El primer fichaje de la era Klopp

FIL LIVERPOOL ASTONVILLA 77

Loris Karius no es el guardameta más moderno del mundo. Aunque desde adolescente se formó en la metódica escuela alemana, su juego con los pies está lejos de la finura de Neuer o ter Stegen y tampoco es uno de esos que en balones aéreos vaya a impactar por la soltura con la cual abandona su área pequeña. Encarna quizá una figura mucho más tradicional: es el típico porterazo de toda la vida. Klopp se lleva a precio de saldo a un futbolista que lo tiene todo para marcar diferencias en la Premier League.

Pese a su casi 1.90 de envergadura y su robusto tren superior, Karius es un portero de una agilidad descomunal. Rápido de reflejos, explosivo, tiene unas piernas que le permiten desplazarse a muchísima velocidad y llegar a las cuatro esquinas, capaz de ir al suelo y reponerse rápidamente varias veces en una misma jugada. Habitualmente concentrado y metido en el partido, es atento y firme a la hora de salir a achicar, algo que dado el radical juego que impone Klopp es una característica necesaria para gestionar los metros a la espalda de sus defensores. Impulsivo y valiente para reaccionar, temperamental a la hora de dominar su área, exhibe un carácter de esos de guardameta grande. Siempre parece sereno y con templanza para intervenir, transmite a su defensa una sensación de protectora seguridad y de que ahí atrás hay alguien que sabe bien lo que hace, que no se va a ver superado por la situación.

Estuvo un año en los reservas del Manchester City, por lo que Inglaterra no le supondrá algo completamente ajeno. Amigo personal de Justin Bieber, Karius le debe como tantos otros su salto a la élite a una carambola del destino. Pese a ser un habitual de las categorías inferiores de la selección alemana (siempre a la sombra del titular Timo Horn), Tuchel no le veía maduro y lo mandaba a alternar su rol de tercer portero con los partidos con los reservas. Hasta que en 2013, en un encuentro contra el Eintracht, se lesionó Wetklo, el portero titular de aquel Mainz y el teórico segundo guardameta, Heinz Müller, fue expulsado al salir a suplirle. Thomas se hartó de aquello y decidió darle a Karius un periodo de prueba de tres partidos para examinar si ya estaba preparado. Desde aquel entonces, no se volvería a perder un sólo partido con el Mainz. A sus 23 años, le llega otro gran examen: el de probarse en uno de los escenarios más imponentes del continente. No es lo mismo ser el rey del Mainz que exhibir esa autoridad en Anfield, habrá que ver cómo se adapta a la máxima exigencia, pero desde luego que parece preparado para el reto.

Foto de portada: Focus Images Ltd

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