Partido Polish Boyfriend: Los húngaros que quieren llegar a la Europa League sin jugar la liga húngara

Podbrezova. Foto: Ingolf, bajo licencia Creative Commons 2.0.

Allí estaba Lászlo Köver, el portavoz del parlamento húngaro, con su bigote y una bufanda del DAC al cuello. Köver, fundador del partido Fidesz, que manda ahora en Hungría, no escondía sus preferencias en ese partido entre el DAC y el equipo más laureado de la liga. La presencia de Köver sorprendió, pues no asistía a un partido de la liga húngara. El partido se jugaba en Eslovaquia: era un DAC-Slovan de Bratislava.

Ver al portavoz del Parlamento Nacional de un país con la bufanda de un equipo de otra liga no es una imagen común. El Fidesz, partido de derechas populista, siempre ha incluido en su programa luchar por los derechos de los húngaros que viven fuera de las fronteras de Hungría. Se calcula que medio millón de ciudadanos eslovacos tienen el húngaro como lengua madre y se definen como húngaros, convirtiendo este pueblo en la principal minoría nacional dentro de Eslovaquia. Muchos de estos húngaros defienden que algunas zonas del sur de Eslovaquia, como los distritos de Komárno y Dunajská Streda, donde ellos son mayoría, deberían formar parte de Hungría y no de Eslovaquia.

Los partidos de fútbol del DAC, el equipo que representa a la minoría húngara del país, son peligrosos por la presencia de radicales nacionalistas húngaros de extrema derecha, aliados con los del Ferencváros de Budapest. Cuando el principal equipo de Eslovaquia, el Slovan, visita el estadio del DAC en Dunajská Streda, los radicales eslovacos suelen provocar altercados. Y precisamente Köver eligió esta temporada un DAC-Slovan para ir al campo, encendiendo los ánimos entre la afición del Slovan. Al inicio del partido, la hinchada local prendió botes de humo que formaron una coreografía con los colores de la bandera de Hungría, mientras que cantaban la canción “Nélküled”, una canción rockera que reivindica el derecho de los húngaros de recuperar sus tierras perdidas. Al final, el DAC ganó 1-0 y provocó el delirio en las gradas, pues el equipo tiene aspiraciones de jugar en Europa.

En ese partido, los hinchas locales empezaron a cantar canciones contra el Tratado de Trianon. Así es el fútbol: en un estadio en 2017 cánticos contra tratados de 1920. En ese tratado se decidieron las fronteras de Hungría. En 1918, al final de la Primera Guerra Mundial, sobre las cenizas del Imperio Austrohúngaro nacieron nuevos estados y algunos se quedaron con tierras que los húngaros consideraban suyas. Parte de la región de Transilvania pasó a manos rumanas, y la región de la Voivodina y Eslavonia fueron incorporadas por Yugoslavia. Hungría no lo aceptó y, en unos años caóticos, llegó al poder un gobierno comunista que fue derrotado por los rumanos. Los gobiernos occidentales finalmente pusieron al Almirante Horthy en el poder (un Almirante de la marina en un estado sin mar) y en Trianon, en 1920, acabaron de decidir la suerte de una Hungría derrotada: perdieron el resto de Transilvania y la nueva Checoslovaquia se quedó las tierras donde ahora viven los húngaros de Eslovaquia. En total, más de tres millones de húngaros quedaron fuera de su estado.

En estas regiones eslovacas, el DAC es el gran referente deportivo de los húngaros. El 75% de la población de la ciudad de Dunajská Streda, por ejemplo, se considera húngara. Fundado a inicios del siglo XX, el Club Atlético de Dunajská Streda (DAC) jugó en categorías inferiores en el estado checoslovaco con la excepción de los años 80, cuando llegó a Primera y ganó su único título, la copa checoslovaca contra el Sparta de Praga. La temporada 1987/88 jugaron la Recopa y la 1988/89 la UEFA, perdiendo con el Bayern. Con el fin de Checoslovaquia, el DAC quedó en la Primera División Eslovaca y se metió en la UEFA en la temporada 1993/94. Fue su última aparición europea: perdieron con el Casino Salzburg en el primer turno.

En la nueva liga eslovaca, el DAC aguantó en primera hasta 1998. Pese a un retorno en 1999, del año 2000 al 2007 jugó en Segunda, hasta que bajó a Tercera en 2007. Con violencia en las gradas, deudas y problemas, era un club roto, hasta que el empresario local Oszkár Világi, un abogado metido en política en un partido de la minoría húngara, propuso fusionar el DAC con el Senec, un club de Primera en bancarrota. En una buena operación, Világi consiguió que en tres semanas el DAC ascendiera de Tercera a Primera ocupando la plaza del Senec. Desde entonces el club solamente ha bajado una vez, aunque la temporada 2012/13 ascendió rápido. Su mejor resultado ha sido una séptima posición, aunque esta temporada lucha por ser cuarto. Y volver así a Europa por primera vez en 23 años. Con el dinero de Világi, quien mantiene buenas relaciones con el gobierno húngaro al otro lado de la frontera, el DAC ha modernizado su estadio y tiene tres jugadores con pasaporte magiar. Y de sus eslovacos, ocho tiene apellidos tan húngaros como Nagy o Nemeth.

El DAC, pues, vive su mejor temporada en décadas y ha derrotado al Slovan, una pequeña victoria para ellos. Ese día, la hinchada local quedó dividida sobre si debía abuchear o no al delantero del Slovan Tamás Priskin, pues Priskin es ciudadano eslovaco, aunque nacido en una familia húngara. Con 15 años, Priskin fichó por un club húngaro y decidió que quería ser internacional con Hungría, no con Eslovaquia. Eso no gustó en Bratislava, aunque luego Priskin aceptó fichar por el Slovan, donde algunos radicales no lo quisieron. Casos como el de Priskin explican el día a día de muchos ciudadanos eslovacos miembros de la comunidad húngara, una realidad con dos referentes. El Tratado de Trianon dividió familias y regiones húngaras. Y por eso, hoy en día tenemos un club eslovaco, el DAC, con banderas húngaras, que ficha jugadores nacidos en Hungría y con un entrenador nacido en Rumanía que también tiene pasaporte húngaro. Ya contamos en su momento la rivalidad Rumanía-Hungría, aún más fuerte que la de eslovacos y húngaros. El entrenador del DAC, Csaba László, nació en Transilvania, una región que era húngara hasta el Tratado de Trianon. Y donde aún viven muchos húngaros.

Domingo 14 de mayo, 14:20h, DAC-Podbrezova

Uno de los últimos obstáculos del DAC en su lucha por ir a Europa es el equipo que ocupa la tercera posición de forma sorprendente, el ŽP Sport Podbrezová, un club casi centenario, del 1920, que nunca llegó a la Primera División Checoslovaca y que, hasta hace poco, andaba por cuarta y por tercera. Podbrezová, situado justo en el centro del país, es una población pequeña de 4.000 habitantes. Un grupo de casas desperdigados alrededor de una fábrica de metales, especialmente de hierro y acero. La zona, hasta entonces rural, era rica en minerales y metales y en tiempos del Imperio austrohúngaro se levantó la fábrica más grande del Imperio encargada de construir especialmente los railes de los ferrocarriles. La fábrica creció y a finales del siglo XIX llegaron personas para trabajar, creando núcleos urbanos que se fusionaron creando esta población, obrera, gris. Bloques de edificios al lado de una fábrica gigante en medio de un valle verde. Y aquí nació el club, que en los últimos 20 años se ganó cierta fama como club formativo, pues algunos chicos de la región, como Kucka, salieron de equipo.

El Podbrezova es una de las revelaciones de la liga eslovaca. Foto cedida por Pablo Podio.
El Podbrezova es una de las revelaciones de la liga eslovaca. Foto cedida por Pablo Podio.

Pero el Podbrezová era una entidad modesta que no ascendió a Primera hasta 2009, y en plena temporada se retiró por falta de dinero. Volvió a Segunda y finalmente, en 2014, ascendió y si pudo defender la plaza en Primera gracias al dinero de Železiarne Podbrezová, la empresa heredera de la vieja fábrica de acero, convertida en una de las empresas más solventes y grandes de Eslovaquia. Casi toda la población vive de este empresa y disfruta con el club, que nunca antes ha jugado en Europa. El club de una fábrica y el club de los húngaros se juegan una de las dos plazas europeas con el Trencin y el Ruzomberok por medio. Caminos cruzados de dos equipos, dos ciudades, que en 100 años han formado parte de tres estados diferentes, aunque hablando lenguas diferentes.

Foto: Ingolf, bajo licencia Creative Commons 2.0.

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1 comments

Enésima lección de historia, sociología y política aplicada al fútbol. Conozco por amigos húngaros todo ese conflicto que narras y, en el fondo, es Europa en estado puro. Y Europa es fútbol. Apasionante artículo. Gracias, Toni 🙂

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