Tecatito en el Sausalito

César Azpilicueta Jesús Manuel Corona Tecatito México Monterrey Chelsea Christopher Johnson

Con su tímida media sonrisa juvenil, Jesús Manuel ‘el Tecatito’ Corona recibía en las catacumbas del Sausalito de Viña del Mar el premio a mejor jugador del México 0-0 Bolivia. La elección del premiado fue fácil en la segunda noche de esta Copa América. El joven trequartista sobresalió en un partido de poca actividad y poco ritmo pese a no marcar como sí hiciera en su presentación ante el mundo Joel Campbell. La comparativa con el tico no es por la posición en el campo ni tampoco por cualidades técnicas. Ambos comparten haber sobresalido con una selección invitada en la Copa América en un verano de sus adolescencias; un verano en el que tienen dos torneos continentales como el mencionado y la Copa de Oro y en el que empiezan brillando ante un mismo rival: Bolivia. En 2011 Campbell recogió ese premio tras marcar ante La Verde en un partido que, probablemente, fue el que lo catapultó a Europa. 4 años después, ‘el Tecatito’, que ya está en Europa, recoge este premio sin haber sido capaz de anotar en el Sausalito. Tuvo sus opciones, pero la falta de picardía y de experiencia en el área contraria lo alejaron del gol. “Nos faltó meterla”, decía en la flash interview oficial nada más acabar el partido. Llevaba razón, y por esto es por lo que su sonrisa es solo media y no una entera. Pese a ello, el joven futbolista del Twente Enschede trabajó, se movió, se ofreció, desbordó, asistió y no paró de acercar al Tri a la victoria. Durante 60 minutos estuvo demasiado solo en esa empresa, pero siempre lo intentó. Y se mereció, consecuentemente, ser el nombre de un encuentro igualado por lo bajo.

En líneas generales, México fue quien mandó en el encuentro y Bolivia quien, sin ser ni mucho menos tan sofisticada, tuvo más opciones de ganarlo. El Tri se paró con la clásica defensa de 5 de Miguel Herrera, con Javier Güemez de pivote único protegiendo a Corona y a Juan Carlos Medina y con un doble ‘9’ en el que no estuvo el colchonero Raúl Jiménez pero sí Vicente Vuoso y Eduardo Herrera. Eran los encargados de buscar el gol ante la Bolivia de Mauricio Soria, pragmática y sobria, que se dispuso en un 4-2-3-1 con Ricardo Pedriel caído al costado derecho, Jhasmani Campos en la media punta tras Marcelo Moreno y con Martin Smedberg-Dalence por el sector izquierdo, delante del doble pivote Alejandro ChumaceroDanny Bejarano. La Verde, vestida de blanco para la ocasión y sin Pablo Escobar en su once, presionó con sus hombres más adelantados la salida de balón de una México dispuesta a quedarse con el balón durante el partido. Con movimientos eficaces de Moreno y Pedriel, México no consiguió emplear a Julio Domínguez, a Hugo Ayala ni al “líbero” Rafa Márquez para avanzar hasta campo contrario. Ensuciada la salida del Tri, Bolivia apretaba con presión localizada en su repliegue a media altura, con el que formaba dos líneas de 4 bien marcadas gracias a la solidaridad de sus hombres de banda. En ese escenario, solo un ofrecimiento del ‘Tecatito’ Corona a la espalda de un descuidado Chumacero permitía a México seguir avanzando. De esos hubo varios, pero el siguiente paso en las jugadas mexicanas era llegar al área de Romel Quiñónez. Y para ello había que superar demasiados obstáculos y abrir demasiados huecos cuando se conducía la pelota. ‘El Tecatito’ lo logró en varias ocasiones, pero no en las suficientes. Y la superación de rivales hacía que la concentración del de Hermosillo se redujese de cara al momento clave: la superación de Ronald Raldes y el disparo a portería.

MEXBOL2Planteamientos iniciales de México y Bolivia. Infografía: Share My Tactics.

Consicentes de que Bolivia solo era peligrosa con envíos largos a la carrera de Moreno y de Smedberg-Dalence, los internacionales mexicanos se vieron obligados a encontrar fórmulas para hacer útil su gran volumen de posesión de balón. Además del método Corona, el Tri encontró en el juego directo sobre sus puntas una vía de ataque prometedora. No se les buscaba con envíos desde el arco del algo inseguro José de Jesús Corona, sino con desplazamientos largos desde la zona de Güemez. En esos envíos, destinados a la espalda de Chumacero, Vuoso demostraba por qué había sido elegido en detrimento del Raúl Jiménez. Su movilidad y su técnica lo llevaban a ocupar bien ese espacio y a dar continuidad a los envíos con segundas jugadas con Herrera y ‘el Tecatito’. Ninguna acabó en gol pese a la mala fortuna de Bolivia en los despejes, y es que México estuvo desafortunada y nerviosa en el área contraria. Pronto se descubriría que también lo estaba en la propia. En un saque de banda aparentemente inofensivo, Leonel Morales conectó con Smedberg-Dalence, este asistió a Pedriel y el del Mersin envió la pelota al palo. Los lamentos del staff boliviano eran más que comprensibles: en ese balón estaban concentradas las esperanzas de volver a ganar un partido de Copa América 18 años después.

La inestabilidad defensiva del Tri, que no encendía alarmas por el principio de la acumulación (3 centrales siempre atrás), incitó a Bolivia a seguir probando fortuna con acciones poco sofisticadas pero igualmente válidas. Campos casi abre el marcador con un disparo lejano al borde del descanso. Esos problemas en campo propio se acrecentaron con la lesión de Rafa Márquez tras un cuarto de hora inicial de segundo tiempo de tedio y poca acción. Con el veterano ‘kaiser de Michoacán’ fuera de combate, Miguel Herrera, que ya había introducido a Raúl Jiménez en detrimento de Eduardo Herrera, optó por arriesgar con la dirección de campo y pasar a defensa de 4. La ventaja ofensiva de su defensa clásica, que es la salida de balón potente que proporcionan los centrales, no estaba notándose siquiera con el desgaste físico boliviano. Por ello, dio entrada a Javier Aquino y México se reactivó. El juego exterior poco fructífero de Gerardo Flores en el primer tiempo (recurso poco explotado) pasó a ser un arma con Aquino por su misma banda. El cambio de sistema llevó a Corona a reducir su número de funciones. Eso conllevó una reducción de las exigencias y la instauración de un contexto más cómodo para el jugador del Twente, acostumbrado a las bandas de los campos de la Eredivisie. Con Corona y Aquino profundizando por los costados y con Jiménez y Vuoso pendientes de rematar sus centros, México mejoró. Encerró a Bolivia en su campo y pudo haberse llevado el partido. La sensación de acoso fue todavía mayor con la entrada, a falta de 10 minutos, de Luis ‘el Chapo’ Montes. Sin embargo, el partido acabó 0-0 y deja clasificatoriamente en situación de necesidad a ambas escuadras en sus duelos contra Chile y Ecuador.

México “dio un susto” a Bolivia tal y como prometió Miguel Herrera en esta Copa cuando le preguntaban por este Tri alternativo. Pero solo asustó. No marcó. No ganó. El preparador de Hidalgo seguramente se plantee colocar de inicio a aquellos que hoy jugaron entrando desde la banca, pues el once inicial (pese al ‘Tecatito’) no bastó para ganar. Bolivia, por su parte, tendrá que desquitarse de 18 años sin victoria ante otro seleccionado de la Copa. Esperanzas tiene: hoy pudo ganar en el Sausalito (y pese al ‘Tecatito’) sin necesidad de grandes mecanismos o complejos sistemas.

Foto de portada: Christopher Johnson.

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