A los pies de Özil

Özil - Arsenal

Özil salió al campo andando y yo quise abrir un paquete de arroz para lanzarlo por mi salón bendiciendo el matrimonio Arsenal y Mesut para toda la vida. Me senté a degustar el banquete en el Stadium of Light con la sensación de que era difícil mantener la tranquilidad ante la incorporación más ilusionante que se ha visto en muchísimos años en el norte de Londres rojiblanco, principalmente porque el recién llegado transmite una paz celestial como una infusión de cinco tilas. Y eso es nuevo.

Dio un paseíllo antes del pitido inicial y es posible que cayera suficiente ropa interior desde la grada visitante como para montar una lencería. Se puso de 10, por detrás de un Giroud que ya se relamía ante el futuro más cercano. El delantero francés no se ha visto nunca en otra igual: pass, pass, pass, apoyo de espaldas, pass, pass, pass, Özil y balón al área para que él defina.

El Arsenal empezó a mover la pelota casi de memoria, de un lado a otro: Wilshere partía desde la izquierda y se asociaba con Mesut, Ramsey pisaba área con asiduidad gracias a las coberturas de Flamini y Walcott fallaba goles clarísimos. Salvó Westwood tres remates poco certeros de Theo que dejaron la primera parte en un escueto cero a uno para Wenger y compañía. Poco premio para unos cuarenta y cinco minutos soberbios con el mejor Wilshere post-lesión, Özil gustándose en el último pase, con mimo, y Ramsey subido a lomos de Flamini barriéndolo todo. Inmejorable.

Era todo tan bonito que se acercaba a lo irreal. Di Canio dio entrada a Gardner tras el descanso y Mesut comprendió que, en el Arsenal, del placer al harakiri hay quince minutos o el cigarro de después. Altidore agitó a la defensa gunner y, con poco más que dos o tres rechaces y varios centros, los locales obtuvieron su recompensa a través de un penalti de Koscielny, que disfruta yendo al suelo con inconsciencia juvenil. El Arsenal de siempre.

O no. Porque emergió de nuevo la figura de Ramsey. El Sunderland zarandeaba a un equipo que por momentos parecía de plastilina, pero los mejores, los que deciden partidos, hoy iban de amarillo. Aaron, pletórico, enganchó un centro desde la izquierda a media altura y su golpeo con la derecha fue imparable. Özil aplaudió con cara de alivio, como reconociendo que le gusta el espectáculo sin rozar la taquicardia, y las aguas volvieron a su cauce. Los de Di Canio trataron de volver a despertarse pero, mientras se lavaban la cara, Mesut se la dio a Giroud y éste volvió a encontrar sólo al centrocampista galés que definió como quien no conoce de nada a Walcott.

Özil no ha necesitado más de noventa minutos para conocer al Arsenal y el Arsenal no ha necesitado más de noventa minutos para reconocer que buena parte de su futuro pasa por la zurda del 10 que juega con el 11.

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4 comments

"…y Ramsey subido a lomos de Flamini barriéndolo todo"

recuerda a

"…y Cesc subido a lomos de Flamini barriéndolo todo"

Temporada de lesiones ya es otra vez, temporada de buen juego ya es otra vez… espero que termine con otro final.

Ozil es el fichaje más importante en muchísimos años del Arsenal, no recuerdo un jugador que haya generado tanta ilusión en los aficionados gunners.

Pero, además, hay que valorar muchísimo la "ganga" Flamini, sin coste alguno y refuerza la posición más débil del equipo, que bien guarda las espaldas el francés, y lo bien que le sienta esto a Wilshere, Ozil y Ramsey.

Luego sumamos el buen momento de Giroud, este va a ser su año, muchos confiábamos en él desde que llegó y estoy seguro que va a responder con muchos goles.

Por último, lo "peor" de la buena sociedad que hacen Flamini+Ramsey+Wilshere+Ozil es lo difícil que lo puede tener Arteta cuando regrese.. ¿podrá entrar en el once inicial?…

Y encima vemos el banquillo.. dejando el once inicial frente al Sunderland, tendríamos jugadores como Arteta, Podolski, OX, Cazorla, Monreal… tremendo!!!

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