Arte y trabajo: el secreto del nuevo equipo de la Serie A

Meret Udinese

Muchas ciudades italianas se parecen cuando bajas en su estación de tren. Una plaza circular a la salida de la estación, con dos hoteles que fueron elegantes y ahora son viejos, y una calle principal que te lleva directo al centro. La calle suele tener el nombre de un héroe del siglo XIX y te conduce al casco antiguo. Y aquí cada ciudad muestra sus encantos.

Ferrara es una de las ciudades más bonitas de Italia. En su caso, es la vía Cavour la que te traslada de la estación al centro. Una vez llegas a la parte antigua, descubres el precioso Castello Entense. Y un casco antiguo maravilloso. Antes de llegar al Casco Viejo, a la derecha, puedes llegar al estadio de fútbol. Para todo amante del fútbol italiano, Ferrara es ciudad de fútbol, aunque su equipo no jugaba en Serie A desde 1968. Para todos los italianos de cierta edad, la SPAL, el equipo local, era un recuerdo de otras épocas. De la quiniela, de la radio, de los partidos en el viejo Stadio Paolo Mazza. Y ahora la SPAL está de vuelta. Casi 50 años después ha ascendido, finalizando su periplo por categorías inferiores, décadas sin alegrías, más allá de una victoria por 0-2 en el campo del Bolonia en 1994 en un play-off de ascenso a la Serie B. El resumen permite ver cómo se viven las rivalides, en la Emilia-Romaña. Tierra de rivalidades y derbis.

La SPAL (Sociedad Polideportiva Ars et Labor) ha jugado 21 años en Primera, con una quinta posición en 1960 y una final de Copa en 1962, cuando perdió con el Nápoles pese a que ellos eran equipo de Serie A y los napolitanos, de Serie B. Pero le tocó ser barrida del mapa y en los últimos 15 años se había refundado en tres ocasiones. ¡En tres! En 2005, en 2012 y en 2013. Refundaciones con descensos, derbis indignos con equipos de pueblo y actos de fe de su gente. Aunque la última temporada, cuando llegó el primer ascenso a Serie B en 23 años, el estadio se llenó otra vez. Siempre existe una parte de la población que sigue los resultados. Gente que siempre vuelve. Algunos clubes siempre vuelven.

Ferrara es ciudad de retornos. En 1945 y 1946, algunos de los ciudadanos volvieron. Eran miembros de su comunidad judía, una de las más florecientes en una ciudad que siempre presumió de ser muy libre y autónoma. Este retorno y los años felices anteriores fueron contados de forma magistral por su mejor escritor, Giorgio Bassani, quien además de ser un gran aficionado al tenis seguía a su SPAL. Gracias a Bassani, aún muchas personas visitan Ferrara buscando por sus callejuelas las imágenes soñadas leyendo páginas de libros. Ferrara es, simplemente, una ciudad preciosa. Con su sinagoga y sus iglesias, como la salesiana. En ella unos curas fundaron la SPAL. Los colores, azul y blanco, son esos de los salesianos, iniciando una historia formada por nombres como Fabio Capello, Edy Reja, Luigi Delneri Massimiliano Allegri, entrenador del club entre los años 2004 y 2006, cuando se llamó Real SPAL por motivos económicos.

Allegri. F
Allegri dirigió a la SPAL entre 2004 y 2005. Foto: Focus Images Ltd.

Es difícil contar todas las refundaciones y los problemas del club. Suele pasar, en Italia. En ocasiones caricaturizado por sus casos de corrupción, el fútbol italiano es más firme que otros con los impagos. Y por eso el ayuntamiento de Ferrara lideró un proyecto para salvar la SPAL en 2013, cuando nadie quería liderar un club sin rumbo. Ese año se llegó a fusionar la entidad con un club de pueblo de cuarta, el Giacomense, para salvar la categoría. Finalmente, llegó un empresario modesto, Walter Mattioli, al palco del viejo estadio. Mattioli había sido el presidente de esta Giacomese, un club al que había llevado de séptima a cuarta. Pese a presidir un club vecino, en la SPAL todo el mundo lo conocía, pues era socio de la entidad desde siempre. Simplemente no soñaba con que podría llegar a presidir su SPAL. Y allí estaba, en 2013, en el palco, charlando con Luigi Delneri, el actual entrenador del Udinese, quien era uno de sus mejores amigos del colegio, de la infancia. O sea, Mattioli es un tipo de fútbol.

Dos desconocidos, Mattioli y un director deportivo llamado Davide Vagnati, exjugador del Giacomese, lideraron el proyecto y lo potenciaron tanto que un año después una familia con dinero, los Colombarini, puso pasta y apostó por mantener a Mattioli como Presidente. El resultado han sido dos ascensos en dos años. De la Lega Pro a la Serie A. Y en el banquillo, otro desconocido, Leonardo Semplici. Vagnati lo fichó porque había sido su entrenador en el Pisa en 2011 y funcionó. Semplici, hincha de la Fiorentina y antiguo entrenador de las categorías inferiores de este club, ha dirigido un equipo que suele jugar con un 3-5-2. Un equipo lleno de juventud, como el portero Alex Meret, convocado ya por la absoluta italiana, el defensa cedido por el Torino Kevin Bonifazi y especialmente el delantero Manuel Lazzari, que ha vivido desde dentro el crecimiento del club tras fichar por jugar en el Giacomense hasta 2012. Los goles los marca Mirco Antenucci, exjugador del L,eeds, acompañado en ataque del veterano Sergio Floccari.

Un equipo joven, con ganas y marcado por la buena gestión de tres tipos que hasta hace poco, eran auténticos desconocidos: Mattioli, Vagnati y Semplici. Con ellos, la SPAL está de vuelta. Y es una noticia maravillosa. Con arte en el terreno de juego y trabajo en los despachos, la SPAL ha vuelto. Ars et labor.

Foto de portada: MarcadorInt/T.Martínez (Todos los derechos reservados).

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1 comments

¡Me encantan estos post de Toni Padilla sobre el fútbol italiano! Y más si son para presentar a un nuevo equipo en la Serie A, yo no conocía nada de su historia pero gracias a este texto, ya los conozco un poquito más 😀

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