Makris y la fe

Portada Chipre

Como durante toda la fase de grupos, seguí el partido entre Gibraltar y Chipre sub 19 en la grada de prensa. Generalmente allí somos dos: el compañero que lleva el livescore de UEFA y un servidor. Hoy también había un miembro del staff chipriota: un señor ya de cierta edad, ataviado con el chándal de la selección, y que enlazaba un cigarro con otro. Al principio pensaba que no le había caído muy bien, porque cada vez que decía algo le ponía nervioso. Si yo pedía un penalti, se enfadaba; si le hacía un poco la pelota y elogiaba a uno de los suyos, tampoco le hacía gracia: “¿Ese chico juega bien, eh?” “Bahh”. Era un poco gruñón, pero de vez en cuando algo le hacía gracia y me daba un golpecito cariñoso en la espalda. Un tipo curioso. Cuando quedaban solo tres minutos para el 90 y la selección Chipriota necesitaba tres goles para clasificarse para la ronda élite, le comenté que eso ya estaba imposible, me miró y me dijo que en absoluto, que aún podía ser. Poniéndome un poco pesado, le pregunté qué le hacía pensar eso, y entonces me dijo algo que me hizo mirar el partido en silencio hasta el final. Nunca olvidaré esa frase. Me dijo: “calla, y mira el partido”. Un genio.

Para ser sinceros, las posibilidades de que Chipre fuera segunda eran bastante pocas. Croacia le sacaba 3 puntos y tenía un +7 en el average, mientras que ellos partían con un -3. Todos los goles chipriotas hasta ese momento los había marcado Antreas Makris. Makris, que juega en el Anorthosis, es un delantero de escuela, domina todos los registros, y además es rápido. Personalmente me recuerda en sus movimientos al ex futbolista serbio Mateja Kezman por su facilidad para adelantarse al defensa en el último momento. Precisamente Makris marcó el primer gol del partido. Sería, curiosamente, su último gol en esta fase. Pero después volvió a aparecer la mejor versión británica. Los chicos de Jolley se hicieron, incluso durante un tramo de la primera mitad, con el control del balón. Pese a ello, los chipriotas, consiguieron el segundo, con un trallazo de Therapontos, pero lo que de verdad cambió el partido, eran las noticias que llegaban desde unos 40 kilómetros de allí. En Opava la selección checa estaba ganando a Croacia…  ¡¡¡ y por 3 a 0!!! Esa información, más que motivar, llenó de ansiedad al equipo de Constantinou Ioannis. No hubo un  gol más hasta ya entrada la segunda parte, cuando en el 61 y el 66 los chipriotas marcaron dos goles más. Eran cuatro ya, pero seguían faltando tres.

En el partido contra la República Checa a Christos Djamas le dieron un golpe en la cabeza. Desde entonces ha llevado una venda en la misma durante todo el torneo. Es un chico con unas cualidades fantásticas en lo físico, y el claro líder del equipo. Él fue el autor del cuarto gol, en un buen remate de cabeza. Y a partir del minuto 75 dejó su posición de central y se incorporó como delantero centro. Vaya movimiento ese: el chico pese a no ser muy alto, las ganaba todas.

Era el minuto 88 de partido, y yo ya estaba callado y mirando el encuentro. Y entonces llegó la tormenta. Makris estaba marcadísimo por una selección, la de Gibraltar, que en un último golpe de orgullo no estaba dispuesta a permitir que eso fuera la fiesta de nadie. Quería un funeral compartido. Lógico y profesional. Pero ya por entonces el chico de la venda en la cabeza estaba desatado en su nueva posición de delantero centro. Peleó una, y vino un gol en el 89. Ya en el descuento ganó otra por arriba, que acabó en los pies del otro central, Karo, y se convirtió en el sexto. Quedaba un gol para completar el milagro. Y allí llego el último acto de fe: balón en largo, nadie es capaz de sacarla, y queda botando en los pies de Djamas y, delante de él, Dayle Coleing, el portero lesionado. Después de una décima de segundo de silencio, Vítkovice escuchó el grito desorbitado de los muchachos chipriotas, que corrieron exaltados intentando atrapar a Djamas, que ya con el torso desnudo y la camiseta en la mano, corría despavorido por la pista de atletismo del estadio. Creo que podría haber seguido hasta donde le diera el pulso. Luego llegó el final, y la explosión de alegría chipriota.

Portada Chipre
Alegria chipriota al final del partido. (Foto: Albert Fernández)

Después del encuentro tocaba hablar con los protagonistas.

Hablamos con Djamas, que nos cuenta qué sintió al marcar y que tiene muchas expectativas en esta selección. Explica también que juega en el AEK Larnaca y que se lleva muy bien con Makris.

Djamas
Christos Djamas (Foto: Albert Fernández)

El gran jugador de esta selección, e incluso diría que del torneo, ha sido Antreas Makris. 4 goles importantísimos y la sensación de estar delante de un jugador que puede llegar muy lejos. Aunque él se muestra cauto, dice que solo quiere el bien del equipo y confiesa que le gustaría jugar en España.

Makris
Antreas Makris (Foto: Albert Fernández)

Y por último el hombre que ha dirigido esta senda milagrosa, Constantinou Ioannis. Cree que en su país se está trabajando muy bien desde la base.

Míster
Constantinou Ioannis (Foto: Albert Fernández)

Vinimos aquí a contar el debut de Gibraltar, que pese a no marcar ha realizado una fase muy digna, sobre todo contra la República Checa. Además, otras razones nos impulsaron a vivir esta nueva aventura de MI. Pero sinceramente nunca pensamos que podríamos contar este bonito cuento de hadas que ha protagonizado la selección chipriota sub 19. Pero, en fin, tampoco Romeo fue a aquel baile de máscaras a conocer a Julieta.

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