y castigar al adversario con la velocidad de sus atacantes y la calidad de varios de sus centrocampistas para filtrar pases entre líneas.

Wigan Al Habsi Omán Focus

Al Habsi alternó buenas paradas y errores bajo palos. Foto: Focus Images Ltd.

La segunda mitad fue algo más cómoda para Corea del Sur, que monopolizó la posesión sin la necesidad de buscar otro tanto. Omán no podía esperar eternamente a que los hombres de Stielike se desesperaran, pues ahora les tocaba a ellos asumir algunos riesgos. No obstante, a Omán le costó bastante recuperar el balón en este tramo de partido y, aunque Corea del Sur no profundizaba ni generaba peligro con frecuencia, controló el choque a su antojo. Además, Omán se iba desgastando mientras corría tras el balón. Pero poco a poco se fueron torciendo los acontecimientos. Se lesionó Lee Chung-Yong y Corea no aprovechó diversas oportunidades para sentenciar el choque al contraataque. Y Omán estuvo cerca de hacérselo pagar al favorito. Se animó Ibrahim Saleh por la banda derecha, pisó el área rival con peligro un par de veces y ya en el tiempo de descuento, casi en el último suspiro, Al-Hosni estuvo cerca de arruinar todas las crónicas, pues cabeceó al larguero a la salida de un córner. Para ser más precisos, remató contra el portero Kim Jin-Hyeon, que desvió el esférico a la madera.

Un empate no habría sido injusto, pues Omán se vació y dificultó mucho el juego ofensivo de un rival técnicamente superior. A Corea del Sur le falta mucho todavía para convencer más allá de los tres puntos sumados, que es uno de los objetivos que ha marcado Uli Stielike de cara a esta Copa de Asia: trascender los resultados del equipo. Seguramente Corea del Sur podrá exhibir sus mejores cualidades cuando le toque competir contra equipos de entidad que asuman más riesgos, bloques que no sean tan conservadores como Omán. Ahí se destapan sus carencias ofensivas. Pero, al mismo tiempo, la selección árabe se acercó con peligro sin necesidad de construir grandes jugadas. La zaga surcoreana no se mostró especialmente segura y en ocasiones entró en pánico cuando el balón sobrevolaba su área. La lista de tareas pendientes de la libreta de Stielike, pese a superar el primer obstáculo, es larga. Muy larga. Aunque tiene dos partidos más, y seguramente tres, para irse despertando.

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Foto de portada: Republic of Korea

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