Una trampa a la francesa

Olivier Giroud of France celebrates with Antoine Griezmann after scoring France's first goal against Iceland during the UEFA Euro 2016 quarter final match at Stade de France, Paris
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03/07/2016

Los clásicos griegos ya nos enseñaron hace siglos que cuando la defensa de tu rival es demasiado fuerte, lo más sabio no es pasar por encima de ella si no destruirla desde dentro. Quizá porque las noticias del estrecho de Dardanelos quedaban demasiado lejanas de la cultura nórdica, los islandeses cayeron de cuatro patas en la trampa que Didier Deschamps les había preparado. El seleccionador galo pareció haberles recetado a sus chicos una lectura obligatoria de la Ilíada en las horas previas al encuentro y el resultado fue un perfecto e impasible caballo de Troya que rajó el esquema islandés con el mismo sonido que un abrecartas desarma el papel.

El palo y la zanahoria

La condescendencia que había sentenciado a Inglaterra a sufrir una de sus derrotas más humillantes en las últimas décadas había puesto en alerta a la selección de Francia. Los jugadores y Deschamps sabían que pese a la inferioridad técnica de su rival, los islandeses podían crecerse y causarles apuros así que decidieron dar el primer paso en la eliminatoria paradójicamente cediendo algo de iniciativa; una zancada atrás para adelantar dos o tres, o cuatro o cinco después.

Los encuentros anteriores mostraron las dificultades de la selección gala para generar juego en estático, sin ir más lejos contra Albania se las vieron y se las desearon para doblegar a su adversario. No interesaba que se repitiese un guión similar, así que Francia apostó por darle algo de aire a Islandia. La escuadra nórdica jugó el balón en campo propio con una facilidad que no había tenido en los cuatro encuentros anteriores y fue entonces cuando cometió un error mortal: creerse que le podía jugar de tú a tú a Francia. La anfitriona dejaba avanzar unos metros, invitaba a su contrincante a desprotegerse hasta cierto punto. Cuando el rival se había metido lo suficientemente en la boca del lobo, se activaba la presión, se recuperaba el balón para acto seguido desplegarse de forma electrizante. Las portentosas galopadas de los medios franceses, sumadas a la extraordinaria movilidad de Giroud, Payet y Griezmann, actuaron como una mezcla explosiva de poder devastador.

Paul Pogba of France scores his sides 2nd goal during the quarter final match at Stade de France, Paris Picture by Paul Chesterton/Focus Images Ltd +44 7904 640267 03/07/2016
La actuación de Paul Pogba ante Islandia tuvo la jerarquía que muchos le han reclamado estas semanas con la selección francesa. Foto: Focus Images Ltd.

El primer gol francés fue el resumen del partido transformado en jugada: pérdida de Islandia, balón a la espalda de una defensa adelantada para el desmarque de Giroud y gol por en medio de las piernas de un Hannes Halldórsson al que una vez acabado su ángel de anteriores citas, se le vieron todas las costuras. El plan de Deschamps había salido a la perfección. Por si ello fuera poco, el segundo gol, obra de Paul Pogba, demostró otra fuga de agua en el sistema islandés. Hasta el momento, los de Hallgrímsson y Lagerbäck habían suplido sus carencias imponiéndose físicamente a su rival. En esta ocasión, Francia no era sólo superior con el balón en los pies, sino que también le aguantó o incluso le superó en el duelo físico, como se demostró en el poderoso salto de Pogba. A partir de ahí, Francia usó y abusó de su rival para coger confianza y demostrar al mundo su mejor cara de un ataque arrollador con espacios.

Con un cuatro a cero en el descanso, Francia ya tenía las credenciales que necesitaba así que, como era de esperar, la retahíla de puñetazos se relajó en la segunda parte. Los galos bajaron un punto su intensidad física lo que permitió a Islandia coger un poco de aire para marcar dos goles, darle un homenaje a Eidur Gudjohnsen en el que muy probablemente haya sido su último partido con la selección y acabar muriendo de pie.

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20 años después de su debut internacional, un mito del fútbol nórdico como Eidur Gudjohnsen vivió una bonita despedida en Saint Denis. Foto: Focus Images Ltd.

Francia ya cuenta con una versión que enamora y Deschamps recibió el premio por su pragmatismo. El seleccionador supo ver que con la primera versión de su equipo probablemente no iba a llegar muy lejos, así que ha ido transformando su esquema para adaptarlo a las cualidades de los suyos. El 5-2 endosado a Islandia le da la razón, aunque está por ver si con este remiendo le dará para batir a Alemania en semifinales. La anomalía del fútbol se disipa y la historia vuelve a su cauce previsible. Se acabó el sueño islandés y sigue la Eurocopa mientras los aplausos vikingos aún resuenan en un Saint Denis vacío.

Foto Portada: Focus Images Ltd.

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1 comments

Interesante ver cómo en este segundo cuadro de las eliminatorias los seleccionadores de las vencedoras han implementado cambios en la pizarra para acabar imponiéndose; con mayor o menor claridad, pero logrando la clasificación.

el resultado final es 5 – *2*

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