A la tercera va la vencida

mourinho

Por tercera primavera consecutiva el nombre de Jose Mourinho ha sido motivo de discusión y reflexión en los despachos de Stamford Bridge. Roberto Di Matteo, primero, y Rafa Benítez, más tarde, eran conscientes de que sus días en el club estaban contandos, independientemente del nombre del futuro inquilino del banquillo blue, ya fuese Pep Guardiola, Jose Mourinho u otro técnico. El entrenador luso tuvo la oportunidad de regresar al Chelsea tanto en 2011 y en 2012, como contamos en ‘Estadio Santomé’ el pasado 8 de diciembre:

Carlo Ancelotti fue destituido en el vestuario de Goodison Park. Esa fulminante destitución estuvo estrechamente ligada con la intención de Roman Abramovich de contratar a Jose Mourinho durante aquella misma semana. El magnate ruso llegó a ver factible el regreso del portugués, que finalmente continuó vinculado con el Real Madrid. Doce meses más tarde se repitieron los acontecimientos y volvieron a existir conversaciones entre una y otra parte. Es por ello que fuentes muy cercanas al Chelsea no descartan que el próximo verano veamos al luso sentado de nuevo en Stamford Bridge. Marina Granovskaia, de quien hablamos recientemente, además de guardar una buena relación con Jorge Mendes, es la principal partidaria de Jose Mourinho en el seno del club inglés y puede jugar un papel decisivo esta primavera a la hora de convencer a Roman de que ha llegado el momento de contratar al técnico que hizo grande al Chelsea años atrás. Se ha hablado mucho en el último año y medio de la obsesión en la que se ha convertido para Roman Abramovich que su equipo “juegue bonito” y “practique un fútbol ofensivo y atractivo”. Sin embargo, “lo más importante para el ruso sigue siendo ganar”, sentencian fuentes del club.

Si el 2 de junio de 2004 el Chelsea presentó a Jose Mourinho como flamente nuevo entrenador de la entidad, ahora, 3 de junio de 2013, anuncia su contratación por cuatro temporadas. El luso es el único técnico que a lo largo de los 10 años que dura la era Abramovich ha permanecido más de dos campañas en el cargo. Con Mourinho de vuelta a Londres el Chelsea puede por fin tener la estabilidad que durante el último lustro ha brillado por su ausencia en el banquillo blue. No se trata de una apuesta cortoplacista.

Louro, Mourinho, Faria y Steve Clarke en 2007 (Foto: Joe Gazman)
Louro, Mourinho, Faria y Steve Clarke en 2007 (Foto: Joe Gazman)

Mou se encuentra en su vuelta a Stamford Bridge con tres realidades: una afición que le adora, un propietario que confía en él para volver a dominar el fútbol inglés -el Chelsea ha ganado una única liga en los últimos siete años- y una plantilla muy distinta a la que dejó en septiembre de 2007. John Terry, Petr Cech, Frank Lampard, John Obi Mikel, Ashley Cole y Michael Essien serán los únicos integrantes de aquel equipo con los que se reencontrará Mourinho. El luso debe gestionar a partir de ahora la apuesta que desde el club se hizo durante los últimos veranos por gente joven: Eden Hazard (22 años), Oscar (21), Mata (25), Lukaku (20), De Bruyne (21), Azpilicueta (23), Courtois (21) o grandes promesas de la cantera blue como Nathaniel Chalobah (18). Mientras tanto, Michael Emenalo mantiene su cargo de director deportivo.

El organigrama del Chelsea no será muy distinto al que describimos el pasado mes de noviembre en ‘Marcador Internacional’ de Radio Marca: Emenalo como responsable de la parcela de fichajes, pero sin plenos poderes ya que Jose Mourinho, Marina Granovskaia y Roman Abramovich tendrán voz y voto a la hora de tomar decisiones sobre quién debe ser traspasado y quién ha de llegar -y a qué precio-. The Special One is back.

Escucha el Planeta MI de hoy en Radio Marca en el que se ha analizado el fichaje de Mourinho por el Chelsea

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2 comments

Esa devoción tan marcada que tenéis en el universo MI por José Mourinho…es muy peligrosa. Es una persona sumamente divisoria.

Se le puede considerar todo lo buen entrenador que se quiera, pero en este caso (e insisto: en este caso), debería primar lo otro. Al fútbol español en general, y al R. Madrid en particular, lo ha dejado, analíticamente hablando, bajo mínimos.

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