Partido Polish Boyfriend: el derbi del gas en la cúspide del fútbol ruso

Zenit Zhirkov Focus

En la ciudad de Oremburgo, el destino está escrito en los cielos y en la tierra. Históricamente, esta ciudad, en el imaginario ruso, era sinónimo de volar. Durante los años de la Unión Soviética la ciudad fue bautizada con el nombre de Chkálov en honor al piloto de aviones Valeri Chkálov, un valiente que, en aviones en ocasiones precarios, cruzaba grandes distancias. Su vuelo más famoso fue entre Moscú y Vancouver, en Canadá, sin escalas, sobrevolando los hielos árticos. En una era en la que la aviación se convirtió en una de las obsesiones de Stalin (su hijo fue piloto, por ejemplo), Chkálov se convirtió en uno de los soviéticos más célebres. Falleció en un accidente en 1938 y la ciudad de Oremburgo fue bautizada con su nombre justo entonces. Y así fue hasta 1957.

Oremburgo había sido escogida como sede de la principal escuela de aviadores de la URSS. Las condiciones climáticas eran ideales y se encontraba lejos de las fronteras para estar protegida, aunque a la vez bien situada a mitad de camino entre Europa y Asia. Aquí, por ejemplo, aprendieron a volar los primeros cosmonautas, como Yuri Gagarin. Durante años, la ciudad fue en parte famosa por ello, por su academia de vuelo, donde aprendían el oficio los futuros héroes del país. Y así, mirando al cielo, muchos ignoraban que el verdadero tesoro se escondía debajo de sus pies. En la década de los años 60, un grupo de ingenieros descubrió las primeras reservas de gas en la zona. Y con el tiempo, descubrieron que la región de Oremburgo tiene algunos de los campos de gas más grandes de Rusia. Este febrero se descubrió uno más con más de 11 toneladas de gas listo para ser enviado a todos los rincones del país. O del extranjero, pues el gas ruso también se exporta y genera grandes beneficios. Y todo, operado por la empresa Gazprom.

Por eso, hoy hablar de Oremburgo es hablar de Gazprom, empresa que da trabajo a millares de ciudadanos de Oremburgo. La relación de la empresa con la ciudad es muy fuerte, hasta el punto que ha pagado una universidad, obras públicas, carreteras y ha comprado los equipos locales de hockey sobre hielo y de fútbol. Esta temporada, por segunda vez, el FC Oremburgo juega en Primera. El club propiedad de Gazprom se enfrenta en esta jornada con el FC Zenit de San Petersburgo. El club propiedad de… Gazprom. O sea, el derbi del gas.

Domingo 15 de septiembre, 13:00h, Oremburgo-Zenit

Gazprom es el mayor extractor de gas natural del mundo, pues controla el 15% de las reservas mundiales de gas. La empresa nació sobre la base del sistema soviético de extracción de gas y en los años 90, cuando empresarios y personas con poco respeto por las leyes privatizaban todo lo que podían mientras la URSS se desplomaba, se convirtió en una empresa privada. Aunque con la llegada al poder de un tal Vladimir Putin el estado recuperó el control de Gazprom. Y a través de diferentes empresas estatales, el gobierno controla el 50,5% de sus acciones. Putin puso en la dirección de Gazprom a conocidos que con el tiempo llegaron lejos en política, como el primer ministro Dmitry Medvedev, y convirtió esta empresa en uno de sus caballos de batalla cuando entendió que, para ser fuertes, era mejor que los vecinos dependieran de tú, y no al revés. En vez de pedir préstamos a bancos occidentales, como sucedió en los primeros años después de la URSS, Moscú empezó a vender sus recursos naturales. Ellos tenían gas. Los demás, no. Y el gas es necesario. Por eso Gazprom no podía estar en manos privadas.

La marca Gapzrom se ha convertido en uno de los grandes actores en el fútbol ruso. Y europeo en general, patrocinando la Champions, por ejemplo. O patrocinando clubes como el Schalke 04 o el Estrella Roja de Belgrado. En 1999, el presidente de Gazprom, Petr Rodionov, anunció un acuerdo para patrocinar al Zenit de San Petersburgo. Rodionov, que entonces también era el Ministro de Energía de Rusia, se mostró muy satisfecho ya que él mismo se declaraba hincha de ese equipo que sólo había ganado hasta entonces una liga, en 1984. La noticia no despertó demasiado interés porque era la primera vez que Gazprom realizaba una inversión importante en el mundo del fútbol. En 2005, el banco Gazprombanck compró la mayor parte de las acciones del club y se convirtió en su propietario. Como el nombre indica, el propietario es Gazprom. Tres años después, el Zenit ganó la UEFA. Y ha ganado muchos títulos. Además, tiene un nuevo estadio, pagado en parte por el estado con motivo del Mundial, en parte por Gazprom. Esto, con un tal Aleksey Miller presidiendo Gazpromback. Miller era entonces vicepresidente de la Federación rusa de fútbol, Director general de Gazprom y amigo de juventud de Putin. El gobierno de Putin, formado por un grupo de gente que salió de San Petersburgo, siempre ha cuidado su ciudad. Y el Zenit fue elegido para que Gazprom entrara en el fútbol fuerte y rompiera con el dominio de los clubes de Moscú.

General view of the stadium before the 2018 FIFA World Cup 3rd/4th Play Off match at St Petersburg Stadium, St Petersburg Picture by Paul Chesterton/Focus Images Ltd +44 7904 640267 14/07/2018
El Zenit renovó su estadio de cara al Mundial. Foto: Focus Images Ltd.

Gazprom es un imperio asociado al gobierno. Por eso debe dar buena imagen y ser sinónimo del poder del Kremlin. Y de su voluntad de cuidar a la gente. Gazprom controla centenares de otras empresas, como el citado Gazprombanck, televisiones, empresas de construcción, periódicos, minas o aeropuertos. Y muchos equipos deportivos, patrocinando torneos o equipos de hockey sobre hielo. Para unir su nombre a las ciudades donde se encuentran las sedes de Gazprom destinadas a la extracción de gas, patrocina equipos de fútbol, como el Volgar de Astrakán o el Sajalín de Yuzhno-Sakhalinsk. Este último equipo es el club profesional situado más al este del fútbol europeo, en la isla de Sajalín, encima de Japón. Cómo no, el acuerdo de patrocinio del equipo local llegó poco después de la compra del 50% de la empresa que gestiona la extracción del gas de Sajalín. Entre 1988 y 2010 llegó a existir un equipo con el nombre de Gazprom: el FC Soyuz-Gazprom de Izhevsk, población ubicada en los Urales donde hay una importante presencia de la empresa. En 2010, este club desapareció y nació otro, el Zenit de Izhevsk, que mantiene un acuerdo de colaboración con el Zenit de San Petersburgo. Pactado gracias a la gestión de Gazprom.

Aunque una cosa son los patrocinios. Y otra, ser propietario. Sería el caso del Oremburgo. Con el dinero de Gazprom, el club ascendió a primera hace dos temporadas, aunque bajó después de una dramática promoción contra el SKA Khabarovsk, eliminatoria que acabó en los penaltis. Después de un año en Segunda, el club ha vuelto con un proyecto destinado a no sufrir. Y en las primeras jornadas, llegó a compartir liderato con el Zenit. Entrenados por el experimentado Vladimir Fedotov, han fichado jugadores interesantes como el portero Dovbnya, o Shakov, del Tosno, club que sufrió una bancarrota después de ganar la copa. Y esa es una de las claves de este club. En unos años en los que diferentes clubes han sufrido problemas de dinero, el Oremburgo tiene el respaldo de Gazprom, aunque oficialmente no sea el propietario. ¿Y eso?

Las normas de la Liga rusa, y de la UEFA, no permiten que una empresa sea propietaria de dos clubes en la misma división. Hace dos temporadas, cuando el Oremburgo ascendió, eso provocó un problema. La decisión tomada fue modificar el nombre del club, que dejó de ser FC Gazovik Oremburgo para ser el FC Oremburgo, y que las acciones de Gazprom pasaran a una empresa nueva que tiene un acuerdo de patrocinio con… Gazprom. O sea, una trama legal que permite que dos clubes de Gazprom se enfrenten en la liga, tal como dos clubes de Red Bull se enfrentarán en la Europa League (el RB Leipzig y el RB Salzburgo). Cuando todo el mundo sabe que la misma mano controla las dos cunas.

El dinero de Gazprom ha permitido armar un buen equipo que ganó sus primeros tres partidos de liga. Uno de ellos contra el vigente campeón, el Lokomotiv de Moscú. Ahora llega el duelo con el Zenit. De momento, esos rumores que decían que el Oremburgo sería como un filial del Zenit no se han cumplido y los equipos siguen caminos diferentes. Para el Zenit es un test exigente porque este año necesita ganar la liga como sea. Ya son tres años sin alzar el título, con un trofeo en las últimas seis temporadas. Demasiado poco cuando tienes tantos recursos. En estos 6 años, la liga se ha quedado en Moscú en 5 ocasiones, así que el Zenit quiere ser campeón y volver a la Champions, pues la última temporada, con Roberto Mancini, el equipo ni siquiera se clasificó. Por eso ha optado por la cabeza, en vez de la cartera, fichando un buen entrenador local, el exjugador Sergey Semak, que ha puesto orden a un equipo que lidera la tabla. Además, ha llegado el barcelonés Javier Ribalta para dirigir la parcela deportiva, aportando su experiencia después de años en la Serie A, especialmente en la Juventus. Con Ribalta ha llegado Marchisio para dar experiencia a un centro del campo con muchos recursos. Y todo, con Artem Dzyuba en ataque. Cedido al Tula la última temporada, el gran héroe del Mundial es titular en un Zenit que pisa fuerte. Para demostrar que quiere la liga, está dispuesto a sacar del terreno de juego a su hermano pequeño, este Oremburgo que quiere soñar con ver fútbol europeo en una ciudad con una curiosidad: la divide un río. A un lado del río, la ciudad es Europa. En la otra, ya es Asia. Y en medio, el río y el gas. Ese gas que ha permitido que este club esté entre los mejores de Rusia.

Artem Dzyuba transformó el penalti del empate y dio pie al inicio de un nuevo partido.
Artem Dzyuba, titular con Rusia en el Mundial, es un jugador importante en el Zenit. Foto: Focus Images Ltd.
Foto de portada: Focus Images Ltd.

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5 comments

Estos articulos están muy bien y son muy interesantes, pero estarían aún mejor si se repasaran: el excesivo uso de la conjunción copulativa (y) en lugar de asimismo, así como, etc.; poner arriba de Japón en lugar de “al norte de Japón”…..Son cosas que deslucen estos interesantes escritos.

Estoy de acuerdo. Supongo que en esos pequeños detalles se nota que Toni está más acostumbrado a escribir en catalán. Hay una frase “era mejor que los vecinos dependieran de tú”, que, sin saber yo catalán, diría que es una traducción directa, y queda raro. No obstante, las historias detrás de estos textos son maravillosas y muy interesantes siempre.

Una gran historia otra vez más como de costumbre, aunque me entristecen estos monopolios de la empresa de turno controlando varios equipos y ligas que en mi opinión adulteran la competición. Una lástima los derroteros en los que nos está llevando el fútbol moderno.

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