El enredo de Cavani

Edinson Cavani of Paris Saint-Germain during the UEFA Champions League match at the Estadio Santiago Bernabeu, Madrid
Picture by Marcos Calvo Mesa/Focus Images Ltd +34 654142934
03/11/2015

Arsène Wenger en estado puro. El Arsenal se presentó en París para encarar el compromiso a priori más exigente de cuantos debe afrontar en la fase de grupos de la Liga de Campeones con David Ospina como guardameta titular –Petr Cech se sentó en el banquillo por decisión técnica– y prescindiendo de un delantero centro al uso –Alexis Sánchez ejerció de referencia en punta–. En palabras del veterano técnico alsaciano antes de comenzar el encuentro, la medida concerniente a la portería se basó en un criterio puramente deportivo y relegar a la suplencia a Olivier Giroud y Lucas Pérez guardaba relación con las virtudes del rival: “El París Saint-Germain tiene una gran cantidad de centrocampistas de toque y a veces debes adaptarte a tu oponente”, analizó Wenger. A estas dos decisiones impactantes hay que sumar una tercera, no contar con Granit Xhaka de inicio en un escenario de semejante envergadura. Los gunners poblaron la zona ancha con Coquelin, Cazorla, Iwobi, Oxlade, Özil y los continuos apoyos de Alexis, pero tardaron menos de un minuto en caer en la trampa del PSG: un pletórico Serge Aurier descosió a Nacho Monreal, sirvió un centro medido a Cavani y el uruguayo no perdonó tras conectar un remate preciso con la cabeza.

Unai Emery se relamía en la banda: ventaja tempranera en el marcador y un escenario muy favorable para sacarle jugo al planteamiento diseñado durante la previa. El preparador vasco dibujó un 1-4-1-4-1, con Krychowiak como ancla, dos interiores de posesión y un tándem, el formado por Matuidi y Di María, intenso sin la pelota e incisivo al espacio. Por delante, Cavani incordiando en todo momento a los centrales del Arsenal. La presión alta apabulló al cuadro inglés, impreciso hasta el extremo gestionando sus posesiones. Hasta el 15′, el estadio vibró con el ritmo impuesto por los locales. Los mediocentros gunners siempre llegaban tarde y Verratti bailaba en campo contrario, girándose al compás de su propia melodía, la de juntar a sus compañeros a partir de la pelota. La mezcla entre ese talento bruto en la distribución del esférico y la exuberancia física de los Matuidi, Aurier y compañía a punto estuvo de noquear por completo a un rival incapaz de responder con personalidad. Tan solo Iwobi, impecable en la toma de decisiones, conseguía desembarazarse de las férreas marcas parisinas. El nigeriano no es un capricho del míster, es una realidad. 

París Saint-Germain 1 (Cavani 1′)
Arsenal 1
 (Alexis 78′)

Arsenal vs Away team - Champions League - Football tactics and formations

Si Aurier deslumbró gracias a su incansable ida y vuelta por el costado derecho, Cavani puso la nota discordante en un PSG a ratos muy convincente. Es innegable la contribución del uruguayo en fase defensiva, pues se exprime al máximo a la hora de recuperar la pelota y no escatima esfuerzos en tareas más grises, y tampoco admite mucha discusión su poderío cuando la cabeza es la parte del cuerpo que conecta con la pelota dentro del área; pero con los pies el punta charrúa se enreda hasta la saciedad. No logra ser certero, se desequilibra o simplemente el contacto con la superficie del cuero no es limpio. Esa falta de puntería acabó por sacar de quicio a una afición entregada: el público comenzó apoyando al equipo e incluso disculpando los errores del hombre encargado de reemplazar a Zlatan Ibrahimovic, pero con el paso de los minutos acabó mostrando su desaprobación entre silbidos y un murmullo fácilmente perceptible. En citas donde el nivel de los contendientes es tan parejo, donde los detalles tienen tanto peso, suele pasar factura perdonar cuatro oportunidades teóricamente sencillas para un goleador de su cartel. Psicológicamente sale bastante tocado.

El Arsenal comenzó a tener más protagonismo tras el paso por los vestuarios, y el equipo fue recuperando confianza pese a la decisión de Wenger de dilatar en exceso la entrada de Giroud. Alexis se peleaba contra sí mismo en ataque, desubicado. Su lenguaje corporal era un poema. Pese a ello, Arsène esperó. Hasta la aparición del atacante francés Aréola solo se había visto exigido a balón parado, de hecho el balance de tiros entre los tres palos durante la primera hora de juego (0) mostraba a las claras las dificultades que se encontraba el conjunto del norte de Londres para resquebrajar la línea defensiva del París. Con Olivier vigilado por Marquinhos y Thiago Silva llegó el tanto del empate: una doble oportunidad aislada, primero en las botas de Iwobi y luego de Sánchez, sirvió para subir las tablas al marcador. De entre todos los responsables de la igualada, el que más méritos hizo para rescatar un punto fue Ospina. El guardameta colombiano completó un encuentro de notable alto y solo mostró algún que otro problema a la hora de desplazar la pelota en corto; bajo palos y saliendo a los pies de los delanteros parisinos estuvo inconmensurable.

Arsenal goalkeeper David Ospina during the UEFA Champions League round of 16 second leg at Stade Louis II, Monaco Picture by Russell Hart/Focus Images Ltd 07791 688 420 17/03/2015
David Ospina.
Foto: Russell Hart/Focus Images Ltd.

En una recta final apasionante donde la victoria pudo viajar a Londres o quedarse en París Giroud y Verratti afearon un partido limpio con un encontronazo que significó la expulsión de ambos (doble cartulina amarilla). Puede que hoy este hecho pase desapercibido; sin embargo, ni al PSG le sobra talento en la creación en ausencia de Marco ni al Arsenal le sobran goles y juego de espaldas a la portería. En cualquier caso, el punto sabe a poco en la capital de Francia: los locales dispusieron de media docena de ocasiones y no terminaron de plasmar su superioridad. A Wenger le parece “un buen punto”. Es lógico, lo es.

Foto de portada: Focus Images Ltd.

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