Antonio Conte: alma callejera en un club rico

Chelsea Manager Antonio Conte during the Premier League match between Tottenham Hotspur and Chelsea at White Hart Lane, London
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04/01/2017

Después de ganar los tres primeros partidos en la Premier con el Chelsea, Antonio Conte empezó a mostrar un rostro de preocupación. Su equipo pinchó en el campo del Swansea, fue derrotado en casa por el Liverpool en la quinta jornada y en la sexta el Arsenal destrozó su defensa en un inicio de partido horrible. El Chelsea perdió por 3-0 un choque en el que caía por 2-0 a los 15 minutos, razón por la cual el entrenador italiano admitió que alguna cosa no estaba funcionando. En la siguiente jornada, en el campo del Hull City, el Chelsea venció por 0-2 en el primero de los 14 partidos consecutivos ganados en liga que situaron a los blues en un liderato que ya no ha abandonado. Ese día, contra el Hull, su Chelsea dejó de jugar con defensa de cuatro hombres y salió al campo con tres centrales. La apuesta fue ganadora.

En medio de esta racha de victorias, el Everton de Koeman fue destrozado en Stamford Bridge: 5-0. Conte, pasional y visceral, seguía gritando en la banda cuando su preparador físico Paolo Bertelli le advirtió de que la grada coreaba su nombre en una canción. No le puedes pedir a una hinchada inglesa que pronuncie a la italiana Antonio, claro. Y el entrenador, que no entendió a las primera la letra de la canción, descubrió que efectivamente se estaba convirtiendo en un ídolo para la afición. Ese día, cuando miró hacia atrás, buscó con los ojos a su hija, Vittoria, y esta lo saludó con una bufanda comprada en la tienda del club con el nombre y la cara de su padre impresos en la misma. Si algo de la Premier no le gusta a Conte es no poder vivir con su esposa y su hija, pues Elisabetta, la madre, vive en Italia con Vittoria para facilitar sus estudios. Aunque cada semana vuelan a Londres.

En su primera experiencia en el extranjero, Conte ha salido ganador. Stamford Bridge aprendió a amar a los italianos que gritan, se pelean y se dejan el alma como Vialli, Casiraghi o Di Matteo. Y asimilaron también que los italianos podían atacar mejor que ellos, con Zola, rompiendo tópicos. Y, efectivamente, el Chelsea más excitante en años es este de Conte, el tipo que ha conseguido que Abramovich siga los partidos feliz desde su palco. El multimillonario ruso insistía en que quería ganar y ser admirado. Y con Conte, el Chelsea provoca admiración: ataca, muerde, divierte. Sus equipos deben ser tan inquietos como el entrenador en la banda. En ocasiones, el dinero y la ropa cara no pueden ocultar de dónde salimos. Conte, con un buen traje, grita y salta por la banda como el niño del sur de Italia que fue, el que metía goles y se peleaba en la playa. Nada marca más a un niño italiano que los veranos, sin escuela, cuando juegas cerca del mar hasta que cae el sol. Y Conte viene de allí.

Antonio Conte, manager of Chelsea celebrates his teams win by jumping upon the back of goalkeeper Thibaut Courtois after the Premier League match against Everton at Goodison Park, Liverpool. Picture by Michael Sedgwick/Focus Images Ltd +44 7900 363072 30/04/2017
Antonio Conte celebra un triunfo junto a Thibaut Courtois.
Foto: Michael Sedgwick/Focus Images Ltd.

Cuentan que Abramovich se enamoró del fútbol, un deporte que había ignorado durante toda su vida, en el palco del Bernabéu viendo un Real Madrid-Manchester United de la Liga de Campeones. Le gustó el juego y la sensación de poder del palco. Y compró el Chelsea como podría haber comprado el Everton o el Tottenham. El tipo que llegó a vender juguetes de plástico por las calles en los últimos años de la URSS acabó adquiriendo un club cuando ya era propietario de empresas, de recursos naturales y gobernador de un rincón perdido de Sibéria donde no ponía los pies para gozar de inmunidad parlamentaria. Compró el Chelsea como quien se hace con un juguete, como un reto. Y no le valía ganar. Quería ser admirado. Cuando ya eres rico, siempre quieres más. En un año en que el Arsenal puede separarse de Wenger, los equipos de Manchester no han enamorado, el Liverpool se ha mostrado inestable y el Tottenham ha competido bien sin poder asaltar el liderato, su Chelsea ha sido la envidia de todos. Y eso es mérito de Conte.

Cuando el Arsenal goleó por 3-0 al Chelsea, algunos pensaron que el italiano sería uno más en la larga lista de cabezas expuestas en el despacho de Abramovich: Grant, Scolari, Wilkins, Hiddink, Ancelotti, Villas-Boas, Di Matteo, Benítez, Mourinho, Holland y otra vez Hiddink. En 10 años, 11 entrenadores hasta Conte. Y eso que se ganó la Champions. Abramovich soñaba con encontrar un técnico que creará un estilo, escuela. No era suficiente ganar. Y el día que el Chelsea perdió en el Emirates, empezó a crecer. Esa derrota permitió al Chelsea mejorar. Conte es un tipo valiente, le gustan los retos. Conte ha aprendido que de cada derrota obtienes cosas positivas. Como jugador ganó mucho, aunque como entenador le costó más. Y no olvida que no te regalan nada, por eso lo vive todo con pasión.

Chelsea owner Roman Abramovich shows his pleasure after they defeat Arsenal 3-1 in the Premier League match at Stamford Bridge, London Picture by Alan Stanford/Focus Images Ltd +44 7915 056117 04/02/2017
Roman Abramovich, propietario del Chelsea.
Foto: Alan Stanford/Focus Images Ltd.

El italiano tiene algo de esos nuevos ricos que viven en palacios pero le dicen a sus niños que se deben comer toda la cena, dejando el plato limpio, porque esos alimentos hay que pagarlos. Esos niños pueden acabar malcriados, pero el padre, que ha sido pobre, no. Conte empezó en equipos pequeños y cuando llegó a la Juve siguió con problemas. Lo sancionaron por un episodio oscuro en su etapa en Siena, cuando descubrió un caso de apuestas en su plantilla. No lo denunció, aunque evitó que los jugadores se salieran con la suya, siendo sancionado por una ley que castiga también a quien calla en un caso como éste. Después, se marchó de la ciudad cuando entendió que necesitaba los recursos de las arcas juventinas para firmar jugadores y competir en Europa. Con la Juve rompió la barrera de los 100 puntos, encadenó más de 40 partidos sin perder y potenció a jugadores como Pogba. Sin embargo, no era suficiente. Y se fue. Acabó en la selección, donde gustó. Pero Conte escuchó la llamada de la Premier. Le prometieron que no le faltarían mimbres. Aunque como todo rico que ha sido pobre, priorizó aprovechar lo que ya poseía, potenciando a jugadores como Pedro, que parecía olvidado. En su gestión cada jugador ha gozado de oportunidades. Ninguno ha sido potenciado más que otros, ninguno ha sido titular intocable. Conte valora el trabajo. Y jugadores que venían de un mal año, como Costa o Hazard, han vuelto a un nivel óptimo. Incluso David Luiz, siempre protagonista de debates, ha recuperado la confianza en esta defensa de tres que ya probó en los últimos minutos de la derrota por 3-0 con el Arsenal a partir de la cual empezó la reacción.

Conte ha defendido a muerte la incorporación de N’Golo Kanté, confiando en jugadores como Marcos Alonso o Víctor Moses, sin ignorar el talento de Cesc y dejando claro que aunque fue un símbolo, la era de Terry ya es pasado. En eso ha sido afortunado. Los Drogba, Lampard y compañía ya se habían marchado. No quedaban vacas sagradas más allá de Terry. El Chelsea de Conte ilusiona porque es nuevo, y si la cartera de Abramovich sigue abierta, el italiano puede seguir mejorando su obra. En un año ha gustado y ganado la liga, aunque sin la presión de jugar en Europa. Su reto será el de seguir creciendo. El entrenador que ocupó los banquillos de Arezzo o Siena ahora vive en un palacio al oeste de Londres. Aunque sigue trabajando como en la Serie B. Con la misma pasión. Con los años ha formado un buen equipo, ha aprendido y dispone de recursos. Pero en ocasiones, cuando lo ves por la banda de un estadio en medio de un barrio rico de Londres, observas esos gritos, esos ojos, esos saltos, que solo te puedes encontrar cuando un niño marca un gol en una calle italiana.

Chelsea manager Antonio Conte during the FA Cup semi-final match at Wembley Stadium, London Picture by Andy Kearns/Focus Images Ltd 0781 864 4264 22/04/2017
Antonio Conte, en la banda de Stamford Bridge.
Foto: Andy Kearns/Focus Images Ltd.
Foto de portada: Focus Images Ltd.

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