A hombros de Giroud

Giroud

Tenía pensado estructurar esta crónica, Arsenal 4 – Norwich City 1, a partir del gran estado de forma de Olivier Giroud. Quería hablar de su juego de espaldas y de su facilidad para asociarse con los mediapuntas de Wenger, de esos toques cortos y precisos que dejan en ventaja una y otra vez a Özil y Wilshere en la frontal del área. También de la fortaleza que muestra en el juego aéreo, que le permite imponerse con suficiencia a la mayoría de centrales de la Premier League. Hoy lo sufrieron Bassong y Turner. Llegaron siempre tarde porque perseguían una sombra. Olivier se movió de aquí para allá como pez en el agua: buscó espacios para recibir en ventaja, bajó la pelota al césped con autoridad, buscó con inteligencia al compañero mejor posicionado e incluso fue capaz de poner un centro medido a la cabeza de Özil para que el alemán subiese el 2-0 al marcador. Antes, cuando sólo se había jugado un cuarto de hora de partido, dejó sólo a Wilshere a los pies de Ruddy con un toque ligero de exterior a la altura de lo que ahora mismo es: uno de los mejores delanteros del mundo. Dos gestos técnicos maravillosos que ponen de manifiesto el amplio abanico de recursos que maneja el punta francés.

Arsenal v Stoke CityBarclays Premier League

Foto: Focus Images LTD

La clarividencia de Giroud había sido lo más destacado hasta el minuto setenta, momento en el que Howson recortó distancias para los visitantes con un buen disparo pegado al poste, en un encuentro que, desde la óptica gunner, tenía que servir para testar la primeras sensaciones del binomio Cazorla-Özil. Pero no pudimos ver demasiado. Con Cazorla en la izquierda y Wilshere en la derecha, jugando ambos a pierna cambiada, el Arsenal intentó asociarse por dentro y ganar amplitud a través de los laterales. Los canaries esperaban en su propio cambo y Tettey y Leroy Fer, buena primera mitad la suya, trataban de entorpecer la circulación de pelota del conjunto de Arsène Wenger para robar y salir asociándose desde atrás. Ni un solo pelotazo en largo. La presión inicial local fue minorando y el partido se volvió una balsa de aceite, sólo interrumpida por el choque de cabezas entre Mathieu Flamini y el propio Tettey antes de llegar al descanso, que acabó con el primero en los vestuarios.

2-1 y el típico partido que se le complica al Arsenal ante el típico rival que le complica las cosas al Arsenal. Todo tan típico que ni al Arsenal, ni al Norwich, ni a los espectadores neutrales les tuvo que coger por sorpresa. Y en ese momento tuve claro que tenía que dejar constancia del partido de Giroud desde el título de esta crónica.

Lo que vino después se salió de lo normal. Ramsey, que había sustituido a Flamini en el primer tiempo, cogió el mando del encuentro y sostuvo al Arsenal cuando el equipo dejaba dudas y cierta sensación de fatiga. Fue tremendamente vertical. Agarró la pelota y se dirigió una y otra vez al área de los chicos de Chris Hughton. Le pegó duro desde lejos, como avisando de lo que llegaría más tarde, y sus disparos fueron bien desviados por Ruddy. Siempre Ruddy. Un Ruddy que nada pudo hacer a falta de diez minutos. Ahí. Justo ahí. Una imagen me vino a la cabeza. Ramsey era Cesc Fàbregas. Wilshere le cedió la pelota en la esquina izquierda del área grande y Aaron amagó el disparo. El extremo y el lateral del Norwich se lanzaron confiados al suelo sin tener en cuenta que el quiebro era un señuelo. Con todo de cara para pegarle con la pierna izquierda, Ramsey repitió el procedimiento y, con otro recorte, dejó tumbado a Bassong, que imitó a sus compañeros deslizándose por el césped. Únicamente con dos golpes de cadera, el galés hizo añicos al Norwich y yo me acordé de Highbury y de un 4 que ahora vive en Barcelona. Llegaría un cuarto gol, el segundo de Özil, pero mi cabeza se quedó en el tercero.

Un gol que vale una entrada. La de Shawcross en septiembre del 2010.

 

 

 

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3 comments

Buen artículo salvo el comentario final, me sobra. No creo que Ryan Shawcross sean un jugador tan duro y malintencionado en sus acciones. Simplemente fuen un lance del juego que tuvo la mala suerte de provocar una grave lesión. Bastante sangre se hice con el pobre ya en su día. Basta ya.

Si no me equivoco, la de Ramsey fue la segunda pierna que cortaba, y entonces tenía como 22 años. No sé si esto es muy normal, pero más que duro es un jugador cobarde que sólo sabe intimidar lanzando su peso como una lanza para que no se atrevan a dejarlo en evidencia. Al pobre.

En ningún momento, en el artículo, se menciona la fama o no fama de Shawcross. Su entrada a Ramsey marca la carrera de este último. Y esto, objetivamente, es así. Lo que no se puede hacer es obviar que esa entrada trunca la carrera del galés, que ha tenido que superarlo muy poco a poco. La valoración de la entrada y del futbolista te la dejo a ti. A mí no me sobra nada. Gracias por comentar.

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