Recuperaron el trono en la Costa Azul

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Quizá como compensación por el recibimiento gris y lluvioso en Toulouse, o quizá tal vez porque una cita así en un escenario como la Costa Azul tenía que ser redonda, la ciudad de Niza se levantó con un ambiente radiante; temperatura ideal, sol por doquier y miles de aficionados –menos que en el primer partido– paseando por las calles de este enclave cercano a la frontera con Italia. Después de un día de cine, esperaba un partido clave para España en un privilegiado escenario como el Allianz Riviera, moderno, amplio y con todas las comodidades posibles excepto una: estar en medio de la nada. Además, el empate inesperado de Croacia ante República Checa llegaba como un aperitivo perfecto para la noche de la confirmación de España como gran aspirante a revalidar el título.

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La jornada española en Niza fue redonda: tiempo excepcional, ambiente privilegiado y un partido redondo. Foto: Propiedad MarcadorInt.

Turquía sorprendía apretando arriba y agredía a los de Del Bosque, como si se revelara a quedarse quieta mientras el destino inevitable la colocaba última de grupo. El inicio eléctrico de los turcos era pura visceralidad, para lo bueno y para lo malo: mucha intensidad en los balones divididos, chispa en el juego pero errores de bulto y cierto caos organizativo. Las dos tarjetas amarillas– una por cada lado– antes del minuto 10 son una muestra que los primeros compases se disputaron con la intensidad que quería Terim. Eso sí, el planteamiento alocado del seleccionador turco dejaba dos océanos en las bandas, cosa que poco a poco empezaba a aprovechar la Roja y a punto estuvo de llegar el gol antes del cuarto de hora en una internada de Jordi Alba por la izquierda.

La falta de mordiente, la vieja historia

Sin dominar como lo hizo en su primer partido, no jugó mal España antes del primer gol. Sin embargo, en la primera media hora en el Allianz Riviera se repitió la misma sensación que en Toulouse: el seleccionado español jugaba con pulcritud, aplicando unos movimientos académicamente de 10 antes de llegar al área rival, pero una vez alcanzado ese punto, le faltaba algo de desfachatez, intención o gamberrismo para agredir al rival– nada nuevo, por otra parte–. Justo lo contrario que Turquía, el equipo otomano conseguía hacer su partido a base de movimientos poco ortodoxos explotados a la perfección; con Yilmaz incordiando a los centrales y Arda Turan aguantando el balón en su versión más colchonera, el equipo de Terim consiguió demorar la debacle un poco más de media hora.

Recompensa para Morata

Era cuestión de tiempo que la autopista de concesión otomana acabara siendo la vía de entrada para los goles españoles. Y así fue, en una buena llegada por la izquierda, Nolito puso un centro perfecto para la peinada de Morata y el delantero de la Juve puso el 1-0. Jugada importantísima no sólo por el gol si no también como recompensa a un Álvaro Morata que trabaja como nadie los espacios. Habrá delanteros mejores en España, pero cuesta imaginar a uno interpretar el juego tan bien como lo hace el actual ‘7’ de la Roja.

Y se desvaneció el castillo de naipes turco

Si el primer gol de España le dio la confianza al joven delantero centro, minutos después llegaría otra jugada importante de cara a los próximos encuentros. La imprecisa y sobreexcitada defensa turca regaló un bombón en forma de despeje defectuoso de Mehmet Topal para que Nolito pusiera un 2-0 fulminante. Otro gol con efecto balsámico en Niza, pues el atacante del Celta se había mostrado algo nervioso en lo visto hasta el momento, con excesivas ganas de gustar. Manuel Agudo firmó su pasaporte de pleno derecho en el once titular de España con una asistencia y un tanto en 45 minutos ante Turquía. Acabó España la primera mitad sometiendo a los pupilos de Terim de forma casi bochornosa para los turcos y con un 2-0 valiosísimo que metía de lleno en el plan a dos de las tres piezas dudosas en el esquema de Vicente del Bosque.

 

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Arda Turan fue el gran señalado por la afición turca en el Allianz Riviera; el jugador del Barça fue silbado cada vez que tocó el balón en la segunda parte. Foto: Propiedad de MarcadorInt.

 

Ni la inclusión de Sahin sirvió para que arreciase el chaparrón, la segunda parte empezó como había acabado la primera, con Iniesta trazando un pase malvado para la incorporación de Jordi Alba y la dejada del lateral del Barça a un Morata que marcaba a placer el 3-0. A partir de ahí, la mejor exhibición, de largo, en lo que llevamos de Eurocopa ante una Turquía impotente, torpe y desarmada. El España – Turquía en Niza, además de ser el primer partido de esta Eurocopa en el que un equipo marcó más de dos goles, también fue el único con un dominador apabullante, cosa que dice mucho del actual nivel de los de Del Bosque y muy poco de una Turquía hecha jirones.

Acabó el último tramo largo de partido con la selección española dosificando la marcha, Del Bosque introduciendo rotaciones mientras que la afición se dividía entre los que hacían la ola y los que silbaban a pleno pulmón a Arda Turan. Situación complicada la del capitán turco al que parece haberle caído la desgracia encima, pues más allá del pésimo estado de forma en el que acabó el partido, fue de los pocos que intentó algo en la primera mitad.

Álvaro Morata: “Ha sido espectacular, yo estaba acostumbrado a ver estos partidos en la tele”

Al final, 3-0 para una España que encontró en Niza lo que vino a buscar: tres goles que le añadieran confianza y tranquilidad a la idea de juego mostrada en Toulouse. La sensación general es tan obvia como esclarecedora: España es hasta ahora el mejor equipo de la Eurocopa. Y además lo es con una versión más fresca y más exuberante que aquella que ganó en 2012 y en 2010; este equipo es una versión 2.0 del conjunto de Luis Aragonés en 2008. Dicho en otras palabras, hasta el momento los éxitos de Del Bosque se basaron en una solidez cimentada sobre el dominio del partido a través de una posesión conservadora y un juego de posición que acababa por encajonar al adversario. Esta España 2016 mantiene la misma idea pero añadiéndole unas revoluciones más al engranaje. Habrá que ver si el acierto en los metros finales es el ofrecido ante Turquía o ante República Checa y si el entramado defensivo– muy cómodo hasta ahora– responderá ante rivales de mayor exigencia, pero lo que no admite dudas es que, hoy por hoy, España vuelve a ser el mejor conjunto en el continente europeo.

Foto Portada: Propiedad de MarcadorInt.

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