El ‘mojo’ de Cristiano Ronaldo

Cristiano Ronaldo of Real Madrid celebrates after scoring the winning penalty during the UEFA Champions League Final at San Siro, Milan, Italy.
Picture by Kristian Kane/Focus Images Ltd 07814482222
28/05/2016

Hay quien lo llama competitividad, hambre o espíritu. Hay quien lo llama pegada, experiencia o simplemente capacidad de intimidación. Es difícil definir con la palabra adecuada lo que le aporta este Cristiano Ronaldo a sus 32 años al Real Madrid y se presume complicado captar en un solo concepto una serie de impresiones poco tangenciales que uno percibe cuando ve al 7 en la punta de ataque del cuadro blanco. Es quizás un halo, un áurea, el ‘mojo’ del que se vanagloriaba el agente Austin Powers en sus películas, pero tras poder ver durante estas jornadas pasar a varios jugadores por el frente de ataque madridista, ninguno, por muy buen futbolistas que sean, consigue dar ese plus, esa permanente sensación de intranquilidad a los zagueros rivales que va más allá de los números. Eso sólo lo tiene él, lo tiene Cristiano y es normal que cree dependencia porque como, todo lo bueno, no se encuentra en cualquier lado. En el estreno de Champions del Real Madrid bastó con una espolvoreada de lo suyo para darle otro aire al panorama madridista de las últimas semanas. De la mano del portugués el equipo merengue recuperó parte de las sensaciones que le llevaron a alcanzar el éxito en el curso pasado.

Real Madrid 3 (Cristiano Ronaldo 12′, 51′, Sergio Ramos 61′)
APOEL FC 0

Real Madrid vs APOEL FC - Football tactics and formations
Se plantó el APOEL FC en el Santiago Bernabéu con la intención de llevar a cabo a la perfección una idea poco novedosa pero sí efectiva; la fórmula de Donis bien sencilla, dos líneas defensivas muy juntas, con Aloneftis y Sallai actuando casi como dobles laterales y buscar a De Camargo en largo para que el ex del Genk las bajara y así ganar metros a la hora de desplegarse en ataque. Ante este eficiente esmero visitante, el Real Madrid no dudó en combinar ya desde buen inicio las dos facetas que demostró dominar a la perfección: juego interior desequilibrante y, si no se puede, envíos laterales para el hombre que todo lo remata. El desequilibrio que generaron los jugadores del Real Madrid fue escaso en la primera mitad; sólo Isco se deshizo de sus rivales con facilidad pero ni Modric ni un Kovacic que duró 20 minutos ni Kroos generaron en exceso por dentro. Ante esta situación, con la garantía que le otorgaba a los de Zidane contar con un hambriento Cristiano Ronaldo, el equipo merengue no tuvo vergüenza a la hora de buscar una de sus jugadas más simples y dañinas, el balón en diagonal para el lateral, centro al área y peligro casi seguro.

Gareth Bale of Real Madrid during the La Liga match at the Estadio Santiago Bernabeu, Madrid Picture by Marcos Calvo Mesa/Focus Images Ltd +34 654142934 20/12/2015
Un discutido Gareth Bale encontró sus mejores acciones del encuentro desde el flanco izquierdo. Quién sabe si una posible solución sea recuperar lo que ya intentó en su día, sin éxito, Rafa Benítez. Foto: Focus Images Ltd.
Pero en este aspecto tanto Carlao como el ex del Real Valladolid Jesús Rueda estuvieron bastante seguros. Aupado por verse en una inesperada posición de seguridad en el Santiago Bernabéu, el APOEL FC de Giorgos Donis se vino un poco arriba y molestó algo a Keylor Navas, especialmente con un disparo fortísimo de Roberto Lago. Pero en uno de sus despliegues el conjunto chipriota no acabó la jugada y quedó desprotegido, craso error ante posiblemente el equipo que mejor castigue tras pérdida y transición. Isco, con metros por delante, inventó y rompió cinturas para dejar la jugada a punto de caramelo en el área rival. Ahí cedió a la izquierda para Bale -ojo, muy buenas acciones las que protagonizó el galés cuando puntualmente estuvo en banda natural- y este dejó un gran balón al segundo poste para el remate de Cristiano Ronaldo. Es curioso que en directo la ejecución del portugués parezca tan simple como un pase tenso, cruzado a la red. Pero si uno se fija en los movimientos de CR7 se aprecia claramente cómo el delantero del Real Madrid domina los tempos a la perfección para llegar en el momento justo, ni demasiado tarde ni demasiado pronto, para conectar en el preciso instante en el que el defensa pierde la referencia a su espalda y el portero va a la carrera, para convertir una acción de mérito en un gol aparentemente sencillo. Dicho de otra forma, donde muchos-incluso los mejores del mundo- pudieran haberse puesto nerviosos ante un tiro con poco ángulo, Cristiano domina el arte del tempo con una facilidad insultante para entrar casi andando por la puerta de atrás.

Con el gol madridista no cambió en exceso el guión de partido, un APOEL bastante serio en defensa pero con pocos efectivos para morder más allá de los misiles de largo alcance en busca de la testa de Igor De Camargo y alguna carrera infructuosa de Ebecilio. El Real Madrid dominaba pero sólo se olía peligro cuando Isco tocaba el cuero y cuando el esférico cruzaba el área de Waterman en busca del voraz remate de Cristiano. El monopolio blanco ‘sólo’ se tradujo en 1-0 al descanso con lo que el Real Madrid se iba Allegro ma non troppo, todo lo contrario que Giorgos Donis, quien salía vivo tras 45 minutos en el Bernabéu.

Sergio Ramos of Real Madrid during the Real Madrid training session at the Principality Stadium, Cardiff Picture by Kristian Kane/Focus Images Ltd +44 7814 482222 02/06/2017
Pese a marcar un buen gol, el central del Real Madrid protagonizó alguna acción que denotó un cierto exceso de confianza, el típico error de Ramos en partidos en los que se sabe muy superior al rival. Foto: Focus Images Ltd.
En la segunda la historia fue distinta, un Real Madrid espoleado por Zidane para cerrar la historia en el estreno de Champions dominó menos pero percutió más tras la reanudación. A los seis minutos tras el descanso, Cristiano Ronaldo transformó un dudoso penalti pero lo que realmente define el espíritu de la segunda parte fue el tercer gol de Sergio Ramos. El de Camas recuperó un balón y lo dio a la banda para, en una exhibición de exuberancia, subir al área a rematar. Marcelo la puso y tras un remate de cabeza de Bale con rebote en el defensa incluido, Ramos marcó en una medio chilena muy poco ortodoxa desde dentro del área. ¿Por qué resume esto lo que fueron los segundos 45 minutos? Porque seguramente es la jugada menos académica del partido pero la que plasma mejor la superioridad de un Real Madrid prácticamente capaz de meter al rival y el balón, todos juntos, dentro del arco para marcar gol.

A medida que se aproximaba el final bajaron las revoluciones, entraron hombres con ganas de reivindicarse de blanco como Ceballos y Borja Mayoral mientras que Donis puso más músculo con Farías y Poté. El fuego con el que el vigente campeón europeo devoró a los chipriotas se fue apagando hasta mantenerse sólo el ansia de Cristiano por marcar el tercero como fuente de chispazos de un partido en el que el Real Madrid se reencontró con su versión dominadora, agresiva, apabulladora para doblegar a un digno APOEL FC. Casualidad o no, el equipo de Zidane volvió a mostrar su vértice más hiriente cuando Cristiano Ronaldo dos Santos Aveiro volvió a pisar el césped del Santiago Bernabéu.

Foto de portada: Focus Images Ltd.

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