Partido Polish Boyfriend: Dos gigantes alemanes jugando una promoción en Cuarta

General Views of the Allianz Arena, Munich.
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11/03/2014

Este año, los diferentes grupos de la liga Regional alemana han sido dominado por equipos gigantes, comparados con sus rivales. Equipos como el Uerdingen (muchos lo recordarán de cuando se llamaba Bayer Uerdingen y llegó a unas semifinales europeas) o el Energie Cottbus, finalista de copa en 1997 y con algunos años en Primera. El grupo de Baviera lo ha ganado el Múnich 1860. El grupo del suroeste lo ha ganado el Saarbrücken. Los cincos campeones y el mejor segundo clasificado juegan ahora unos play-off y el ganador asciende. El Energie Cottbus jugará contra el Weiche Flensburg, equipo norteño de una ciudad más famosa por su balonmano. Y el Uerdingen contra el SV Waldhof Mannheim, equipo que jugó en la Bundesliga en los 80. O sea, todos excepto el Weiche han jugado en Primera. Y el duelo Múnich 1860-Saarbrücken es maravilloso. Un duelo entre dos equipos muy grandes, con una historia compleja y fascinante. En la ida ganó el Múnich 1860 por 2-3. Ahora toca la vuelta.

Este ha sido un año diferente en la capital de Baviera, en Múnich. El Bayern ha ganado la liga, cómo no. Como siempre. Y algunos de sus hinchas han visto dos victorias en el derbi contra el otro equipo de la ciudad, el Múnich 1860. Aunque han sido derbis sorprendentes, pues por primera vez el Múnich 1860 ha sido derrotado en dos ocasiones, tanto en el partido de ida como ese de vuelta, por el filial del Bayern. El Múnich 1860, un club muy grande que durante décadas fue más importante que el Bayern, ha jugado en la Regionaliga, la cuarta división, después de un doble descenso muy duro. Aunque ha ganado el grupo y ahora jugará el play-off final con el Saarbrücken. Si llega el ascenso, las derrotas con el filial del Bayern se pueden olvidar un poco. Si pierden, tocará repetir derbis con el Bayern II.

Domingo 27 de mayo, 14:00h, 1860 Múnich-Saarbrücken

Un Bayern que, en su momento, se llegó a sentir inferior al Múnich 1860. Los leones, la mascota de este centenario club, llegaron a ser campeones de liga en 1966. Y campeones de Copa en 1942 y 1964, con una final perdida de la Recopa en 1965. Aunque han visto cómo paso a paso, año a año, el Bayern se comía parte de su terreno. Las raíces del club son una asociación de gimnasia fundada el 1848, cómo no, en un pub lleno de cerveza. Un gimnasio que en 1860 se estableció como entidad deportiva, dando así el nombre a un club que, entonces, no practicaba el fútbol. La sección de fútbol llegó en 1899, aunque durante sus primeros años se limitó a partidos entre sus socios.

En una ciudad como Múnich, una ciudad activa, la capital del antiguo Reino de Baviera, el Múnich 1860 era un club de clase alta, de las familias tradicionales bávaras, católicas. El Bayern, fundado en 1900, era un club más transversal, con católicos, protestantes y judíos. Un club más abierto, aunque durante muchos años menos exitoso que ese Múnich 1860 que mezclaba socios republicanos con otros aristocráticos, con un león como símbolo. En los años 20 y 30, era uno de los equipos más importantes de Alemania, aunque el Bayern también tenía un gran nivel. Eran esos años en que la liga alemana consistía de ligas regionales, con sistema de play-off entre los campeones y una gran final. Los equipos de Múnich luchaban contra un potente Núremberg (campeón de cinco ligas en los años 20), aunque poco a poco Múnich ganó peso. En 1931, el Múnich 1860 llegó a su primera gran final, perdida contra el Hertha de Berlín. En 1932, el Bayern llegó a la final. Y la ganó. El primer título de los leones llegó en 1942, una copa, justo en medio de la Segunda Guerra Mundial. Y es que el nazismo vio cómo el Bayern, club lleno de opositores, sufría. Presidente, entrenador y muchos socios del Bayern eran judíos o opositores, y escaparon o fueron asesinados. Buena parte de la masa social del Múnich 1860 se sumó al nazismo y se sintió victoriosa en esos años. Hasta 1944 y 1945, claro.

Picture by Ian Wadkins/Focus Images Ltd +44 7877 568959 30/08/2013 Franck Ribéry of FC Bayern Munich leads the crowd celebrations following FC Bayern Munich winning the European Super Cup match at Eden Arena, Prague.
Hubo una época en la que el Bayern se sentía más pequeño que el Múnich 1860. Foto: Focus Images Ltd.

En 1963, la Federación alemana finalmente creó la Bundesliga unida, aparcando el sistema de grupos regionales. Y el Múnich 1860 fue elegido entre los primeros debutantes en Primera. El Bayern acabó en segunda. Eran esos años en los que un joven hincha del 1860, que jugaba en un club formativo, decidió que no entraría a jugar en el club cuando se peleó en un torneo contra los juveniles del 1860. Después de esa pelea, decidió ir al Bayern: se llamaba Franz Beckenbauer. Y con él, llegaron Sepp Maier y Gerd Müller. Esos detalles que pueden alterar la historia. El Múnich 1860 no pudo fichar a jóvenes que eran hinchas de su club. Y estos acabaron entregando su vida a un Bayern que tardaría tres años en ascender a la primera categoría, mientras se producía la época de oro del 1860 Múnich, cuando el equipo ganó la Bundesliga en la temporada en 1966, la Copa en 1964 y disputó la final de la Recopa de Europa en 1965. Sin embargo, la entidad no pudo gestionar bien estos años de éxito, y pocos años después, en 1970, descendió a la segunda división. Y el Bayern se convirtió en un gigante.

El 1860 nunca más fue el mismo. El Bayern conectó con una sociedad que quería nuevos ídolos. Era un club moderno, con jugadores de moda con peinados a la moda. El Bayern era el futuro y acertó en sus decisiones. El 1860 siguió atado a un pasado altivo y en 1982 llegaron a caer a la quinta división en un descenso por deudas. Después pudo recuperar categorías paso a paso, hasta el retorno a la Bundesliga en 1994. Fueron años alegres, jugando la UEFA y en 1999/2000, una cuarta posición permitió a los leones jugar la previa de la Champions (la perdieron con el Leeds, otro gigante ahora en Segunda). Con Werner Lorant en el banquillo, el 1860 fue capaz de ganar los dos derbis al Bayern, que ganaría la liga, cómo no. Aunque en 2001, el Bayern les metió un 0-5, Lorant perdió el cargo y en 2004 llegó el descenso en medio de deudas.

Franz Beckenbauer, Uli Hoenes and Karl Hopfner during the German DFB Cup Final at Olympiastadion Berlin. Picture by EXPA Pictures/Focus Images Ltd 07814482222 21/05/2016 ***UK & IRELAND ONLY*** EXPA-EIB-160521-0058.jpg
Franz Beckenbauer (izquierda) era hincha del 1860 Múnich, pero terminó siendo una leyenda del Bayern. Foto: Focus Images Ltd.

Además, justo antes del Mundial del 2006, el Múnich 1860 abandonó su estadio para compartir campo con el Bayern Múnich en el Allianz Arena. Cuando jugaba el Bayern, el estadio se iluminaba de rojo. Con el Múnich 1860, de azul. Aunque el Bayern no tardó en comprar al Múnich 1860 su parte del estadio, pues los leones tenían deudas y aceptaron ceder su derecho a poseer este estadio a cambio de 25 millones de euros. En esos años llegó al club un empresario jordano con negocios en Alemania, Hasan Ismaik. Con el club a un paso de desaparecer, compró el 60% de las acciones y evitó la disolución, aunque le tocó aceptar tener solamente el 49% de derecho a voto en las asambleas, pues en Alemania funciona la norma 50+1 que no permite a nadie controlar más del 50% de las acciones de un club.

Finalmente, la temporada 2016-17, el equipo acabó jugando la promoción para evitar el descenso a tercera contra el Jahn Regensburg. En la ida empató 1-1 fuera, aunque en la vuelta perdieron por 0-2 en un partido que acabó con incidentes en las gradas. El descenso fue un mazazo, pues las deudas del club provocaron un doble descenso: de Segunda a Cuarta porque no pudo pagar la licencia profesional, necesaria en una Tercera División de grupo único. El verano de 2017 fue largo, pues Hasan Ismaik dijo que no podía poner más dinero ya que los otros accionistas y los socios no estaban listos para asumir la renovación de la estructura de la entidad. Ismaik incluso llegó a presentar una denuncia contra la norma 50+1, perdido en guerras con la federación mientras la hinchada no lo podía ni ver. Ismaik incluso amenazó con llegar al Tribunal de la Haya, afirmando que la norma 50+1 atenta contra la libertad de mercado, aunque la realidad fue que se gastó más de 70 millones de euros en fichajes. En ocasiones, sin sentido.

General View of the Allianz Arena at dusk during the UEFA Champions League match at Allianz Arena, Munich Picture by Yannis Halas/Focus Images Ltd +353 8725 82019 15/02/2017
Bayern y 1860 Múnich han compartido estadio durante varios años. Foto: Focus Images Ltd.

Obligado a jugar en cuarta, y con todos los equipos de fútbol base perdiendo también una categoría, el club buscó empezar otra vez en su vieja casa, abandonando el Allianz y jugando en el viejo estadio de siempre, el Grünwalder, con capacidad para 12.000 espectadores. Sin el dinero jordano, el club tuvo que capear la deuda añadida por los descensos, de cerca de 5,5 millones de euros. Una situación curiosa, pues los socios no se largaron, los patrocinadores tampoco y la asamblea eligió una directiva que ha garantizado el futuro del club. Directiva elegida con el 51% de los votos. O sea, todos excepto los votos de un Ismaik que quiere vender sus acciones mientras lucha contra la normal 50+1 sin suerte.

El Múnich 1860, pues, se ha unido en su viejo campo, con su gente fiel, y ahora se encuentra con un Saarbrücken convertido en otro símbolo de una afición que resiste, pese a todo. El Saarbrücken fue un equipo muy digno, aunque una crisis económica provocó el descenso administrativo a la quinta división en 1995, cuando acababa de descender de la Bundesliga a Segunda. Su última temporada en Primera fue en 1994. Ha llovido. El equipo de la ciudad más grande de la región del Sarre sufrió descensos en 2006 y 2007, viviendo las últimas temporadas entre Tercera y Cuarta. El Sarre es diferente porque se trata de una de esas regiones disputadas entre Francia y Alemania, como Alsacia y Lorena. Estas regiones ahora forman parte de Francia, aunque Alemania ha controlado la zona durante determinados momentos y clubes como el Estrasburgo o el Metz jugaron federados en Alemania durante los años 40. En el caso del Sarre, ahora es alemán, aunque fue francés. Las zonas de frontera como ésta pasaron de mano en mano durante siglos. Esta inestabilidad le ha dado a la región una personalidad propia. E incluso provocó que el Sarre fuera una isla más o menos independiente: entre 1950 y 1956 la selección del Sarre fue oficial y luchó por jugar el Mundial de 1954 precisamente contra el estado al que pertenece este territorio hoy en día, Alemania. El partido clave lo perdió por 1-3.

Zona industrial rica en materias primas, después de la Primera Guerra Mundial quedó bajo gobierno de la Sociedad de Naciones pero fue administrada por Francia por un periodo de 15 años. Alemania había perdido la guerra y Francia quería dejar al enemigo sin una zona clave. Pero en 1935, el 90% de los habitantes votaron por unirse a la Alemania nazi. El sueño francés de controlar todas las tierras al occidente del río Rin se frustró. Después de la Segunda Guerra Mundial, más de lo mismo: Francia ocupó el Sarre y creó un protectorado con el compromiso de buscar una solución después de 12 años. La idea era intentar atraer la región, aunque la población se sentía alemana. Francia llegó a proponer en 1954 que el Sarre se convirtiera en un estado soberano y fuera sede de la capital de la futura Unión Europea, en un intento de alejarla de las manos alemanas, pero la población votó en contra. Así pues, Saarbrücken pudo llegar a ser lo que actualmente es Bruselas. Prefirió ser alemana.

Sea como sea, entre 1950 y 1956 fue un protectorado con su propia selección de fútbol y su representación en los Juegos Olímpicos del 1956. Su selección, reconocida por la FIFA, vivía sobre todo de los jugadores del FC Saarbrücken. Los clubes locales, en 1945, fueron refundados pues se ordenó clausurar las instituciones que habían trabajado con los nazis, como las entidades deportivas. Un cambio de nombre puntual y los equipos continuaron trabajando, aunque en el Sarre no podían competir más en las ligas alemanas. El Sarbrücken, subcampeón de la liga alemana en 1943, cuando perdió en Berlín por 3-0 con el Dresden, era el único equipo potente de la región y acabó inscrito en la segunda división francesa con el nombre afrancesado de FC Sarrebruck, por mediación de Gilbert Grandval, el alto comisionado francés en la zona. El Saarbrücken era un equipazo y se proclamó campeón con goleadas como un 10-1 al Rouen o un 9-0 al Valenciennes, superando en la clasificación al Girondins de Burdeos.

La victoria creó un problema mayúsculo a la Federación francesa. ¿Cómo dar plaza en primera a un equipo oficialmente extranjero? Su presidente, el famoso Jules Rimet, invitó al Saarbrücken a inscribirse en la Federación francesa, pero los otros clubs vetaron esta jugada y Rimet dimitió. El Saarbrücken se quedó sin liga en la que jugar. Con imaginación, la Federación del Sarre se inventó la ‘Copa Internacional del Saarland’ en 1949, un torneo amistoso jugado en Saarbrücken considerado por muchos como el antecesor de la Copa de Europa. El campeonato se disputó entre 1949 y 1952 con la presencia de equipos austríacos, franceses, belgas e incluso algún club americano como la Universidad Católica de Chile. En paralelo se creó también una liga amateur local, ganada por el FC Homburg en su primera temporada. El Saarbrücken, muy superior, jugó amistosos por todos sitios, goleando al Madrid en Chamartín, al Liverpool y ganando por 1-2 a una selección catalana formada por los mejores jugadores del Barça, el Espanyol y el Sabadell, en Les Corts. Tanta admiración despertaban que cuando se disputó la primera edición de la Copa de Europa en 1955 el Saarbrücken fue invitado. Ganó por 3-4 en San Siro al Milan, aunque quedó eliminado después de perder el partido de vuelta con los italianos por 1-4. Y eso pese a que en 1952 los equipos del Sarre fueron admitidos de vuelta a la estructura del fútbol alemán aunque, oficialmente, el Sarre era un estado diferente con su constitución propia.

La selección del Sarre, entrenada por Helmut Schön, quien llegaría a ser seleccionador campeón del mundo con la RFA, jugó las eliminatorias de clasificación del Mundial 1954, ganando 2-3 a Noruega y perdiendo, precisamente, contra la RFA. Igualmente, cuando la RFA acabó ganando ese Mundial, en el Sarre se celebró como una victoria propia, pues la gente se consideraba alemana. En 1957 la región se reincorporó al estado alemán. El Sarre pasó de ser un protectorado con constitución propia a ser un Land teutón. El último partido de la selección del Sarre fue una derrota en Amsterdam por 3-2 contra Holanda en un partido amistoso.

El fútbol del Sarre fue grande cuando la zona luchaba por su futuro, atrapada por las páginas de los libros de historia. Cuando la población pudo volver a ser alemana, como quería, los equipos empezaron a sufrir. El Saarbrücken ha jugado cinco años en la Bundesliga, la última vez en 1994. Ahora lucha por un ascenso a Tercera que permitiría, poco a poco, que el Sarre pueda gozar con su equipo más amado.

Foto de portada: Focus Images Ltd.

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1 comments

Inmenso artículo, del gran Toni Padilla!. Muchas gracias por enseñarnos Historia del Fútbol. No sabía la afición juvenil del mítico Franz Beckenbauer por el Munich1860. Ya demostró desde jóven ese orgullo y carácter tan suyo y tan del Bayern. Magnífico artículo!!

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