Nigeria no tiene piedad

Nigeria sub-17 -  Timmey O'Toole

La fortuna sonrió a Mali cuando sobrevivió a los primeros 20 minutos de partido. A diferencia de la mayoría de rivales de Nigeria a lo largo del Mundial, la selección maliense saldó el tramo inicial del encuentro sin encajar ningún gol a pesar de sufrir como nunca antes en el torneo. Pasados 180 segundos Mali ya había sobrevivido a un penalty ejecutado por Ebere y su posterior rechazo, detenido primero por Samuel Diarra y repelido el cabezazo posterior por el larguero instantes más tarde. Nigeria fue muy superior en los primeros compases, incomodó el juego de Mali en el centro del campo con intensidad, mayor presencia física y unas notables vigilancias defensivas y obligó al vigente campeón de África a rifar balones en largo para sus delantero Boubacar, que es más rápido en carrera que fuerte en el juego aéreo. Nwakali barría, Enogela llevaba el balón al campo rival y Osimhen caía a bandas buscando sacar a los centrales del área y provocar el pánico en la zaga maliense.

Sin embargo, Mali se mantuvo viva gracias al partido de su portero Diarra y a las constantes correcciones de la exuberante pareja de centrales, sobre todo en el caso de Mamadou Fofana que ató bastante bien a Osimhen, la gran amenaza de Nigeria en la delantera. Poco a poco Mali se hizo con el control del esférico, inquietó con cuentagotas gracias a la profundidad de sus laterales y la personalidad de Aly Malle, que agarró el esférico e intentó superar a varios adversarios para acercarse al área nigeriana. Frenó la sangría y controló la pelota, pero no hizo sufrir a Nigeria.

Planteamientos iniciales

Nigeria vs Mali - Football tactics and formations

En cambio, el arranque del segundo tiempo de Nigeria fue demoledor. En casi todos los partidos, el primer gol de la selección de Amunike ha venido acompañado de un segundo. En el peor de los casos a lo largo de las cuatro eliminatorias, el segundo tanto nigeriano llegó apenas diez minutos después de abrir la lata. Mali no fue una excepción. Las intervenciones de Diarra y la ayuda del poste ayudaron a posponer el 0-1 en los primeros minutos de la segunda parte, pero finalmente Osimhen logró fusilar al arquero maliense en el minuto 56 y apenas 180 segundos más tarde Bamgboye sentenció el choque en un contragolpe iniciado por un saque impreciso del portero Diarra, demasiado ansioso por poner la pelota en juego. Con su gol, Victor Osimhen rompió un récord histórico anotó en todos los partidos de la competición hasta alcanzar las 10 dianas, registro que nadie había alcanzado en un Mundial sub-17. Nigeria salió del descanso con la idea de arrasar y aplastar a su rival por pura insistencia con el objetivo de minimizar el peso de la fortuna. Generó tantas ocasiones que incluso el resultado era corto a la hora de partido.

El extremo nigeriano Bamgboye se perderá la semifinal por sanción. Foto: MarcadorInt/T.Martínez.
El extremo nigeriano Bamgboye sentenció con el 0-2. Pertenece a Aspire. Foto: MarcadorInt/T.Martínez.

Mali bajó los brazos con el segundo tanto y Nigeria se proclamó campeona del Mundial sub-17 por quinta vez, la segunda consecutiva después de alzar el título en 2013. Más allá de su superioridad física ante la mayoría de rivales que le permitió ganar con solvencia todos sus partidos excepto el tercero de la fase de grupos ante Croacia (con la primera plaza ya garantizada), Nigeria demostró una serie de virtudes que pueden llevar a varios de sus jugadores a seguir progresando. Akpan Udoh respondió bien entre palos siempre que se le exigió, Ejike Ikwu estuvo muy atento en la cobertura defensiva desde el eje de la zaga y Kelechi Nwakali aunó presencia física con criterio a la hora de mover el esférico y una más que notable lectura defensiva para guardar la posición y atajar contragolpes cuando su selección lo necesitó. Arriba fueron especialmente desequilibrantes Funsho Bamgboye y Samuel Chukwueze en los flancos a pesar de que su toma de decisiones es mejorable y sufrirán para regatear con tanta facilidad en categorías superiores. Y, por supuesto, Osimhen se hinchó a marcar goles aun cayendo a menudo a banda, su zona preferida para arrancar en dirección al arco contrario. Argumentos más que suficientes para ser el mejor equipo del torneo, aunque el camino que deben recorrer estos futbolistas para convertirse en futbolistas profesionales de cierto nivel todavía es muy largo. Este es un (prometedor) primer paso, aunque muchos no han llegado nunca a lo que apuntaron en un Mundial sub-17.

Foto de portada: Timmey O’Toole

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