Romper la hegemonía japonesa

Australia - Focus

Australia dispone de una oportunidad magnífica para alzar la primera Copa de Asia de su historia. Los Socceroos juegan en casa y han rendido a un muy buen nivel a lo largo de todo el torneo. Han ganado la mayoría de partidos con relativa solvencia, sin demasiados problemas, y han exhibido un hambre y una intensidad superior al resto. Nadie ha marcado más goles que Australia y seguramente nadie ha convencido tanto como los Socceroos, aunque también es cierto que Japón y Emiratos Árabes Unidos han desplegado un fútbol bastante atractivo en algunos momentos de la competición. Pero Australia, que perdió la última final de la Copa de Asia por culpa de un golazo de Tadanari Lee en la prórroga, quiere sacarse la espina de esa derrota. Aunque de ese equipo no queda casi nadie, del mismo modo que no queda casi nadie que se acuerde de la última vez que la selección de Corea del Sur ganó la Copa de Asia. Ocurrió en 1960, y desde entonces los Taegeuk Warriors han perdido hasta tres finales (1972, 1980 y 1988). Han pasado 27 años de la última final, demasiados para una selección como la surcoreana, que en las últimas dos ediciones de la Copa no ha alcanzado el partido decisivo por culpa de sendas tandas de penaltis.

Así pues, Australia y Corea del Sur tienen cuentas pendientes (e incluso recientes) con su historia en la competición. El equipo anfitrión afronta la final con un ligero favoritismo, pues ha sido superior a todos los rivales contra los que se han enfrentado. A todos excepto a Corea del Sur, contra quien cayó en la última jornada de la primera fase en un partido en el que sólo había en juego la primera plaza del grupo. La alineación aussie variará mucho de lo visto ese día, empezando por su gran baza ofensiva: Tim Cahill. El delantero de NY Red Bulls aún aspira a convertirse en el máximo goleador del torneo y su cabeza supone un arma casi imposible de neutralizar para la mayoría de rivales asiáticos. Casi todas las selecciones del continente sufren ante equipos de gran poderío en el juego aéreo y en centros laterales, uno de los puntos fuertes del combinado australiano, y lo previsible es que Corea del Sur no sea una excepción. Del mismo modo, las acciones a balón parado también han servido para desatascar tres de los cinco partidos que Australia ha disputado en el torneo. La superioridad por alto de los Socceroos, también en el aspecto físico, pesa en este tipo de jugadas y puede volver a hacerlo en la final.

Cahill Australia Focus

Tim Cahill es la gran amenaza de Australia. Foto: Focus Images Ltd.

Sin embargo, los goles de Australia están muy repartidos. No sólo marca Cahill, y esta es precisamente una de las riquezas del fútbol aussie. Junto al eterno delantero australiano hay que tener en cuenta los dos extremos, Mathew Leckie y Robbie Kruse, foco de gran parte del peligro de su selección. Son dos futbolistas rápidos, muy hábiles, capaces de zafarse de su defensor yéndose por dentro o marchándose hacia fuera. Altamente desequilibrantes, resultan imprevisibles. Alternan acciones en las que buscan la diagonal que termine con un disparo a portería o una pared con uno de los centrocampistas con jugadas que acaben con un centro en busca de la cabeza de Cahill. Corea del Sur debe vigilarlos muy bien, pues también se mueven por los carriles centrales (sobre todo Leckie) e impedir que se giren, encaren mirando hacia la portería de Kim Jin-Hyeon y gocen de tiempo y espacio para pensar y ejecutar sus acciones.

En cualquier caso, el reto de Australia tampoco será fácil, pues Corea del Sur aún no ha encajado ningún gol a lo largo del torneo. Los de Uli Stielike empezaron el torneo con muchas dudas en el apartado defensivo, pero poco a poco han ido mejorando en esta faceta del juego, sin ser tampoco un equipo infranqueable. Los cambios del técnico alemán en el eje de la zaga, sin embargo, han dotado a su línea defensiva de mayor estabilidad y al menos con Kim Young-Gwon y Kwak Tae-Hwi ya no reina el pánico cada vez que la pelota sobrevuela el área surcoreana. Aunque de vez en cuando el segundo comete algún que otro error que complica la vida a sus compañeros. Eso sí, las actuaciones del guardameta Kim Jin-Hyeon también han resultado bastante convincentes, pues salvó a su selección en varias ocasiones. También está por ver cómo se defiende Corea del Sur, a nivel colectivo, de las acometidas de una selección australiana que ataca con mucha gente y que planta a los centrocampistas cerca del área rival. Massimo Luongo, autor de 1 gol y 4 asistencias en el torneo, es otro de los futbolistas que deberán vigilar los surcoreanos cuando aparezca por sorpresa llegando desde atrás.

Corea del Sur República Kim Jin-Hyeon --- Nasya Bahfen

Nadie ha superado a Kim Jin-Hyeon a lo largo del torneo. Foto: Nasya Bahfen

Corea del Sur también tiene sus armas, no obstante. Son Heung-Min llega a la final en un momento dulce de forma después de decidir el choque de cuartos y rendir a un buen nivel en la semifinal contra Irak. El futbolista del Bayer Leverkusen es otro de los jugadores a seguir en el choque de este sábado, pues goza de un abanico de recursos muy amplio. El extremo surcoreano desequilibra en el uno contra uno, usa ambas piernas casi indistintamente, es rápido para salir al contraataque, capaz de filtrar buenos pases entre líneas y portentoso en el disparo, sea con la derecha o con la izquierda. Además de amenazar la espalda de un equipo ofensivo, que se expone bastante cuando ataque, puede disfrutar bastante si, como se prevé, Franjic no llega al 100% a la final. El lateral derecho australiano terminó tocado ante Emiratos Árabes Unidos y su presencia no está asegurada ante Corea del Sur. Si Franjic no llega, y con Herd lesionado, quedan dos alternativas para ocupar el flanco derecho de la defensa: el central Sainsbury o el centrocampista Milligan. El primer movimiento implicaría romper la mejor pareja de centrales del equipo (Sainsbury-Spiranovic), que ha funcionado muy bien hasta ahora, y la segunda, alinear a un futbolista lejos de su posición ideal en un partido decisivo. Si llega Franjic, los cambios serán menos drásticos, pero Son igualmente se puede aprovechar de su marcador si realmente no llega bien al choque.

“Es la primera vez que estos jugadores disputarán una gran final, un gran evento delante de 80.000 personas. No sé cómo reaccionarán, pero si podemos controlar nuestros nervios y jugar con calma y convicción tendremos nuestras posibilidades de ganar el partido”. Uli Stielike.

Heung-Min Son Corea Sur Korea Republic Focus

Son Heung-Min, el futbolista que debe marcar la diferencia en Corea del Sur. Foto: Focus Images Ltd.

Son ha perdido a varios de sus mejores socios a medida que pasaban las semanas. Lesionado Lee Chung-Yong tras el primer encuentro y sin Koo Ja-Cheol desde la tercera jornada de la fase de grupos, Corea del Sur termina la Copa de Asia sin los dos teóricos acompañantes de Son Heung-Min en la línea de tres cuartos. Sin ellos, la pugna por estas posiciones queda abierta entre Nam Tae-Hee (fijo en la mediapunta), Lee Keun-Ho y Han Kyo-Won, que pelean por el puesto restante. En cualquier caso, Uli Stielike dispondrá de una línea de mediapuntas móviles, capaces de recibir a la espalda del mediocentro rival y combinar a alta velocidad. Por detrás, Park Joo-Ho y Ki Sung-Yong deben aportar equilibrio, aunque el centrocampista del Swansea también se suele sumar en ataque y puede exhibir su peligroso disparo. Será tarea de Jedinak neutralizar tantas amenazas, aunque también queda la duda de si Ange Postecoglou reforzará esta parcela del campo, sacrificando a Troisi o Bresciano en favor de un futbolista de corte más defensivo como McKay o Milligan. Más allá de las dudas en torno al estado físico de Franjic, esta es la única posición en la que existen dudas en el once australiano.

“No hay ningún secreto sobre cómo vamos a jugar la final: llevaremos el partido al terreno rival, los presionaremos y dependerá de ellos si consiguen evitar que creemos oportunidades y marquemos goles. Nada va a cambiar. Haremos lo que hemos venido haciendo, pues nos ha dado buenos resultados hasta ahora”. Ange Postecoglou

Jedinak Australia Crystal Palace - Focus

Jedinak, clave para que Australia sea sólida sin balón. Foto: Focus Images Ltd.

Si bien las lesiones nos han dejado sin varios de los futbolistas más estimulantes de Corea del Sur, también nos han permitido disfrutar con el espigado Lee Jung-Hyup, héroe inesperado de los suyos con goles importantes a lo largo del torneo. Autor de cuatro goles en 25 partidos con el Sangju Sangmu esta temporada, fue este delantero quien abrió la lata en la semifinal ante Irak y quien tumbó a Australia en la fase de grupos. Debutó con la selección este mismo año, en un amistoso previo a la Copa, y se ha convertido en una pieza importante casi por sorpresa. Será una buena prueba para comprobar la fiabilidad de la pareja de centrales de Australia, muy segura hasta ahora gracias al buen entendimiento entre Spiranovic y el joven Sainsbury

Alicientes históricos, dos equipos que aspiran a romper la hegemonía japonesa en la competición (3 de los últimos 4 títulos) y muchos argumentos futbolísticos de peso en ambas selecciones. La final enfrentará a dos de las selecciones más estimulantes a lo largo del torneo en un choque equilibrado pese al favoritismo de los Socceroos. Ojalá sea un partido a la altura de la maravillosa Copa Asia que hemos disfrutado este año.

Alineaciones probables

Australia vs Corea del Sur - Football tactics and formations

Foto de portada: Focus Images Ltd.

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1 comments

Ganaron los Socceroos 2-1 en la prórroga. Jugadón con caño de tacón en el gol de la victoria. Vale que el defensa estuvo blando, pero si hacen eso Cristiano, Messi o Neymar, tenemos mil horas y párrafos contándolo y mostrándolo.

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