Joevin Jones desmonta a la Guatemala del Pescadito

Afición Trinidad y Tobago Kirt Morris

Trinidad y Tobago ha comenzado la Copa Oro 2015 imponiéndose con claridad (3-1) a Guatemala en Chicago. La superioridad caribeña fue especialmente notable en el primer tiempo, pues los Soca Warriors marcaron sus dos primeros goles de forma consecutiva al borde del cuarto de hora. El partido se puso 3-0 a los 25 minutos, lo cual minó la moral de los chapines pero también acomodó en exceso a la escuadra trinitense. Guatemala se volcó en ataque en el tramo final del encuentro y, aunque sus ocasiones de gol no fueron excesivamente claras, pusieron en un brete a los replegados hombres de Stephen Hart. El cambio en el libreto de fútbol produjo también un cambio en la orientación del foco principal. En el primer tiempo alumbraba con especial intensidad al mejor de los ‘Jones’ de Trinidad y Tobago, que no fue Kenwyne sino Joevin. Sin embargo, en la segunda mitad el foco pasó a apuntar a un mito del fútbol guatemalteco: Carlos ‘el Pescadito’ Ruiz. Anotó un tanto que dio alas a su selección y que supuso su coronación como máximo goleador histórico de Centroamérica (58 dianas).

La brillantez y el desborde de Joevin Jones, volante izquierdo trinitense, se debieron no solo a su buen nivel sino también a la asimetría de Guatemala. El atacante caribeño, que ejercía de anfitrión al jugar en la ciudad de su club (Chicago Fire), supo sacar ventaja de un defecto táctico de los chapines. Los hombres de Iván Sopegno se colocan en un 5-4-1 en el que el peso en la salida de balón –e incluso en el ataque por bandas– recae en el carrilero derecho: Kendel Herrarte. La efusividad del jugador de Comunicaciones le hace recorrer su carril con velocidad para intentar encontrarse pronto con los atacantes de banda (José Manuel Contreras, Marco Pappa) o con ‘Pescadito’ Ruiz. Sin embargo, si estos están cubiertos por defensores rivales como sucedió ayer por el repliegue trinitense, las accciones de Herrarte acaban en malos centros o pases fallidos. Trinidad y Tobago consiguió así recuperar la pelota para contragolpear y no tardó en detectar que Herrarte tiene mal retorno a campo propio. El hueco a su espalda fue una autopista para los jugadores del sector izquierdo del equipo caribeño. Aubrey David, lateral, le cedía la pelota a Joevin Jones y este corría para marcar las diferencias.

El mediocentro guatemalteco, Jean Jonathan Márquez, no era capaz de frenar a Joevin con sus movimientos de emergencia hacia la banda, con lo que el trinitense tenía vía libre hasta la defensa de 3 centrales. Estos, intentando cubrir a un Herrarte aún adelantado, se descolocaban en la cobertura y llegaban tarde para frenar a Jones. Los pases a Kenwyne, a su homólogo Atualla Guerra y al extremo Cordell Cato se producían con facilidad y de ahí surgían ocasiones de gol. A los 12 minutos, Guatemala sí consiguió frenar a Joevin Jones, pero mandó la pelota a córner. En el servicio desde la esquina izquierda, el central Sheldon Bateau abrió el marcador aprovechándose del mal marcaje de Moisés Hernández. El nerviosismo guatemalteco creció de forma exponencial; especialmente en sus defensas. Minuto y medio después, intentando sacar la pelota jugada desde atrás, el mismo Moisés Hernández dio un pase atrás de cabeza a su compañero Elías Vásquez, que ejercía “de líbero”. Esa trayectoria antinatural de la pelota supuso regalársela a Cato, quien no tuvo dudas a la hora de robarla y anotar el 2-0 solo ante Ricardo Jerez.

TRIGUA2Planteamientos iniciales del Trinidad y Tobago-Guatemala. Las líneas azules determinan el esquema de Guatemala (5-4-1) de acuerdo con los perfiles de los jugadores. Infografía: Share My Tactics.

Entre el cuarto de hora y la media hora, las llegadas de Trinidad y Tobago se sucedían con una frecuencia muy elevada. Las ocasiones de gol no entraban porque Wilson Lalín, central diestro del trío de zagueros guatemalteco, las evitaba con tanto acierto como apuro. Sin embargo, el nerviosismo y la desconcentración acabó llegando también al defensor de Retalhuleu. A los 25 minutos centró su posición ante la amenaza de gol de Kenwyne Jones, pero se olvidó de la llegada desde su costado de un Joevin Jones desprotegido sin Herrarte. Lalín no frenó la carrera del dorsal 3 y el de Chicago Fire anotó el 3-0 para los Soca Warriors. El partido parecía acabado. Trinidad y Tobago tuvo más ocasiones gracias a los problemas defensivos de Guatemala en su sector derecho y pudo golear. Pero ningún disparo del tándem Kenwyne Jones-Guerra entró en el arco de Jerez. Los centroamericanos no reaccionaron hasta la segunda parte, que comenzó con un trascendente doble cambio. Aunque Sopegno no cambió su 5-4-1, sí acabó con la asimetría. Stefano Cincotta, carrilero zurdo ordenado y cauto, fue sustituido por un Carlos Mejía mucho más ofensivo por ese carril. Y en la medular, Márquez dejó su puesto a un Minor López interesado en empujar a Guatemala a campo contrario y no en defender la banda de Herrarte. Los cambios, la mejoría de mentalidad de los chapines y el repliegue inercial de una pasiva Trinidad y Tobago cambiaron el partido en su segundo tiempo.

Guatemala había intentado sacar la pelota jugada en la primera parte, pero el repliegue trinitense, activo y a media altura, no le permitió más que juego directo. En la segunda parte, sin embargo, una Trinidad más pasiva y a menor altura dejó a los centroamericanos asociarse y atacar con fluidez. Los caribeños, con el 3-0, se echaron atrás y Guatemala, ofensiva y simétrica, mejoró con balón sin sufrir tanto los contragolpes. Paradójicamente, su gol, que llegó pasada la hora de juego e impulsó al equipo, llegó en una acción de juego directo. Vásquez botó una falta desde campo propio, Minor López la peinó cerca de la frontal del área y ‘el Pescadito’ Ruiz marcó un gol para aumentar su leyenda. Guatemala jugó los últimos minutos del partido volcada sobre el área del seguro arquero Jan-Michael Williams. Sin embargo, el repliegue bajo de Trinidad y Tobago supuso una acumulación de jugadores rojinegros en la frontal del área propia, algo que bloqueó a Guatemala en los últimos metros. Así, la superioridad de los chapines fue posesiva e incercial, pero no completa. Sus mejores ocasiones llegaron con centros de Contreras y de Herrarte por los costados, los cuales no podían ser rematados por Ruiz, por el móvil Pappa o por el llegador Minor López. El plan defensivo de Stephen Hart dio frutos y Trinidad y Tobago ganó por dos goles de diferencia a un rival directo en la pelea por la segunda plaza del grupo C. Guatemala consiguió, con su entrega en la segunda parte, difuminar el caos defensivo y la inferioridad del primer tiempo. Pese a ello, su actuación debe ser mejor ante México y, sobre todo, ante Cuba. Solo así podrán avanzar a los Cuartos de Final, ya sea directamente o como una de las dos mejores terceras de grupo.

Foto de portada: afición trinitense en los aledaños de un estadio (autor: Kirt Morris).

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